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Columna de opinión: “Dueño de mi silencio, pero prisionero de mis palabras”, por David Rabinovich

Por:   /  13 enero, 2019  /  Comentarios desactivados en Columna de opinión: “Dueño de mi silencio, pero prisionero de mis palabras”, por David Rabinovich

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Mientras ‘vacaciono’, a orillas del Río de la Plata, repaso titulares de prensa en los que destacan frases impactantes.

La ministra de Seguridad argentina, Patricia Bullrich, se refirió a una iniciativa del gobierno como “medida que va a cambiar radicalmente las condiciones de seguridad y de futuro”.El proyecto de ley,que presenta alborozada, propone bajar la edad de imputabilidad penal de 16 a 15 años. Le asiste razón, no tengo dudas, las condiciones de seguridad y el futuro de muchos pibes y pibas argentinos cambiará dramáticamente si esta iniciativa se aprueba. A las clases bajas argentinas les esperan tiempos terribles. Nunca la tuvieron fácil, pero que sintieran algún alivio resultó insoportable para las clases medias y medias altas. Porque semejante iniciativa tiene bastante apoyo “popular”.

Nos interpela la senadora Verónica Alonso “porque si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?”. No le alcanza con pretender tener de su lado la razón y/o la justicia, la senadora blanca tiene a “Dios” de su parte. Él la apoya en su campaña para alcanzar la presidencia de Uruguay. Ella presta su concurso para luchar contra las “ideologías de género” y en defensa de “la familia”. ¿Quién contra nosotros? se pregunta la precandidata blanca. Bueno supongo que el Opus Dei por ejemplo y todos y cada uno de sus integrantes, varios de ellos importantes figuras en su partido.

El País en su editorial del jueves 10 de enero:“La epidemia de accidentes mortales en el tránsito sigue creciendo, lo cual deja en evidencia los errores cometidos en las políticas públicas, y el enfoque partidista de quienes las llevan adelante.” Una vez más los fracasos de la sociedad, responsabilidad colectiva y sistémica, se le pretenden endosar a la izquierda gobernante. Para el vocero del Partido Nacional “Cualquiera que circule por el país o las calles de la capital, sabe que no se ha hecho nada.” Según el editorialista en materia de infraestructura vial ¡no se ha hecho nada! Como en casi todos los temas: queda mucho por hacer y siempre se podrá mejorar la infraestructura. Pero se ha hecho mucho y esa amnesia selectiva no es inocente. Si no se mejora la cultura, con las pautas de consumo vigentes, me parece difícil atemperar el problema. El transporte público no es bueno y la gente si puede no lo usa. Como hay poco ‘consumo’ es difícil sostenerlo como negocio. Un círculo vicioso del que resulta complicado salir. Mientras tanto circulan demasiados vehículos particulares muchos y varios del transporte público no están en buenas condiciones.

Titula El Observador: “Ancap arrancó el 2019 con el pie izquierdo: el petróleo ya está 9% arriba de su referencia”. El precio de los combustibles en Uruguay es alto. Muy alto. Inciden tres cosas de forma fundamental: el precio del barril de petróleo, la cotización del dólar y los impuestos. A la persistente suba del dólar se suma el valor del crudo, con lo que los costos de Ancap sin duda, suben. No tocar el precio implica, de hecho, una suerte de rebaja de los impuestos que gravan su venta. Los impuestos que se cobran de manera sencilla y segura en el precio de los combustibles podrían ser trasladados a otras fuentes de ingresos. En realidad, los presupuestos de los países de la OCDE se financian más con impuestos a los ingresos y la propiedad que al consumo. Pero eso es complicado de instrumentar dada la aversión que tiene el capital a la financiación del gasto público. A pesar de las mejoras notables en la recaudación de impuestos, en Uruguay se estima un evasión ‘empresarial’ (2007) del orden de los U$S 1.200 millones anuales.

El diputado Tati Sabini twiteó: La Educación Pública invierte U$S 2209 por estudiante, la Privada U$S 4085 y (los países de) OCDE U$S 8500. No hay resultados excelentes con inversión pobre.” Aunque en detalle los números que da no sean exactos, la posible ‘inflación’ no desmerece al fundamento de su alegato. Finlandia, según consigna La Diaria, invierte 8.000 euros por estudiante al año. En promedio, claro.

“No hay nada peor que un (pequeño) burgués asustado”. La frase, que se asigna a Bertolt Brecht, alude a las inclinaciones hacia posiciones políticas de derecha que tendrían las capas medias en determinados contextos. Por ejemplo un contexto como el actual, en el que los estados de bienestar han sido desmantelados en el norte y los progresismos desbaratados en el sur. Para las clases medias bajas el temor de volver a la pobreza y para las medias altas el espanto de no llegar a las pautas de consumo de las altas – altas, genera una sensación de inseguridad insoportable. Cegadas por su total falta de memoria, se vuelven presa fácil de los discursos rimbombantes de las derechas mundiales.

El Profesor y Diputado  socialista Gonzalo Civila aporta tres ideas (La Diaria) que merecen comentarse. La meritocracia como explicación de la riqueza (y el éxito) es asunto instalado y saldado. Una suerte de “por algo será” inverso al aplicado en periodos de aguda represión social (algo habrá hecho para que lo metan preso, lo destituyan, lo torturen, lo desaparezcan…). Entonces las familias disfrutan de riquezas que les pertenecen por sus propios méritos. Queda en el olvido la acertada (y muy cuestionada) definición de Quino “nadie amasa una gran fortuna sin hacer harina a los demás”.

La segunda refiere al avance de la teología de la prosperidad. El dios de los evangélicos les retribuye ‘cash’ su fe. Si la riqueza es un ‘regalo divino’ entonces de los prósperos será el reino de los cielos (de este reino ya lo son). Se discute si lo dijo y si está bien la traducción. Lo cierto es que a Jesús de Nazaret la Biblia le asigna afirmar: “Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos”

Por último destaca el discurso de los elegidos que esgrimen los evangelistas y asume como propio Verónica, “si Dios está con nosotros…” La senadora fue católica, dicen que se convirtió al judaísmo para complacer a su esposo y ahora parece que es evangélica… Si gana ¿se hace musulmana?

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  • Publicado: 2 meses atrás en 13 enero, 2019
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  • Última modificación: enero 13, 2019 @ 6:34 pm
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