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El relevamiento que los directivos de Crece, la gremial empresarial del este del país, realizaron en Maldonado y Lavalleja, detectó que prácticamente el 100% de los pequeños y medianos comerciantes apoyarán la iniciativa de ir a “un apagón de tarjetas de crédito y débito a nivel nacional”. Así las cosas, la medida se decidirá próximamente, aunque se presume que comenzará en abril.

“Pensamos en un gran apagón a nivel nacional, y capaz que tenemos alguna sorpresa en breve, y podemos ampliar el marco, así que cuando tengamos la novedad daremos la información, pero estamos trabajando en extender esto, no sólo a nivel nacional”, adelantó ayer a FM Gente el presidente del Centro Comercial e Industrial de Rocha, Martín Rodríguez.

Asimismo dijo que ha habido acuerdos con la Cámara Argentina de la Pequeña y Mediana Empresa para generar un reclamo internacional. El próximo 20 de marzo ambas cámaras se reunirán para trabajar al respecto.
Por el momento los empresarios recorren las diversas ciudades de la región. “Estamos informando mano a mano, comercio por comercio, en este caso en el departamento de Maldonado. Hemos estado recorriendo los barrios con José Pereyra (titular de la Cámara Empresarial), informando sobre los costos que tiene la inclusión financiera, y consultando cuánto le está costando a cada comercio”. En esas charlas, la pregunta final es si se sumarían al “apagón”, lo que generalmente culmina en su “sí”.

Paga el comerciante
Rodríguez afirmó que “no se quiere dejar de utilizar la tarjeta, lo que sí se quiere es pelear por aranceles justos, que nosotros estimamos deben ser los que se cobran en el mundo, que es un 1,5% la tarjeta de crédito, un 0,5% la de débito, y acá en Uruguay, por lo menos, estamos tres veces más altos de lo que el mundo maneja”.
“Nosotros en Minas recorrimos alrededor de 60 comercios, y ahora empezamos temprano en la mañana en Maldonado, y tenemos un 100% de adhesión de los comerciantes; obviamente, no estamos yendo a grandes superficies, sino al pequeño y mediano comerciante de barrio”, indicó. “Sorpresivamente, en contra de todos los pronósticos, comercio que visitamos, comercio que se adhiere, comercio que entiende porque la sangría sale de allí. El comerciante es el que paga el 100% del costo de la inclusión financiera, y aparte, es increíble, pero nosotros, los comercios chicos, pagamos un costo cuatro veces mayor que las grandes superficies”, señaló.
“Esto de que en este país el chico está protegido es mentira. Hoy el chico está desguarnecido, desprotegido, y por suerte existen las cámaras empresariales como las nuestras que salimos palmo a palmo a defender al pequeño, no al grande, al pequeño”.
“Porque hay un concepto general de que los empresarios son ricos, y empresario es el que tiene un quiosco, empresario es el que vende diarios, porque hoy, en este Uruguay, todos nos hemos profesionalizado porque la presión fiscal así lo ha exigido, porque la DGI y el BPS acosan y si no, no se puede trabajar”, afirmó.
Libertad pisoteada
Rodríguez interpretó que “sin embargo, ese pequeño empresario es el que va a desaparecer si esta inclusión financiera termina siendo 100% de facturación electrónica, por eso nosotros no estamos sólo en contra de los aranceles, sino estamos contra también la obligatoriedad”.
“O sea, lo justo acá sería que si alguien me quiere pagar contado, que me pague contado, y si me quiere pagar con tarjeta, me pague con tarjeta, porque así ocurrió toda la vida y ocurre en todo el mundo, y acá en Uruguay queremos inventar cosas que no existen en ningún lado, o que no han servido ni servirán en ningún país”, indicó.
“Nosotros creemos que en esta inclusión financiera se pisotea la libertad. Y si hurgamos en la letra chica – hemos hablado con profesionales-, se vulnera la libertad comercial”.
“Entonces, nosotros en nuestros comercios tenemos el derecho a promover lo que nos es rentable; hoy, una transacción contado, es rentable, una transacción con tarjeta de crédito es o muy pequeña la rentabilidad, o no hay rentabilidad ninguna”, agregó.
“Ahora nos están sacando los límites de las transacciones, se puede pagar cualquier precio con tarjeta de débito, si no, multan al local”.
“Pagar una comisión por un litro de leche, pierde el comerciante, o sea que, eso no es rentable; por qué no podemos promocionar el pago contado, porque se nos prohíbe promocionar el plago contado, porque ahí también saldría beneficiado el usuario, porque podríamos hacer mejores descuentos que los que hacen las tarjetas”, agregó.
“Les podríamos hacer mejores promociones, y el comerciante del boliche tendría la plata en la mano en el momento, y no dentro de dos o tres meses, como pagan las tarjetas, generando un problema de circulante absolutamente innecesario”, añadió.

 

Fumando habanos en Miami
Según Rodríguez, “una tarjeta de crédito está ganando hoy cinco millones de dólares por día, sentado en un sillón, fumando un habano, y capaz que veraneando en Miami; nosotros acá trabajamos los pequeños comerciantes, 16 horas por día, o más”.
“Eso de que el comerciante trabaja ocho horas por día no paga, porque su vida va en juego en el emprendimiento que tiene, y la tarjeta de crédito, la multinacional que la emite y administra, está en Miami, fumando un habano, y disfrutando los cinco millones de dólares diarios que les estamos dando los uruguayos”, insistió.
“Lo justo sería que cobraran un arancel de acuerdo al riesgo que tienen, de acuerdo a la inversión que tienen, y no estos aranceles exagerados, absolutamente abusivos que tenemos en el Uruguay, y que no entiendo por qué el rol del Estado no es regular esto, sino dejar que en los privados, el más grande destruya al más chico.
Por eso la Unión de los Comerciantes del Este somos un ejemplo a nivel del país, porque somos los primeros que salimos a la calle, acá los centros comerciales históricamente han sido centros comerciales de escritorio”, añadió.

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