entrevero

 

El financista Leonardo Fariña, involucrado en el escándalo de coimas que salpica a la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner, explicó con lujo de detalles la operatoria realizada para comprar el campo “El Entrevero” de Manantiales. Estas declaraciones de Fariña fueron realizadas dos viernes atrás ante el juez federal argentino Sebastían Casanello que tiene a su cargo la investigación de la dinero K.

Al respecto Fariña confesó lo siguiente: “Ahora me voy a referir a la operación de Uruguay, con el campo El Entrevero. La operación la trae Maximiliano Goff Dávila, era una compra de 154 hectáreas, en Punta del Este, en la zona de José Ignacio, incluyendo playa propia. Lo trajo Maximiliano Goff Dávila junto con Julio De Marco, la inmobiliaria participante fue Walter Perazo Inmobiliaria y el escribano interviniente Adolfo Pittaluga Shaw. El titular de ese campo era un español llamado Walter Kobilansky. El precio pactado fue 16.5 millones de dólares”.


El escribano y la inmobiliaria

Preguntado por el Sr. Fiscal para que diga quién quiere comprar el campo, manifestó: “Lázaro Báez fue quien quiso comprar el campo. Hoy en día el campo está a nombre de Pérez Gadín. Goff Dávila me comenta el negocio, yo se lo comento a Báez, que me dice que sí. Goff Dávila me muestra el negocio en Argentina, después yo voy a Uruguay. A Lázaro en Buenos Aires yo siempre lo vi en Carabelas. La seña la llevó Maximiliano Acosta por ruta a Montevideo, a la oficina del escribano Pittaluga. Maximiliano en esa época tenía una C63 AMG blanca, que se lo compra a Ignacio Munafó. La seña fue firmada por Antonio De Marco, no recuerdo si eran 400 o 500 mil dólares en efectivo para el escribano. Ahí se compraba también una sociedad que se llamaba Traline S.A., que también era una sociedad de acciones al portador, que tenía como presidente a Acosta. La idea original era que el campo termine estando a nombre del fondo ofrecido por el Banco Lombard Odier. Había una idea de llevar a Austral Construcciones, desembarcar en Uruguay y hacer el desarrollo inmobiliario de ese campo. Cinco de esos 16 y medio millones de dólares se encargó de mandarlos Elaskar sin tener conocimiento que ese campo era para Báez, cuyo cable lo había conseguido Pancho Pisano padre. Según dijeron, ellos habían utilizado una sociedad de bolsa que yo no sé cuál es. Esos cinco millones fueron con coordenadas a la cuenta de Panamá de Kobilansky. Las coordenadas y certificados de trasferencia de esos cinco millones de dólares le fueron remitidas de Elaskar a Maximiliano Goff Dávila y de éste a Adolfo Pitalugo Shaw. Se hicieron dos letras de cambio del Banco Santader Río Uruguay en favor de Adolfo Pitaluga Shaw, se transfirieron dos millones de dólares más vía financiera a la cuenta de Walter Kobilansky y los últimos tres millones de dólares se encargó de pagarlos Pérez Gadín. La sociedad que se compra es Traline S.A.; Maximiliano Acosta se pone como Presidente del directorio. No recuerdo bien la fecha, creo que fue abril, el día exacto fue un día que yo me presenté con Karina en el programa de Petitnato a la noche, ese mismo día, esa fecha a la tarde, Pérez Gadin y Jorge Chueco viajan a Uruguay, en avión a Montevideo, y se encuentran con el escribano Pittaluga. Lo que tengo constancia es que de Traline se transfiere una sociedad que se llama Jumey, y de Jumey termina en cabeza de Pérez Gadín, teóricamente por lo que dicen. En esa operación denuncian un faltante de cinco millones de dólares, que por los números no da. Esa situación complicada la viví un día a la mañana en un Club que Gadín y Chueco juegan al paddle, en San Juan y casi el bajo, mano izquierda por San Juan, donde me dicen “el faltante de SGI”, a lo que yo le digo que no me hago responsable de eso y me dicen que vaya viendo cómo me hacía cargo del faltante. Previamente, Acosta me había dicho que Gadín lo había apretado por teléfono. Y en el medio, hubo una situación muy particular donde Maximiliano Acosta le cede un boleto a Chueco de un semipiso en Libertador 2424, en frente de dónde vivía yo, que yo no sabía la existencia de ese departamento. Goff con Chueco y Gadín siempre siguieron el contacto. Como Gadín y Báez, que siguieron en contacto con todos los integrantes de SGI, a excepción de Elaskar. Cuando se hizo pública la supuesta investigación de Campagnoli, es una clave en maniobra de lavado de dinero, es en cierta manera lo que se había armado con el juego de las financieras (para descuento), las cooperativas y el banco, queríamos hacer un circuito tripartito. Helvetic Services Group no deja de ser una sociedad offshore, que tomó el control de SGI, cuyo dueño o presidente es Gadín, y Gadín es testaferro de Lázaro Báez hoy. No me extrañaría que cuando hablen con Carradori y les muestren como confluyeron la sesión de todos los fondos en el exterior, hayan terminado en una cuenta de Helvetic Services Group que es de ellos”.

 

En el casamiento

Fariña siguió con su extensa declaración:“además se compraron cuatro cooperativas, ese negocio también lo trajo Maximiliano Goff Dávila. Cada cooperativa tenía uno de los cuatro códigos de descuento. El lugar físico era el mismo edificio donde estaba Marlin Group, pero dos pisos arriba, el que está sobre Paraguay y Florida. Al tener las cuatro cooperativas, uno de los cuatro códigos era el código sueldo. La idea era que todos los empleados del grupo Austral, mediante recibo de sueldo, sean parte de esa cooperativa, por lo cual la cooperativa le presta contra el recibo de sueldo, porque el que le está prestando es el mismo empleador en la figura de cooperativa. Austral le pasaba a dar servicio a los nuevos empleados. Como empleador, le prestás mediante recibo de sueldo. Segundo, tenían código de descuento para préstamo de vivienda, Austral tenía una empresa que se dedicaba a construir viviendas. En tercer lugar, Austral podía tomar 80 créditos de la cooperativa, crédito para proveeduría y consumo. De hecho, en esas cooperativas se ingresaron fondos de un fideicomiso armado en Holanda que recapitalizó las cooperativas y la idea era que ese dinero entre en forma de mutuo Austral Construcciones. Todo eso se pagó 7 millones de dólares en efectivo”. Preguntado para que diga en qué financieras se han hecho las operaciones en la City porteña, manifestó: “De las otras que nombré -Maguitur, Pasamar, Turimar, Forexcambio y Santiago Punturo- todos los cables fueron pactados por Santiago Carradori. A algunos lugares yo acompañé, en otros fue Santiago. A diferencia de Forex cambio, todas las demás financieras de la city no aceptaban, por el riesgo eventual, sacar el dinero de Lázaro Báez”. Preguntado para que diga cuándo fue la última vez que habló con Santiago Carradori, manifestó: “La última vez fue en el año 2013, me lo crucé en el centro de La Plata, yo estaba con mi papá”. Preguntado para que diga por qué en Provalor operaba directamente y no en las otras, manifestó: “Porque el contacto lo conseguí yo. De hecho fueron a mi casamiento, como también Pittaluga Shaw y Walter Perazzo”.

 

 

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