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Mexicanos condenados por robo a la joyería podrían recuperar la libertad en dos años

Por:   /  5 junio, 2018  /  Comentarios desactivados en Mexicanos condenados por robo a la joyería podrían recuperar la libertad en dos años

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Los trece ciudadanos mexicanos condenados como autores de la rapiña del 6 de febrero en la joyería Sensation du Temps de Punta del Este asumieron su participación en el hecho y podrán acceder a la libertad con media pena cumplida, de acuerdo a lo que establece el Código de Proceso Penal. Por tanto, los ahora condenados estarán en condiciones de recuperar la libertad en los primeros días del mes de abril de 2020. La pena impuesta es de cuatro años y cuatro meses de penitenciaría. Se trata de una sentencia firme que no podrá ser apelada por ninguna de las partes.
El beneficio de la libertad anticipada ocurrirá si observan buena conducta, estudian y trabajan en el establecimiento carcelario que les toque cumplir la pena impuesta por el juez Diego González Camejo.
Incluso pueden abandonar el país antes porque están en condiciones de acogerse al tratado bilateral existente entre México y Uruguay que habilita a los ciudadanos de uno y otro país cumplir una pena de penitenciaría en su país de origen pese a que el delito se haya cometido en el otro.
“Por un lado, pueden reducir su pena con trabajo, estudio y buena conducta, a la mitad de su condena. Por otro lado, ellos pueden, un trámite que tiene su demora, cumplir la pena en su país tal como lo establece el tratado entre ambos países. Ese tratado establece que si bien el delito fue cometido en Uruguay ellos pueden cumplir su sentencia en México”, dijo la abogada Alicia Magnani, una de las defensoras públicas de los ahora condenados.
Magnani explicó que para que se concrete esto, México debe solicitar a través de su consulado en Montevideo el traslado de sus compatriotas a partir del deseo expreso de los condenados.
“Deben pedir a su país que desean cumplir la pena en México. Esto ocurrirá si su país acepta el planteo. Si esto ocurre, las autoridades mexicanas deberán informar a nuestro país si los condenados cumplieron con la pena impuesta en Maldonado”, dijo Magnani.
Como en todo trámite de esta naturaleza también se deberá tomar en cuenta la posición de los otros actores del sistema judicial, como el Ministerio Público. De lo resuelto ayer tomó debida nota el cónsul Francisco Hernández Samano, jefe de la sección consular y de protección a mexicanos de la embajada en Montevideo.

Los que faltan
Del caso falta identificar y detener a la mujer que compró la camioneta y las dos armas de aire comprimido para el atraco. Hay otro hombre también que se pretende identificar. Además, está el sujeto conocido como “Alejandro” que impartía las órdenes vía whatsApp desde México. Este sujeto fue el que aportó el dinero necesario para el viaje y posterior estadía de la banda. Se calcula que los responsables de la banda están en México y que el fallido asalto costó cien mil dólares.
Los mexicanos reconocieron que recibirían tres mil dólares cada uno, más los gastos, por su participación en el asalto que debería haber dejado un botín de relojes y alhajas de unos tres millones de dólares. Por esta causa están detenidas también dos mujeres imputadas de un delito de “encubrimiento”.
Una de las acusadas fue detenida en el allanamiento realizado por la Policía en un apartamento del barrio Aidy Grill de Punta del Este. En ese lugar fue encontrado el botín. La otra mujer fue detenida en el aeropuerto de Carrasco.

Esposados y con grilletes
Los mexicanos fueron trasladados desde Montevideo en un ómnibus del Instituto Nacional de Rehabilitación custodiado por efectivos armados a guerra. Llegaron a las 7:00 de la mañana del lunes al Centro de Justicia de Maldonado e ingresaron al celdario en una larga fila india, engrillados y esposados. En la sala fueron liberados de sus esposas para escuchar el proceso. El juez les interrogó uno por uno si se declaraban culpables. Todos contestaron que sí. Se les preguntó si habían sido presionados o maltratados durante su permanencia en la cárcel. Todos contestaron que no. Luego siguieron la audiencia casi sin hablar entre ellos, apenas intercambiando miradas y risas, o haciendo señales a las cámaras que los filmaban mientras se encontran sentados en la sala. Al finalizar la audiencia fueron otra vez engrillados y esposados, y conducidos al ómnibus para regresar al Comcar.

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