OSCAR1

Por el diputado Óscar de los Santos

El Presupuesto Nacional es una herramienta central del Gobierno electo, para llevar a la práctica el Programa ofrecido a la ciudadanía, en la campaña político-partidaria, que ya concluyó. Es una plataforma, un piso, una visión estratégica desde donde, a partir de los recursos existentes y/o previstos, construimos escenarios de ingresos y egresos, con números, pero siempre en un contexto y con un sentido. Pero la oposición se queda solo en el análisis de los números fríos y agita los demonios del déficit, de la crisis y coloca a toda la sociedad uruguaya al borde de una catástrofe económica. Hay medios y economistas de derecha que desearían que esto sucediera, a juzgar por sus editoriales y opiniones irresponsables.

No olvidemos que somos los Partidos Políticos quienes representamos a la sociedad y no los “opinólogos”. En el 2008 nos aconsejaban recortar el gasto público y no lo hicimos para no hacer padecer a los sectores populares. Ninguna premonición se cumplió. Sostuvimos la estabilidad macroeconómica, el empleo en cantidad y en calidad, la inversión, la inclusión social y distribuimos mejor. Hoy se repite la historia y nosotros decimos que no nos vamos a quedar quietos a ver como llueve. Vamos a utilizar este Presupuesto con transparencia y honestidad intelectual, pero precisamos avanzar con audacia. Vamos a crecer menos que en la década pasada, pero Uruguay va a seguir creciendo.

Se cuestionan cifras sueltas de gastos, que no mueven la aguja de un Presupuesto que en ingresos multiplica varias veces al último de Batlle, y que no cayó espontáneamente del cielo. Fue provocado con trabajo y generación de confianza, quizá el mejor Capital que tiene este País.

He escuchado con cierta preocupación, argumentaciones de la oposición al boleo, instintivas, consignas patrióticas poco rigurosas, que interpretan de forma incorrecta la realidad. Estos discursos que bien pueden funcionar en campaña, no son aportes válidos para modificar la realidad y lo que es peor, terminan minando la confianza. Me he puesto a pensar, si no deberíamos incorporar el conocimiento de la Academia, las nuevas tecnologías, etc., en esta discusión, para tener a priori bases científicas, sobre las cuales expresarnos. Necesitamos Partidos Políticos más fuertes, más competentes, respetables y con unidad de acción. Los Intendentes del Partido Nacional en el Congreso, toman una decisión político-económica (pongamos por caso la derogación de exoneraciones tributarias para caminería rural) y luego esa decisión, no tiene ningún correlato con sus propios Diputados en el Parlamento. Somos hombres libres!, gritan. Sí, claro, nadie se opone a eso, pero necesitamos Partidos con definiciones claras, previsibles, porque nada firme puede elaborarse sin certezas.

¿Y qué hay del Frente Amplio? Acaba de romperse la unidad partidaria en la discusión puntual de tres artículos, porque el Presupuesto en general ya fue votado. Y es noticia en todos los medios! No así, lo que reseñábamos más atrás del principal Partido de oposición. En los temas de la supresión de vacantes presupuestales en el Ministerio de Defensa para aumentar los salarios más bajos de los soldados, en la absorción de la Policía Caminera por la Guardia Republicana y en los juegos de apuestas por internet. En vez de reaccionar, necesitamos reflexionar. Si bien, los representantes que no votaron son de la vieja guardia, digamos, hoy tenemos otro Frente Amplio. Ha irrumpido una nueva generación con otras vivencias, otro pragmatismo, nuevas miradas, que nosotros, los más veteranos, debemos comprender. Soy hombre de Partido, orgánico y creo en la unidad de acción firmemente, pero estas diferencias, que no encuentro filosóficamente tan graves, vamos a abordarlas con cuidado y fraternidad. El rol de los partidos, los programas comunes y las señas de identidad de los colectivos humanos siempre deben estar por encima de visiones personales, sin negarlas. Falta mucho aún por hacer para consolidar la unidad de la izquierda por la que otros dieron la vida.

Nadie de nosotros individualmente tiene el futuro asegurado, pero somos juntos una alternativa al Partido de la desesperación y la alarma permanente, a los pájaros de mal agüero y a los portavoces de las malas noticias, que en el fondo desean que nos vaya mal a muchos, para que les vaya bien a unos poquitos. El Capital no tiene patria, pero tiene defensores poderosos.

Seguiremos adelante con la consolidación de este Presupuesto, imperfecto, pero el mejor para este País, pensado en perspectiva, con atención integral a nuestra niñez, combatiendo la pobreza extrema, con Sistema Nacional Integral de Cuidados, con inversión, crecimiento, estabilidad, calidad democrática y apoyados en una ancha base social, de trabajadores, estudiantes, emprendedores, justamente a quienes más queremos representar.

 

Oscar De los Santos, Representante Nacional por Maldonado

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