“Algo cambió”, por María del Rosario Borges

El 1 de marzo de 2020 asume el nuevo gobierno, el de la coalición. El día 13 de iniciada la gestión se dio a conocer el primer caso (importado) de una persona infectada por coronavirus.
Desde entonces el equipo de gobierno liderado por el Presidente Luis Lacalle Pou ha enfocado su atención y gobernado para administrar esta crisis sin precedentes para el mundo entero y para nuestro País.
Y a partir de ahí y como en cascada fueron surgiendo situaciones relacionadas con el disparador coronavirus que requirieron la inmediatez en la implementación de las acciones de gobierno, no sólo en el área de la salud, sino en el área social dada la vulnerabilidad de miles de habitantes de nuestro País, que dejó al descubierto una enorme fragilidad del sistema de cobertura social, viéndose que lo existente era mayormente asistencialismo sin la creación de puestos laborales sólidos, que no era lo que se sostenía por el gobierno del FA y como consecuencia de las dos anteriores, en el área económica.
Heredamos un 5,5% de déficit fiscal in crescendo para el 2020 a lo cual se agrega el Covid 19 y un 10,5% de desempleo (previo al Covid 19), lo que condiciona totalmente el accionar del nuevo gobierno, que deberá accionar frente a la crisis casi sin instrumentos.
Y nos acostumbramos a recibir del gobierno día tras día las noticias de primera mano en las conferencias de prensa, muchas de ellas con la presencia del Presidente, algunas además con la presencia de todo el gabinete ministerial, otras, con los ministros relacionados a los temas que los convocaba y con una figura protagónica en cuanto a la trasmisión y firmeza de sus afirmaciones, la del Secretario de la Presidencia Dr. Álvaro Delgado.
Por otra parte, los habitantes del país, testigos atónitos de una realidad que veíamos como lejana, en China, que nunca nos alcanzaría, y que ahora estaba aquí y que nos estaba moviendo nuestras raíces, nuestras estructuras, un enemigo invisible que nos estaba modificando nuestras vidas, que nos obligaba a desandar nuestras costumbres más arraigadas, y que a muchos lamentablemente los dejó de un día para otro sin su sustento, y otros muchos en seguro de paro, el especial, o el común, otros “obligados” a adelantar sus vacaciones, los niños y adolescentes en sus casas junto con los adultos, asistiéndose a un aumento de la violencia doméstica, un mal que hace mucho azota a nuestra “enferma” sociedad.
Por otra parte, como en toda situación límite, que sí lo es, también asistimos a lo mejor de nuestra sociedad, acciones nobles de los habitantes con la organización de ollas populares, desayunos, meriendas, con una solidaridad increíble de la sociedad en su conjunto, y de hoteles que ofrecieron sus instalaciones para funcionar como hospitales y de clubes deportivos que prestaron sus canchas para ser ocupadas por los más desvalidos, acciones que se suman y/o coordinan con las del Ministerio de Desarrollo Social, que en una de sus primeras medidas dispuso dar alojamiento a los más vulnerables de los vulnerables frente a este flagelo, a las personas en situación de calle.
A una situación excepcional, medidas y acciones excepcionales y no nos referimos sólo a la puesta a prueba de la solidaridad de los uruguayos, sino a la creación por ley del fondo coronavirus con el aporte entre otros de lo que resulta de gravar el sueldo de los funcionarios públicos y políticos por encima de cierta suma.
Otras leyes como la de la telemedicina en lo estrictamente sanitario.
Y ahora trabajando en la adecuación del funcionamiento del Legislativo a una nueva modalidad para sesionar a distancia, aprovechando el “andamiaje” informático y electrónico que permite su implementación, y que en caso de concretarse se transformará quizá en el primer país del mundo en sesionar bajo esta modalidad.
Legislativo hoy abocado al tratamiento de la LUC más allá de los intentos de la oposición para dilatar su tratamiento anunciando que se va a recurrir la ley, chicanas o palos en la rueda de una oposición que se siente fracasada no sólo por la pérdida electoral sino porque su forma de actuar y sus ideas, cada vez más, pierden pie en una sociedad que está cambiando.
