atchugarry

El Poder Ejecutivo resolvió tributar honores fúnebres de ministro de Estado a los restos de Alejandro Atchugarry, quien “a lo largo de su vida política se destacó por su inteligencia e integridad, vocación de servicio y entrega a la causa del bien común, expresando esas virtudes en momentos en que el país más lo necesitaba, mereciendo por ello el reconocimiento explícito de todos nuestros ciudadanos”, señaló la resolución.

Nacido en 1952, Atchugarry ocupó entre 1985 y 1990 la subsecretaría de Transporte y Obras Públicas, y luego la titularidad de esa cartera; entre 1990 y 2005 fue primero diputado y más tarde senador, banca que dejó temporalmente entre 2002 y 2003 para asumir como ministro de Economía y Finanzas en plena crisis económico-financiera.

El presidente de la República, Tabaré Vázquez, estuvo de mañana en el velorio y a la salida habló con los medios. Vázquez dijo que la muerte de Atchugarry “es una gran pérdida para el Uruguay”.
“Los uruguayos le debemos mucho”, agregó el mandatario. Y lo definió luego como “un hombre de diálogo y de mucho conocimiento, muy centrado, serio, responsable”. “Podía ser opositor en una idea, pero nunca recurría al insulto ni al agravio del oponente. Era un caballero”, dijo Vázquez.
Entre los presentes en el velorio se encontraban también, el presidente del Pit-Cnt, Fernando Pereira, el exintendente de Montevideo Mariano Arana y el diputado José Amorin Batlle. El mismo Atchugarry había pedido no recibir honores de Estado.

“Mucho más”

Mientras tanto, el fallecimiento del exministro fue recibido con aflicción en el mundo político-partidario por cuanto era uno de los dirigentes políticos más queridos y respetados. El diario El País recopiló ayer diversas demostraciones de aprecio y respeto hacia el exjerarca.

Leonardo Costa, que actuó como prosecretario de la Presidencia durante la administración de Jorge Batlle (2000-2005), dijo en declaraciones a radio Sarandí que el exministro era “un ser discreto, por encima que nada un republicano y de un perfil siempre bajo”. Más tarde, ya en el velatorio, dijo que “cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) quería que el Uruguay quebrara, él dijo ‘no, yo no lo voy a hacer, hay que buscar una forma'”. Costa también destacó que su último contacto con Atchugarry ocurrió en enero, cuando lo halló “muy contento” porque estaba por ser abuelo.

Pedro Bordaberry, ministro de Turismo durante el gobierno de Batlle, indicó en Desayunos informales de Teledoce que “Alejandro traspasó todas las fronteras partidarias”. “Ahora vamos a hablar mucho de lo que hizo en 2002 pero creo que no fue solo eso, fue mucho más, un hombre con el que nos identificábamos todos y con el que nos identificamos en aquel momento de la crisis”, afirmó. “El presidente Batlle decía que cuando vino la crisis optó por los Vascos: Atchugarry en Economía, Bordaberry, Aguirrezabala en Agricultura”, agregó.

Sobre el alejamiento de Atchugarry de la vida política, Bordaberry dijo que “siempre decía lo mismo: había sentido que tenía que dedicarle más tiempo a sus hijos”. Poco años antes de la crisis, Atchugarry había perdido a su esposa. Por eso “quería dedicarse a sus hijos”, a los que “en aquellos años tan duros les había sacado tiempo y sentía la necesidad de devolverle ese tiempo”, dijo el senador.

En tanto, el senador nacionalista Luis Alberto Heber, presidente del directorio del Partido Nacional, dijo que Atchugarry “lamentablemente tenía edad como para darle más al país”. “Recuerdo un Alejandro que se comprometía con el sistema político de asumir una carga si lo apoyábamos -y lo apoyamos- sin tasa ni medida, cumpliendo con su palabra de que él después no iba a ser candidato”, señaló.
El senador Jorge Larrañaga, por su parte, afirmó que el exministro no buscaba “el brillo del oropel” porque “su sencillez, representada por su vehículo, por la forma en como actuaba, representaba la República, la democracia, la condición política en su esencia de servidor público”.

“Ejemplar”

Por su parte, hablando en el programa Desayunos informales el expresidente Julio María Sanguinetti afirmó que “detrás de Alejandro había un formidable valor humano, de generosidad, de bondad, de lealtad, de sacrificio, de sentido de la familia”. Era “una figura humana extraordinaria, con una sencillez a la que le hacía un culto empecinado”, indicó.
“Él mismo le dijo a su familia que no quería nada, que quería irse en silencio. Pero en silencio no se va, porque todos los evocamos y lo hablamos. Es un modelo a poner delante de la ciudadanía, que tantas veces mira con cierto desdén a la actividad política. Allí hay una figura ejemplar que deja recuerdos y lecciones, una gran lección de dignidad”, añadió.

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