rapetti

Por el Esc. José L. Rapetti Tassano

Previo a la llegada a nuestras costas del Piloto Mayor del Reino de Castilla, don Juan Díaz de Solís, hubo población indígena en lo que hoy es el territorio del Uruguay. Estudios arqueológicos modernos sitúan en unos 12.000 años la existencia de población en el actual territorio uruguayo. Nada fácil ha sido para la Ciencia encontrar la información que responda al rigor de su objetivo. Dificultades que los historiadores han señalado por la falta en tiempos actuales de comunidades de población originaria; eso la diferencia con la realidad de otros países americanos, y nos priva de una comunicación oral y por tradición, y sin elementos documentales por no haber llegado aquellas comunidades a un grado de desarrollo escritural. La Historia se sirve de otras ciencias como la Arqueología y la Antropología para encontrar los datos serios que la investigación debe contener. Hay investigaciones en el Archivo General de Indias en Sevilla por historiadores como Diego Braco con trabajos valiosos. También hay trabajos, entre otros, de Adolfo Berro García, Padrón Favre, González Rissotto y Susana Rodríguez Varese, Leonel Cabrera, Teresa Porzecanski y el eminente Daniel Vidart. Ellos han hecho estudios serios y científicos, que han puesto el tema de las poblaciones indígenas en su verdadero lugar, aventando los mitos y disminuyéndole valor a ciertos voluntarismos de corte político y a lo meramente literario, que no tiene la correspondiente demostración ni análisis racional. Daniel Vidart, en el comienzo de su obra “Los Cerritos de los Indios”- “Del Este Uruguayo” (EBO 1999) aclara este panorama comentado, con la precisión de su alto magisterio: “…. Me referiré a los “cerritos” de los indios del Este uruguayo y al proceso de la mal llamada prehistoria nacional, ya en cuanto que peripecia humana, ya en tanto que narración escrita e interpretación científica de la misma. La voz historia es ambivalente: se refiere a la historia- acontecimiento, desarrollada en la realidad del acontecer humano, y, simultáneamente, a la historia escrita o grafohistoria, enderazada a reconstruir los sucesos del pasado y explicar sus causas y efectos socioculturales”. Agrega que al “hablar de prehistoria se alude a la ausencia de documentos escritos y no a otra cosa”; dice luego Vidart “desde que hubo hombres en la tierra existió la historia en tanto que praxis construida y vivida por el género humano”. Es esta una de las precisiones que debemos tener en cuenta para no arriesgar confusiones, como ha acontecido en este tema, que es Historia.

AQUELLOS POBLADORES. Han sido encontrados restos de culturas que los estudiosos analizaron, llegando a concluir que se trataba de grupos del estadio “paleolítico inferior e inferior tardío” (Taddei y el antropólogo Bórmida). Culturas que no habrían conocido la flecha, pertenecientes a categorías de cazadores inferiores, llamados catalanense y cuareimense. Los primeros habrían vivido varios milenios en la zona Norte del País, en el límite con Brasil y Argentina con escasa tecnología en los elementos punzantes del proyectil. Los cuareimenses según Leonel Cabrera ocupaban las barrancas del río Cuareim, con menor antigüedad que los catalanenses, de entre unos 7000 y 8000 años, y algo más evolucionados que aquellos. En la región Este y lacustre del Uruguay y Sur de Brasil, hubo población unos 5.000 años atrás. Los hallazgos arqueológicos en la segunda mitad del pasado Siglo XX muestran esa ubicación, zonas de Treinta y Tres, Rocha en costas de la Laguna Merín y posibles intercambios, por hallazgos de cerámicas en zona de la Laguna de los Patos, de conexión o influencia con aquella. Allí había alimento importante por fauna inclusive marina, de recolección de frutos y vegetales. Eso facilitaría no tener que desplazarse en búsqueda de recursos alimenticios, lo que haría que por lo menos fueran semi sedentarios. Según López Mazz, “la cerámica es un señalador cronológico, ya que la aparición de esta tecnología en la región se realizó cerca del Siglo III A.C. El uso de la cerámica permitió mejorar el procesamiento de los alimentos, así como su almacenaje”.

