ANBU: un disco de jazz experimental hecho en Maldonado e impreso en vinilo en Australia

El Trío Elizondo-Ojeda-Taveira lanza este fin de semana su último álbum “ANBU” en formato vinilo, compuesto y grabado en Maldonado, e impreso por un sello australiano

“Lo que hay que juzgar en cualquier artista de jazz es: ¿dónde está el proyecto y dónde las ideas?”, decía allá en el tiempo Miles Davis, uno de los grandes trompetistas y compositores de jazz de la historia. En el caso del Trío Elizondo-Ojeda-Taveira —y respondiéndole a Miles— el proyecto y las ideas son casi la misma cosa. O quizás, lo más interesante esté ahí justo en el medio, invisible e indispensable —como el aire—, tal vez más que las ideas o el proyecto, la clave sea la relación que une a estos tres artistas, hermanados en su forma de pensar la música y sus ansias de crear en conjunto.
Este fin de semana, Ian Elizondo, Manu Ojeda y Damián Taveira presentan su último álbum “ANBU” hecho íntegramente en Uruguay e impreso en vinilo en Australia. Un disco que da cuenta de la música entendida como un juego hecho de improvisaciones —“composiciones espontáneas”, así la llaman— y composiciones propias trabajadas en conjunto. Un vinilo que girará en tocadiscos lejanos, en países remotos, y hoy nos dice: el arte en Maldonado, Uruguay está vivo y en constante mutación.
Más que un proyecto de jazz, este trío es una cofradía de amigos que dialoga con sonidos y crea un lenguaje nuevo, fruto de años de estudio, exploración y experiencias. “Es más que música”, expresan los tres.
Acá compartimos algunos fragmentos de una entrevista a tres voces, con Elizondo, Ojeda y Taveira.
Hablamos de su proceso creativo, la escena local del jazz y qué es la música para cada uno de ellos.

-¿Qué es la música para ustedes?
-Ojeda: La música es una de las mejores cosas que puedo hacer con mi tiempo. Hacerla, consumirla, hablar de ella. Es de las cosas más lindas que encontré hasta ahora.

-Elizondo: Para mí es un modo de vida, el modo que yo elegí. Vivo con ella, de ella, en ella. También siento que es un aspecto social super necesario. La música tiene un poder de comunicación infinito. Es una de las cosas que me llevó a socializar más en mi vida.

Taveira: Para mí es un juego. Cuando yo me siento a tocar, todo nace del juego. Lo que yo expreso tocando es porque me estoy divirtiendo con ese juego. Y en línea con esa idea de jugar, la música es compartir: siempre toco con otros. A mí, la música me enseñó a trabajar en equipo, a jugar en equipo y a favor del equipo.

-¿Cómo se formó este trío?
– Ojeda: Con Dami nos conocemos hace 17 años. Es la persona con la que más toqué en mi vida. Es como un hermano musical. Y a Ian lo conocí cuando se vino a Maldonado, y empezamos a tocar en dúo. Y al toque lo sumamos a Dami. Entre los tres se dio algo muy lindo: cierta devoción por compartirnos lo que estamos componiendo, por aprenderse los temas de los otros y generar un lenguaje entre los tres.

Elizondo: Yo soy argentino y llegué a Maldonado hace 6 años. Le escribí a Manu para juntarnos a tocar. Nos habíamos visto una sola vez en la vida, por un amigo en común. En esa juntada la conexión fue instantánea. Yo le dije que traiga sus temas y él se aprendió algunos temas míos. Y un día me dijo “tengo un amigo baterista” que quiero que conozcas, y llegó Dami. Él estaba en la misma sintonía.

Taveira: Recuerdo con mucha alegría esas primeras juntadas en las que todo era estudiar, elaborar, descubrir otros modos de tocar músicas propias y de otros. Eso sigue hasta hoy. Si algo nos caracteriza es el acompañarnos en un proceso de los tres y de cada uno.

-¿Cómo podrían describir “ANBU”?
-Elizondo: Es un disco cuyo punto de partida es la improvisación y el trabajo con un colectivo de gente de Maldonado. Queríamos hacer algo acá, con gente acá.

-Ojeda: Yo lo describiría como el producto de varios años de experimentación de nuestro trío. Venimos tocando hace mucho tiempo juntos, ya grabamos un disco doble, un disco mío inspirado en poemas de mi abuela la poeta María Meleck Vivanco, y además de eso tocamos música de diferentes autores: tenemos un tributo a Spinetta, tenemos otro show que es todo música improvisada, etc. Entonces este disco nace de la necesidad de registrar todos esos momentos de improvisación libre, dejando de lado los estilos, y simplemente trabajando la expresión.

-Taveira: Como dicen los chicos, nos gusta mucho entrar en ese canal de “composiciones espontáneas”. Si bien en el disco hay algunas composiciones “pre laburadas”, hay un gran hilo conductor que es la búsqueda del diálogo en la música.

