PUNTAAl igual que el padre Pio de Pietrecalcina, el ex espía Antonio “Jaime” Stiusso parece haber recibido el don divino de la ubicuidad, lo que es decir que puede estar en dos o más lugares al mismo momento. Su paradero es un misterio. Aún no fue citado a declarar en la causa de la muerte dudosa de su amigo Alberto Nisman. Otro misterio. El gobierno, que ahora lo demoniza, tiene la facultad de levantar el secreto que guarda como exagente de inteligencia. Sin embargo, ni fue citado, ni le levantaron la restricción de informar.

Una vez jubilado se lo vio en varios lados. Incluso en Uruguay entrando y saliendo por los puertos de Montevideo y Colonia. Su ingreso quedó registrado el 8 de enero. La cancillería uruguaya desmintió que el ex jefe de los espías hubiera pedido asilo político en el Uruguay. Algo que podría sonar lógico en el imaginario popular.

Empero, dos exintegrantes de la Secretaría de Inteligencia argentina aseguraron que Stiusso no se encuentra en territorio uruguayo. “Tengo entendido que está en Miami”, dijo uno de los consultados. “Pasó las dos fiestas. Una llegó por BQB y la otra aterrizó en Carrasco”, agregó el otro exagente de inteligencia.

Stiusso es un habitué de Punta del Este. En el libro “SIDE, la Argentina secreta”, del periodista argentino Gerardo Young, se dice que el jubilado espía se alojaba en un hotel tres estrellas ubicado cerca del puerto. Los agentes aseguran que en Inteligencia una vez es coincidencia, dos, acción enemiga.

Uno de los exespías asegura que la Dirección General de Información e Inteligencia uruguaya detectó a principios de febrero de 2002 a un ciudadano argentino identificado como Jaime Stiles ingresando al país. El 2 de ese mismo mes otro ciudadano argentino, Salomón Edmundo Saccal, fue asesinado en el garage de su edificio en Punta del Este, un caso no aclarado. Al día siguiente, Saccal debía testificar en la causa de la AMIA. Stiles, es el nombre de guerra empleado por Stiusso como agente de la SIDE.

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