 

¿CUANTA Y CUAL ERA LA POBLACIÓN INDÍGENA? El nomadismo de buena parte de esa población deja imprecisiones a los investigadores. La cantidad de población originaria a la llegada de los españoles solo puede estimarse entre unos 2.000 y 5.000 individuos, la mayoría de ellos serían guenoas. —La población predominante era la etnia guenoa, llamados así por los jesuitas, o minuanes nombre que les dieron los portugueses y españoles. Ocupaban desde la sierra del Tape en el centro de Río Grande del Sur y Norte del territorio de nuestro País, llegando también más al Sur. Los guenoas estuvieron en el territorio entre los Siglos XV al XVIII aproximadamente, y comenzaron a ser desplazados con la llegada de grupos de charrúas provenientes de Entre Ríos y Santa Fe, luego agravadas por la presencia española y las cacerías de los portugueses. Tuvieron relacionamiento con los jesuitas y los guaraníes. Formaron parte de las poblaciones y las reducciones que la Compañía de Jesús estableció. No hubo una permanencia integradora, y muchos de los indígenas las abandonaron. —-La etnia charrúa. Se trata de una etnia pámpida, que tuvo emigración hacia el Norte llegando a instalarse en la actual Provincia de Santa Fe, Argentina. La etnia charrúa se hizo canoera, por tanto de gran movilidad y de ahí que cruzaran a Entre Ríos y luego ya más próximo a la llegada de españoles, grupos de ellos cruzaron el Río Uruguay situándose sobre la costa Sur. Esta etnia pampeana estaba en un estadio paleolítico, que vivían en grupos pequeños y nómades; la alimentación era la caza, la pesca, la recolección de frutos y tenían útiles muy rudimentarios. No practicaban la antropofagia como si ocurría con los guaraníes de carácter rituálico; así que la creencia que fueron ellos quienes mataron y presuntamente devoraron a Solís, no tiene asidero según la investigación histórica. También hubo confusión en la expansión conquistadora, cuando se individualizaron como charrúas a los indígenas de otras parcialidades que no se sometían a la cristianización. La posterior introducción de la ganadería fue motivo de conflicto con estos grupos charrúas especialmente, en la disputa por esos ganados, y los frecuentes ataques a las estancias españolas y especialmente de los jesuitas. Esto motivó la reacción desde la gobernación de Buenos Aires en 1701 y 1702 empleando la fuerza militar contra los indígenas.

–La Etnia Chaná. Esta es una etnia más adelantada que los charrúas, y la sitúan como proto-neolítica. Llegaron a ser cultivadores por influencia de los guaraníes. Hay más sedentarismo en los chanás que llegaron a tener desarrollo de la cerámica; lo que posibilitaba el empleo de esas vasijas para la comida, como su conservación. Habitaron desde Salto hacia el Sur, teniendo un proceso de extinción por el hostigamiento de los charrúas, y otros que se fueron integrando a las reducciones, otros contrayendo enfermedades y la muerte muy comunes por contagios, hasta casi su desaparición.

–La Etnia Guaraní. Los grupos indígenas conocidos como guaraníes, que quiere decir guerreros, en zona Sur de los ríos Paraná y Uruguay, podrían ser de los que se dispersaron en los Siglos VI y VII D.C. de regiones de Paraguay. Los guaraníes ejercieron notoria influencia sobre otras parcialidades aborígenes en razón de su clara superioridad y avance cultural. El historiador Susnik expresa que los guaraníes tenían conciencia de esa superioridad cultural, y avasallaban marginando a las poblaciones de cultura paleolítica. Eran canoeros y eso explica la frecuencia de sus desplazamientos por el litoral. Fueron agricultores, lo que significaba sedentarismo, recolectores de frutos, cazadores y pescadores. Sin duda fue la etnia más importante y numerosa que existió en la región a la llegada de los españoles. Tuvieron una organización social de corte patriarcal, enlazada con una unidad productiva de una familia extensa; vivían en una concentración de chozas comunales en rueda y una plaza en el medio con fin social. Cada familia tenía su subsistencia propia. Esas chozas tenían protección de empalizadas. Otra característica fue la antropofagia rituálica, especialmente a los varones prisioneros de guerra, donde se destacaba el valor del guerrero guaraní. No llegaron a tener una organización política, pero su influencia fuere por la lengua común, y su capacidad de relacionarse, fuere comerciando o simples vínculos sociales y familiares, terminaron impregnando de una “guaranización” por donde anduvieran. Fueron rápidos en captar los adelantos que los españoles trajeron con la fundación de Asunción en 1537.

 

CONCLUYENDO

Las investigaciones de las diferentes disciplinas científicas que se interrelacionan, no encuentran asidero a la creencia de que esta tierra pertenecía a los charrúas, aunque la habitaron como otras parcialidades, que por el hecho de ser nómades no tenían afincamiento en territorio alguno ni consecuentemente apego a la tierra; además, de esa etnia provenían solamente grupos de la Argentina donde en Santa Fe tuvo mayor tiempo reunida la etnia originaria de la Pampa.

Contenido publicitario