-¿Cómo fue el proceso creativo de este disco?
-Ojeda: Cuatro composiciones propias. Dos de Ian, una mía y una de Dami, y después improvisación. El chispazo para grabar siempre viene del lado de Ian, él nos infunde ese fuego a nosotros dos.

-Ian: Hacía un tiempo que estaba hablando con “Ramble”, un sello discográfico australiano, le había mandado un material para que nos distribuya de manera digital. A la vez, con los chicos queríamos juntarnos a grabar. Entonces nos contactamos con Arándano Estudio, Gaby y Santi Edye, dos genios del sonido y la imagen, de acá, de Maldonado. Pieza clave en el grabación y producción del arte de tapa. Yo mezclé y mandé el material a Australia. Ahí el dueño del sello me dijo que quería imprimir mi primer disco en vinilo —que para mí fue alucinante escuchar eso—, pero me dijo, “mandame más”. Ahí con los chicos nos pusimos manos a la obra. Nos fuimos a Montevideo y convocamos a otros músicos amigos como el trompetista Nico Grieco.

-Taveira: En el caso de las composiciones que traíamos de antes, la idea fue traerlas al grupo para irlas elaborando entre los tres. Siempre es lindo compartir procesos creativos con amigos y ni que hablar cuando después escuchás los resultados.

-¿Y qué les significa que sea en vinilo?
-Taveira: Para mí es increíble. El vinilo es como una pieza. Más allá de la música, este formato significa toda una experiencia: de imagen, de objeto, de material.

Ian: Todo músico sueña con tener un vinilo. Es loco… es un formato que fue y vino en el tiempo, pero sigue vigente.

Manu: Editar música en formato físico es algo que nunca habíamos hecho. Cuando lo pensás es una locura. Lo vivimos con ese romanticismo… sacar el vinilo de su paquete, posarlo en el tocadisco, la púa y todo eso… Ese ritual que quizás es un poco de otra época. Y además es algo muy significativo para la música local: que este material en particular llegue a un vinilo es muy simbólico. Un material alternativo, que lejos de buscar ser mainstream, es fiel a nosotros.


-¿Cómo ven la escena musical en Maldonado hoy?
-Elizondo: Ahora en estos últimos años, hay más movimiento, más espacios para tocar, la gente está muy copada con el jazz y la música instrumental. Gente que se acerca a escuchar, no como antes que a veces tocábamos en lugares y la gente estaba en otra. Ahora la gente va a los espacios específicamente a escuchar música. La gente es más, mucho más receptiva y a Maldonado le hizo muy bien el hecho de tener gente nueva viviendo acá con intereses artísticos.

-Tocan mucho en Maldonado, no solo en temporada, ¿por qué eligen acá? ¿qué les pasa con este espacio, este público, los lugares acá para tocar?

Ian: Que se haya venido mucha gente desde de la pandemia hizo que las cosas cambiaran. Para mí ayudó a que la gente aprecie un poco más la música, los espectáculos, el arte local.

Manu: Hay algo en el habitar Maldonado, más allá de tocar acá. Qué en el verano se genere como una dinámica zafral, nos permite durante el año tener tiempo para estos intercambios creativos. Es un lugar interesante, yo siento que la gente siempre está ávida de sonoridades nuevas. Quizás porque se da como una mezcla de lugar del interior y de destino turístico internacional. El público de acá está como más interesado en cosas nuevas, distintas, tiene más apertura.

Dami: Yo siento que viene ganando fuerza hace ya unos años y creo que está cambiando el consumo en general de la música en vivo, siento que la gente quiere que haya música en vivo, quiere llegar a un lugar y que estén pasando cosas. Con respecto a la música y el jazz, el público ha ido educando el oído y hoy podemos llevar jazz —una música tan bella para tocar y llena de expresión— a un restorán o un bar que en otra época solo pedía otros estilos, otros géneros.

-¿Por qué alguien debería escuchar este disco?

-Ian: Yo creo que no tendría que escucharlo nadie a este disco. (se ríe) Hablando en serio, creo que es un disco ideal para esas personas curiosas, que quieren saber qué está pasando hoy en la escena musical de Maldonado. Además, es un disco que tiene una buena historia, es decir, que un sello discográfico del extranjero haya querido imprimirlo en vinilo, habla que este álbum tiene algo.

Manu: Más allá de la música en sí, es como si hubiésemos construido un lenguaje nuevo entre los tres. Mi vieja cuando lo escuchó me dijo “es muy estimulante” y creo que va por ahí.

Dami: Yo creo que como dice Manu, venimos jugando hace mucho tiempo y este disco es una nueva partida de ese juego, en que la probamos jugadas nuevas. Y también como dice Ian, es una buena oportunidad para asomarse a la música que está haciendo ahora mismo en este territorio.

Julieta Torielli @azarero