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La jueza de Concurso Sylvia Rodríguez rechazó el pedido de concurso voluntario presentado tiempo atrás por Francisco Sanabria. Fue por “cuestiones formales”, a causa de que el cambista no cumplió con lo que ordena la ley; pero ahora especialistas en Derecho Comercial han explicado al diario El Observador que los acreedores pueden pedir un “concurso necesario”. De tener éxito, la empresa Camvirey SA sería liquidada y los clientes de Cambio Nelson podrían cobrar al menos parte de sus haberes, aunque eso llevaría unos años.

Un profesor de Derecho Comercial consultado ayer por el El Observador aseguró que los clientes que guardaban dinero en el cambio para que se pagaran sus gastos o los que dejaban depósitos por montos elevados para cobrar un interés superior al de plaza son acreedores del mismo rango que los que lo utilizaban el cambio en operativas legales.

Aun si la operativa de la firma fuera ilegal, dado que la empresa les daba un recibo a nombre de Camvirey, se los consideraría acreedores “y en pie de igualdad para reclamar que a aquellos que utilizaban el cambio en el marco de la legalidad”, dijo el matutino.

Si los clientes se unieran para pedir el concurso, en base a que, en definitiva, el cambio fue clausurado por el Banco Central–, al cabo de un trámite judicial se procedería a “la liquidación de la masa activa”. Eso implicaría la venta del cambio y sus bienes muebles e inmuebles para pagar las deudas. Todo esto dentro de los plazos de un concurso, que puede llevar varios años.

El matutino capitalino ilustró el hecho citando el caso de Pluna, cuyo el concurso llevó unos cinco años. “Justamente por el tiempo que lleva el juicio y teniendo en cuenta que la mayoría de los bienes que se podrían utilizar para cobrar están hipotecados o puestos en garantía, abogados de los damnificados de Cambio Nelson dijeron a El Observador que resulta difícil que se pida el concurso”, agregó la nota.

Hipotecas

En el escrito presentado por Sanabria para solicitar el concurso del tambo que su padre tenía en la Ruta 9, se constata que la mayoría de los bienes están hipotecados. Allí se señala que se pusieron a favor del Banco Santander ocho padrones del campo, en garantía por un préstamo de US$ 2 millones que pidió Wilson Sanabria en el año 2013. Pero también se indica que el dinero fue en parte utilizado para la construcción de feed lots. Otra parte se usó “como capital de giro de Camvirey”.

En tanto, todo el ganado propiedad de Wilson Sanabria está puesto a nombre de un fideicomiso del banco Santander para cubrir una cuota de capital que la familia tenía que abonar en setiembre de 2016. “Todos los importes obtenidos por las ventas se imputan al repago del préstamo del banco”, indicó el artículo.

A principios del mes pasado, cuando ya estaba refugiado en Estados Unidos, Sanabria presentó el concurso de Camvirey SA a través del abogado Julio Soffer. Su intención era hacer frente a las deudas de los acreedores del Cambio Nelson, que sumaban casi nueve millones de dólares, en cuatro años y con una quita del 50%.

También presentó en un juzgado civil de Maldonado el concurso de Firosol, la empresa arrendadora de autos, y del tambo en Montevideo. En este caso los Sucesores de Wilson Sanabria reconocieron una deuda US$ 10,6 millones y ofrecieron pagarla con una quita del 50%.

Requisitos

En el caso del concurso de Camvirey, la resolución judicial indica que la ley concursal “exige el cumplimiento de requisitos formales sin los cuales no es posible amparar la pretensión movilizada”. La magistrada sostuvo que Sanabria incumplió con lo estipulado en el artículo 7º de la ley de concursos ya que “se detectaron defectos” en la presentación del recurso.

“Ese artículo fija los requisitos que deben presentarse en el concurso y entre ellos figuran la historia económica y jurídica de la empresa; si fuera una persona jurídica, se indicará el nombre y domicilio de los socios, asociados o accionistas de los que tenga constancia, de los administradores, liquidadores; inventario de bienes y derechos de los que sea titular a la fecha de solicitud del concurso”, explicó el matutino.

Además, Sanabria debería haber presentado una relación de los acreedores por orden alfabético, indicando su nombre, número de Registro Único Tributario (RUT) o documento de identidad, estados contables, copia de los estatutos o del contrato social y de sus modificaciones y copia notarial de la resolución del órgano de administración, aprobando la presentación del concurso.

Según la ley, “en caso de omitirse la presentación de alguno de los recaudos establecidos precedentemente, el juez la rechazará de plano” el concurso. No obstante, la decisión judicial podría ser apelada por Sanabria.

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