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Durante una conferencia brindada días atrás en la Liga de Punta del Este, técnicos de la Unidad de Gestión Desconcentrada de OSE Maldonado advirtieron que “es muy factible en el escenario actual”, que problemas como el que hubo en marzo con la calidad del agua potable suministrada desde Laguna del Sauce puedan repetirse. Es posible que se vuelvan “a reiterar este tipo de episodios en las aguas de Laguna del Sauce”, respondieron los técnicos ante la consulta de un vecino.

Los funcionarios explicaron, a continuación, que la experiencia adquirida durante la crisis, que exigió al máximo a la planta de Laguna del Sauce, “generó y está generando conocimientos y revisión de procedimientos, para ser considerados e implementados en nuevos episodios de similares características”.

Durante la conferencia, los técnicos de la UGD explicaron que el fenómeno consistió en la aparición “repentina e imprevista y posterior crecimiento explosivo de una nueva especie de cianobacteria en aguas de Laguna del Sauce conocidas a nivel científico como cylindrospermopsis y catalogadas a nivel mundial como uno de los grandes problemas en los sistemas de abastecimiento de agua potable”.

“Para considerar la magnitud del evento, un dato a considerar es que las cianobacterias alcanzaron valores superiores a 1.000.000 células equivalentes/mililitro en aguas de Laguna del Sauce, y las alertas máximas establecidas en episodios de estas características , se declaran cuando las cianobacterias alcanzan valores de 20.000 células equivalentes/mililitros”, agregaron.

Olor y sabor

“La presencia de cianobacterias en fuentes de agua para potabilización, en una primera instancia trae aparejado dos tipos de problemas: ‘metabolitos generadores de olor y sabor’ y ‘toxinas peligrosas para la salud’. La presencia de los citados metabolitos en el agua distribuida, en la concentración y tiempo que estuvieron presentes desde el inicio del evento, no han representado riesgo alguno para la salud del consumidor por el uso del agua con fines domésticos”, indicaron.

Los funcionarios no explicaron por qué razón no fueron adoptadas de inmediato las medidas recomendadas cinco años atrás por la comisión de la cuenca de Laguna del Sauce. Tampoco por qué razón no informaron a la población cuando detectaron la presencia de las cianobacterias. Sí aseguraron que se llevaron adelante las medidas a su alcance para mitigar y eliminar el impacto del fenómeno. Durante su comparecencia, ni el director Jorge Hourcade, ni los restantes técnicos presentes siquiera intentaron ensayar una autocrítica por lo sucedido. Por el contrario, de su relato queda claro que actuaron de forma impecable.

A la pregunta sobre si se podría haber prevenido este evento, la respuesta fue la siguiente: “las condiciones estaban dadas desde principio de marzo para que se diera un desarrollo y crecimiento de algas. Contra eso no hay nada que hacer sino preparar las instalaciones para atender esta posibilidad. En los hechos, igualmente 72 horas antes de constatarse sabor y olor en el agua distribuida, de acuerdo a los controles de laboratorio realizados, no había aún evidencia en las aguas de Laguna del Sauce de floraciones de esa especie en particular de cianobacterias”, dijeron los técnicos.

“Las previsiones con que se contaba eran las que se venían utilizando para eventos similares, pero de menor cuantía (por ejemplo el acontecido en enero), pero en este caso, como se dio el fenómeno de aparición repentina y sin señal previa y crecimiento explosivo posterior, esas previsiones debieron ser redimensionadas durante el episodio, pasando de una capacidad de aplicación de solución de carbón activado de 20 mg/litro hasta llegar a los 150 mg/litro, sin poner en riesgo el funcionamiento de las instalaciones”, continuaron.

Sin peligro

Cuando fueron consultados por la decisión de continuar abasteciendo de agua con sabor y olor, los empleados respondieron que, a pesar de su mal gusto, el agua no presentaba riesgos para la salud.

“Desde el inicio del evento, y sobre la base de los análisis de laboratorio que se venían realizando y se ampliaron una vez surgido el problema, se tenían las certezas que se detallan a continuación: 1) los metabolitos causantes del sabor y olor presentes en el agua distribuida para uso doméstico eran inofensivos para la salud. 2) Las toxinas presentes en el agua de la Laguna del Sauce eran reducidas y removidas en el tratamiento de las instalaciones de potabilización. 3) los procesos de tratamiento de las citadas transmisiones, seguían cumpliendo su objetivo de garantizar la ausencia de gérmenes en el agua que transmiten enfermedades”, indicaron.

“En base a estas tres certezas y con la seguridad validada científicamente mediante los análisis de laboratorio de que el uso doméstico del agua distribuida en esas condiciones no exponía a la población a enfermedades a afecciones a la salud, y por el contrario, garantizaba la prevención de enfermedades de transmisión hídrica, es que se decidió mantener el servicio de abastecimiento, y se procedió a implementar las medidas correctivas para mitigar el sabor y olor presente en el agua desde las instalaciones de tratamiento”, agregaron.

 

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