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Ley de Inclusión Financiera provoca suplicios a la hora de pagar impuestos

Por:   /  3 diciembre, 2018  /  1 comentario

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No pagar en fecha puede acarrear situaciones pesadillescas, pero querer hacerlo de acuerdo a las normas de la actual ley de inclusión financiera puede ser aún más onírico o surrealista. La edila frenteamplista Cristina Pérez refirió el pasado martes en la Junta Departamental a qué nivel llegan las trabas para poder pagar una simple factura de la DGI que antes se abonaba sin ningún problema. La historia incluyo algún pasaje tan absurdo que en alguna ocasión se produjo la “hilaridad” de los ediles presentes en sala.
“En el día de hoy uno de los temas que quiero tratar es el salvajismo con que se está manejando el tema de la inclusión financiera en nuestro país. Directamente es una falta de respeto para la ciudadanía todo lo que se nos presiona por esta inclusión financiera”, comenzó la edila. “Voy a relatar una anécdota personal, que no es trágica porque yo tengo carácter, porque tengo contactos y porque me paro ante la joda”, agregó.
“Los otros días voy a Abitab a pagar $42.000 a la DGI; voy a pagar contado. Me dicen: ‘No, señora, contado no puede pagar. ‒¿Cómo que no puedo pagar contado? ‒ No, no, más de $30.000 contado no se puede pagar. ‒ ¿Y cómo hago para pagar? ‒Con un cheque. ‒Pero yo no tengo cheque. ‒Ah, bueno, entonces con una tarjeta de débito. ‒Ah, bárbaro, ¿voy con una tarjeta de débito y pago? ‒Ah, no, no puede pagar más de $30.000 con una tarjeta de débito. ‒¿Y entonces cómo hago para pagar?’. Les juro por lo que más quiero en mi vida, que son mis sobrinos, que fue tal cual”, dijo Pérez.

“Me recalenté”
“Entonces me dicen: ‘Si usted saca una tarjeta de débito de Abitab puede pagar’. Pienso: ‘Acá hay joda, porque a mí no me pueden obligar a sacar…’ Digo: ‘‒¿Tiene costo o es gratis? ‒No, le sale alrededor de $300’. O sea, yo no podía pagar con una tarjeta de débito, ni mía ni prestada, más de $30.000; si sacaba una tarjeta de Abitab podía pagar $41.872, que era la deuda. Me recalenté”, comentó.
“Tengo una amiga que tiene negocio, voy y le digo: ‘¿Me prestás un cheque, te dejo la plata?’; y como antes, cuando tenía negocio ‒tuve negocio durante años‒, si tenía un cheque por $42.000 y tenía que pagar $41.870, llevaba el cheque por 42.000 y me devolvían los $130; para que no escribiera tanto, le dije: ‘Haceme el cheque por 42.000’. Bien gila que soy… Voy de vuelta a Abitab y me dice: ‘Pero la máquina no me lo acepta, tiene que ser por la cifra exacta’. Le digo: ‘No puede ser, ¡pero yo te doy un cheque por 42.000 y me devolvés los $130! ‒No, la máquina no lo acepta’. Me recalenté. No iba a sacar la tarjeta de crédito ni loca, porque es tongo que yo tenga que pagarle a Abitab una tarjeta de crédito para poder pagar con mi plata una deuda mía. Voy a lo de mi amiga ‒para peor, mi amiga en ese momento no estaba‒ y le dejo la cifra, $41.872, para que me haga otro cheque por ese importe. Al otro día voy a retirar el cheque ‒que me deja‒ y voy a pagar: ‘Vengo a pagar esta cuenta de la DGI”, yo bien gila, con el papelito y el cheque que me había dado. ‒ “Ah, no, pero hoy son $90 más porque todos los días cambia la cifra’. Digo: “¡Pero te doy este cheque y te pago los $90! ‒No, porque la máquina no me lo permite’”. A estas alturas del relato de la legisladora, los ediles ya habían comenzado a reír.
“Por tercera vez tuve que ir a jorobar a mi amiga. Tres cheques me tuvo que dar. Conclusión, le dije: ‘Mira, te voy a comprar una libreta, porque salen plata los cheques’. A la tercera vez recién pude pagar. Todo esto porque me encapriché, porque no puede ser que para pagar mi deuda, con mi dinero, no lo pueda hacer al contado y no lo pueda hacer con una tarjeta de débito, a no ser que sea comprada específicamente para pagar más de $30.000”, señaló.

“Inhumano”
Pérez afirmó que “esos no son los únicos casos: los cajeros no tienen plata o están cerrados, vas a sacar $20.000 y no hay…Una amiga mía necesitaba sacar $30.000; fue directamente al banco donde tiene la cuenta, que es en el Itaú; tuvo que hacer siete retiros, seis de $3.000 y uno de $2.000, porque más de $30.000 no te dan; se llenó de papelitos y perdió media hora como una mongólica”, comentó.
“Estamos viviendo una situación sumamente inhumana. Entonces, paren un poco la mano, paren un poco la mano porque, primero, la plata es de uno, no te la pueden manejar así… Porque esto parece la Gestapo. Yo quiero que mis palabras pasen directamente a Astori y al Ministerio de Economía. Que revisen un poco y que dejen vivir en paz a la gente, porque nadie va a lavar dinero porque saque $40.000 o $50.000 de un cajero o porque pague al contado”, estimó.
“Acá hay una rosca financiera, que no sé de dónde viene, pero que la hay, la hay. Repito: quiero que mis palabras pasen directamente al Ministro de Economía Astori, al Banco Central, al Ministerio de Economía y a las Comisiones de Legislación de Diputados y de Senadores, a ver si se puede hacer algo, porque la verdad es que es inhumano lo que está pasando”.

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1 comentario

  1. María Gómez dice:

    Se puede entrar al siglo veintiuno y pagar por internet… el banco no te cobra nada y lo hacés en 3 minutos.

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