El tratamiento de la LUC sólo estaría justificado por el análisis y discusión de los grandes y graves temas que enfrenta el país que fueran denunciados en campaña electoral y reclamados por la ciudadanía, entre otros, los referidos a seguridad y a la derogación de la mal llamada Ley de inclusión financiera, que no fue otra cosa que bancarización obligatoria, ley que contrajo algunas inversiones e influyó negativamente en el efecto dinamizador de la economía en su conjunto.
Hasta aquí un relato de esta realidad que ha provocado sin duda en los habitantes miedo, ese miedo de enfrentarnos al enemigo invisible, miedo que puede paralizarnos o hacernos actuar como torbellino, y que ha suscitado en muchos la imperiosa necesidad de acordarse de la existencia de un Dios. Una realidad que nos ha igualado a todos, y que seguramente nos cambiará, esperemos para bien, como personas, como sociedad y en nuestra relación con la madre tierra; realidad que está desvelando a los científicos en la búsqueda contra reloj de un tratamiento para enfrentar esta pandemia y/o de la vacuna para generar los anticuerpos correspondientes, una realidad que mientras tanto nos habla de países sumidos en el dolor, con pérdidas humanas incalculables y dentro de ellas, personal sanitario diezmado y todos, sin excepción, enfrentando una recesión económica sin precedentes.
Hoy en Uruguay nos encontramos transitando hacia una “nueva normalidad”; a dichos efectos se convocó por el Ejecutivo a un grupo de expertos, científicos en distintas áreas para monitorear, idear una estrategia y asesorar para la toma de decisiones, estas últimas sin duda de resorte político.
De acuerdo a las últimas encuestas realizadas el nivel de apoyo de la población es importante hacia las medidas tomadas hasta hoy por el gobierno; aunque no necesariamente dichas medidas sean acatadas en su totalidad, dado que en este último fin de semana una buena parte de la población se trasladó dentro del territorio nacional y se volcó masivamente a las playas, mucha gente concurriendo a las ferias, pasajeros en los ómnibus sin tapabocas, en definitiva sin respetar la exhortación de la consigna de quedarse en casa y del distanciamiento social.
A partir del lunes 04 de mayo el comercio en Montevideo reabrió sus puertas.
Ahora estamos a la espera de resultados de los futuros tests a realizar que reflejarán si fue acertada la decisión de un regreso paulatino a la normalidad, como forma de no frenar la economía y de permitir la “socialización” de los habitantes (recuérdese que ya hace 3 semanas se comenzó con la industria de la construcción y hace 2 semanas volvieron las clases en el área rural).
De una cosa estamos seguros y es que un gobierno agotado como el de la administración frenteamplista, últimamente un des gobierno por la desidia en la toma de decisiones en materia de seguridad, de educación y otros como la salud, aseverando el Ministro respectivo, pocos días antes de abandonar el gobierno, que la epidemia (hoy pandemia) no nos alcanzaría, habiendo donado material médico a China, un gobierno como el referido, nos hubiera sumido a todos los habitantes del país en una situación por demás caótica.
Y también estamos seguros que sólo un nuevo gobierno como el de la coalición, con ideas claras, fuerzas, ánimo y gran responsabilidad a la hora de tomar decisiones, actuando hoy frente a esta contingencia sanitaria, sacrificando, sin renunciar para un futuro, llevar adelante su programa de gobierno, es el único que puede conducirnos a buen puerto.
Mención aparte, en el sentido planteado anteriormente, es la actuación de los ministros colorados que integran el actual Ejecutivo y que están dejando muy en alto la bandera de nuestro partido colorado.
La situación que estamos viviendo y la respuesta del gobierno de la coalición, nos trae a la memoria la situación vivida por el gobierno del Dr. Jorge Batlle. Época de crisis económica si la hubo, con todos los efectos de la misma. Sólo una figura como la de la talla del Dr. Jorge Batlle pudo enfrentarla, dejando un país con su economía en franco crecimiento, un país en marcha.
Por lo que estamos seguros que tanto aquella crisis como ésta, tienen al frente a los gobiernos que merecen tener para transitar por ellas.
Es en situaciones como éstas que valoramos las grandes figuras de nuestro bendito país.
Estamos en camino. Algo cambió.

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