Tal cual se había anunciado hace dos años, en mayo de 2017, la Agencia Nacional de Vivienda está concluyendo los trámites judiciales y en un par de meses enviará a remate las 54 viviendas que en los años 70 construyó una cooperativa de trabajadores municipales en un predio cedido por la Intendencia. La subasta se decretó porque los adquirentes de las viviendas no cumplieron con los pagos de la hipoteca; habían hipotecado el solar para obtener créditos y levantar sus apartamentos.
Todo comenzó hace cerca de 50 años, bastante antes del llamado “boom edilicio” de los años setenta. Por entonces esa zona suburbial de la ciudad estaba forestada pero tenía mucha arena y ninguna construcción. Los condómines de unos padrones que ocupaban un área que iba desde la avenida Acuña de Figueroa hasta lo que hoy es la continuación de Roosevelt debían años de contribución inmobiliaria por lo que la intendencia terminó por expropiarlos. Tiempo después, el intendente Gilberto Acosta Arteta regaló el predio a la Covidemm (Cooperativa de Viviendas de Empleados Municipales de Maldonado) y la organización decidió solicitar un préstamo al Banco Hipotecario. En garantía colocó justamente el padrón, de más de 11 mil metros cuadrados.

Expropiación a la antigua
La historia de los padrones registra otra vicisitud ocurrida durante la dictadura militar, cuando a fines de los años setenta el intendente interventor José María Siqueira resolvió tomar un sector del predio. Allí construyó un tramo de la calle Sarandí, que extendió hasta la avenida Roosevelt, para levantar la terminal de ómnibus, habilitada en 1980. Los integrantes de Covidemm aseguraron que la Intendencia de Maldonado no realizó el correspondiente trámite expropiatorio, aunque ese terreno ya les pertenecía. Hubo quienes pensaron en reclamar por las regalías que ese predio generó por la explotación de la terminal omnibusera.
De todos modos, el caso es que la cooperativa nunca pagó su deuda con el Banco Hipotecario. Cuando la entidad se fundió a causa de todos esos pasivos con la crisis del año 2002, los créditos no recuperados pasaron a manos de la Agencia Nacional de Vivienda, que comenzó a ejecutar las hipotecas. El trámite judicial duró años y ahora ha concluido.
Según trascendió, la Agencia ya habría fijado para el próximo 30 de junio el remate de dos padrones por esas deudas contraídas hace más de 40 años. Uno de los padrones es el que alberga a la terminal de ómnibus interdepartamental. En el otro están las 54 viviendas de aquella cooperativa. En 2017 los ocupantes de las fincas y la propia Intendencia de Maldonado fueron notificadas de forma individual por la ANV. Cada uno de los vecinos fue notificado del monto que adeudaba al estado por los incumplimientos. Actualmente, sobreviven unos 20 habitantes de los compradores originales. La deuda global con el Hipotecario ronda los tres millones de dólares.