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Por Pablo Mieres

Hace diez años el entonces también Presidente, Tabaré Vázquez, anunciaba con “bombos y platillos” la posibilidad de un TLC con Estados Unidos. Entonces, en un hecho inédito en la historia política del país, el entonces Canciller, Reinaldo Gargano, le trajo al Canciller brasilero Celso Amorim para que, a la mejor usanza imperial, rezongara a nuestro presidente y le dijera claramente que no permitirían un TLC por fuera del MERCOSUR. Y el TLC con Estados Unidos quedó enterrado definitivamente.

Ahora el, otra vez, Presidente, Tabaré Vázquez, encabezó una nutrida delegación a China con el objetivo de acordar un TLC. Volvió exultante y, otra vez, con “bombos y platillos” anunció el éxito de su misión. Para avanzar en este camino necesita que los gobiernos vecinos de Argentina y Brasil no nos bloqueen.

No es casual que un día después de regresar de China, haya viajado a Buenos Aires para asegurar que no habría oposición del gobierno de Macri a esta estrategia. Obviamente, también necesita que no haya oposición del gobierno de Brasil.

Entonces, como si fuera un “revival” de diez años atrás, ocurre lo insólito.

El movimiento sindical invita a la expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff, a participar de un acto contra la política económica del gobierno de Vázquez. Dilma visita el país y aprovecha, como era obvio, para atacar y cuestionar acusando de “golpista” al gobierno de Temer. Pero, además, se pronuncia en contra de la estrategia de los TLCs bilaterales por fuera del MERCOSUR.

Insólitamente, todo el Frente Amplio se suma a la “apología” de Dilma. El Intendente Martínez le da las “llaves de la ciudad” y la declara “ciudadana ilustre”. El Frente Amplio organiza un evento en su sede partidaria para homenajearla; se reúne con el Vicepresidente, Raúl Sendic; varios ministros participan de la cena en su homenaje y al día siguiente, el propio Vázquez la recibe en audiencia privada.

¿Alguien entiende cuál es la lógica de la postura del gobierno? ¿Había alguna alternativa más perfecta para boicotear el avance del posible TLC con China? ¿Cómo explica el gobierno de Vázquez estas actitudes con la posibilidad de mantener una buena relación con el gobierno de Brasil? ¿Se rindió otra vez Vázquez ante el reflejo atávico de su militancia? ¿Para quién gobierna Vázquez, para el mejor destino del país o para dejar contentos a sus militantes?

Dejemos de lado el hecho de que Dilma está fuertemente cuestionada por su accionar en su país y que fue destituida como resultado de un proceso constitucional que se cumplió de acuerdo a las normas de ese país. Olvidemos que la gran mayoría de la cúpula del PT está presa por actos de corrupción y que parece cada vez más evidente que esas acusaciones incluirán al mismo Lula. Tampoco tengamos en cuenta que la opinión del pueblo brasilero acaba de expresarse categóricamente dejando al PT en una situación de derrumbe electoral impresionante.

El problema es que, aunque el gobierno de Temer no guste, y a nosotros tampoco nos gusta nada, es el gobierno con el que nuestro país debe relacionarse y actos como estos dinamitan las posibilidades de mantener una relación razonable.

Los pasos que acaba de dar el gobierno afectan las posibilidades de desarrollo y de dar trabajo a los uruguayos. Otra vez, la interna del Frente Amplio, cada vez más ríspida y cada vez más dominada por los sectores más radicales, se impone al mejor interés del país y bloquea oportunidades de desarrollo para nuestra gente.

Es grave. Muy grave. Cada vez nos sentimos más lejos de un gobierno que no es capaz de gobernar sin pagar peaje y estar subordinado a las lógicas militantes del partido de gobierno que, difícilmente, expresen la auténtica voluntad de la mayoría de los votantes que le dieron el gobierno al Frente Amplio dos años atrás.

El tiempo dirá, pero mientras tanto parece evidente que se desperdiciarán más y más oportunidades para nuestros ciudadanos.

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