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Columna de opinión: “La izquierda ¿se ha envilecido?”, por David Rabinovich

Por:   /  20 noviembre, 2017  /  Comentarios desactivados en Columna de opinión: “La izquierda ¿se ha envilecido?”, por David Rabinovich

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“El secreto de la felicidad es tener gustos sencillos y una mente compleja. El problema es que, a menudo, la mente es sencilla y los gustos son complejos” afirma Fernando Savater.

Las sociedades modernas generan gustos complejos que sostienen formas irracionales –insostenibles e insalubres- de consumo. Un consumo en función de los negocios. El objetivo es producir por y para la rentabilidad. Las necesidades humanas se reducen a un mero dato de la realidad que ponemos al servicio del capital. El capitalismo es un sistema económico. Un modo de producción, distribución y consumo. Los derechos humanos son, para el capitalismo, una molestia, una limitante.

Por otra parte, la democracia es un sistema político y el capitalismo, económico; pero cohabitan como una pareja mal avenida. Más y mejor democracia implicaría severas limitaciones a las aspiraciones del capital y muy especialmente a las demandas del gran capital concentrado y trasnacional.

El desarrollo del capitalismo requiere de la corrupción del sistema político. O sea, de la destrucción progresiva de la democracia con las conciencias anticapitalistas de sus militantes y organizaciones.

Estamos inmersos en ese proceso. Por eso “Debatir la corrupción de verdad, (…) va a requerir que, sin quitar los ojos de los políticos, pongamos el foco principal en los empresarios y repensemos el financiamiento de los partidos y su dependencia de los medios de comunicación. En fin, si queremos proteger nuestras instituciones de la corrupción, será preciso imaginar reaseguros legales que pongan barreras entre el poder económico y el poder político.” 1

Alberto Fernández, el ex dueño de Fripur dijo, ante la comisión parlamentaria que estudia el financiamiento de los partidos políticos: “Daría mi sangre y mi corazón por el Frente Amplio” El multimillonario empresario declaró ser un “confeso frenteamplista” y un “fervoroso mujiquista”. ¡Cerrá y vamos!

La derecha siempre fue mezquina en su feroz individualismo, pero el individualismo consumista ha cambiado la esencia solidaria y generosa de buena parte de la izquierda. Ser ‘eficientes’ en el sentido de ‘rentables’ fue siempre seña de identidad de la derecha. La izquierda soñadora y utópica, veía en ideales de igualdad y justicia el futuro deseado. El destino buscado.

Quizá por estas cosas Mempo Guardinelli afirma que “de la mala política se sale con mejor política, no con antipolítica, y ésa es la batalla que habrá que ganarle a las mafias en el poder” el intelectual argentino mete el cuchillo a fondo y lo saca ensangrentado. Mempo –el periodista brillante y comprometido- nos alerta, al mostrar recuerdos de nuestro más que probable futuro.

Uruguay, con el Frente Amplio al timón, ha encontrado rumbos que lo distinguen. Veamos una descripción, que ofrece Pagina 12 del panorama en la vecina orilla. “La movilidad social ascendente en Argentina después de la dictadura se volvió algo cada vez más precario, más difícil de conseguir y de sostener. Desde hace décadas se viene pronunciando un aumento en la desigualdad que no es solamente entre clases sociales, es decir de sectores medios que se distinguen y buscan distinguirse de clases populares, sino que se da una fractura al interior de los sectores medios, una fractura interclase. Dentro de los sectores medios aparecen sectores que, en un panorama de empobrecimiento creciente de las clases medias, experimentan una movilidad social ascendente. Esta movilidad social ascendente en muchos casos se da de una manera muy precaria, por lo cual hay una necesidad de marcar la diferencia con un otro que está muy cerca socialmente, que incluso pertenece a la misma clase social. Más aún, que era hasta hace poco parte del mismo nosotros, experimentaba una pertenencia con ese grupo social, pero hoy necesita marcar la pertenencia a un nuevo sector con la distinción de un otro que está apenas separado. Está separado, además, por barreras sociales que en general están marcadas no por capitales culturales ni por capitales que se han conformado a largo plazo, sino por capitales económicos que vienen de un corto plazo.”Algunas cosas valen para nosotros, otras no tanto y muchas creo que no son reflejo de nuestra realidad, pero si miramos hacia Brasil, a Chile, a México, diferentes realidades esconden (o muestran) similares problemas y conflictos.

Los debates sobre corrupción y corrupciones muestran una complejidad enorme. Es difícil separar paja de trigo. Legalidad, justicia y ética no son la misma cosa. Si es legal ¿Cuál es el problema? se argumenta con desparpajo, soslayando que no hay leyes anticapitalistas (o casi), ¿Qué sea injusto no es problema? Y si es inmoral ¿tampoco importa? Para el capitalismo no, para la democracia sí, sin dudas importa mucho.

Los Paradise Papers subrayan, una vez más, la pura podredumbre, la injusticia, la inmoralidad y la bancarrota de nuestro orden social. Una regla para los que están en la cima, otra para todos los demás. Implacable austeridad para cientos de millones en el oeste, justificada sobre la base de “no hay dinero”, mientras que una élite grotescamente rica acumula su riqueza en paraísos fiscales. No podemos jugar con este sistema, tiene que ser reemplazado. Una revolución democrática seguramente está viniendo en el mundo occidental, y esta elite desvergonzada y decadente solo tiene la culpa.” Afirma The Guardian.

Y reclama Mempo Guardinelli “No una reforma. Hace falta otra Constitución. De origen popular, participativo, que reformule todo y acabe con un Poder Judicial espurio y establezca un nuevo, transparente y verdadero Servicio de Justicia.”

Según Raúl Dellatorre (Página 12) “La lógica de que nada de lo que pueda hacer el sector privado va a quedar en manos del Estado puede ser un principio filosófico, pero también una justificación. Justificación para encubrir la intención de transformar una prestación pública en un negocio privado”. La lógica del capital es profundamente anti democrática.

Por eso la propiedad privada concentrada mantiene una interminable batalla contra el salario, el empleo y la organización sindical. En la medida que se tranza con el sistema se avanza un paso en el envilecimiento de la sociedad y de la izquierda. Nuestra izquierda.

1 http://www.revistaanfibia.com/ensayo/debatir-la-corrupcion-en-serio/

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