El gobierno argentino confirmó este fin de semana que colocará un impuesto a los consumos en dólares en el exterior -en Uruguay, por ejemplo- que será del 30%. Ese tributo también se aplicará a las compras realizadas en moneda extranjera a través de plataformas de comercio electrónico, servicios de streaming o aplicaciones. Como se sabe, Argentina sufrió dos crisis cambiarias, una en 2018 y otra este año, por lo que el dólar se valorizó más de un 70% en los últimos meses. La divisa es imprescindible para las importaciones y el pago de la deuda, por lo que el gobierno desea evitar su fuga al extranjero por todos los medios posibles.
“El impuesto a las compras en el extranjero es del 30%. Tiene una lógica solidaria y contributiva. Los argentinos que tengan la posibilidad de viajar al extranjero y hacer sus compras con las tarjetas, esas compras después se pagan con dólares del Banco Central. Esos dólares los tenemos que cuidar mucho”, dijo el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, a medios radiales.
“No ponemos ninguna restricción para los que puedan viajar, lo hagan y disfruten. Necesitamos recaudar de alguna manera esa diferencia entre el gasto de tarjeta de crédito y después se paga en pesos aquí y los dólares terminan saliendo del Banco Central”, señaló el jerarca. Además, destacó que la medida tendrá un impacto positivo en el turismo dentro del país.

Carestía
Según informó ayer el portal Infobae, Cafiero también aclaró que el recargo del 30% será para todos los consumos que tengan un valor fijado en dólares, más allá de que se realicen dentro o fuera del país, y que en el resumen de la tarjeta de crédito aparezcan convertidos en pesos. Lo que incluye a servicios online o compras en sitios de comercio electrónico. ″Si se paga en dólares, si se paga afuera, eso después en la tarjeta de crédito uno lo tiene en pesos, con la conversión a pesos. Cualquiera de esas compras va a tener un 30%”, detalló. Con este precio especial, el “dólar turista” pasaría a valer aproximadamente $81,90, mientras que el dólar oficial estaba a $63 al cierre del viernes pasado.
En tanto, desde el sector financiero se advirtió que esta medida podría tener como consecuencia no deseada una suba en el dólar libre, que “quedaría por debajo del dólar más el recargo del 30% y motivaría a muchos viajeros a abastecerse de dólares en el mercado informal antes de viajar fuera del país”, dijo el portal.
Asimismo, Infobae informó que este fin de semana crecieron significativamente las búsquedas y consultas en las principales agencias de turismo. Tanto de los que quieren evitar el costo extra y cerrar las compras de pasajes y servicios antes de su implementación como de los que ya tienen cerrada una parte de los gastos del viaje y ahora apuran la compra del resto. Por ejemplo, la agencia de viajes online Despegar, por ejemplo, tuvo un incremento del 20% en las consultas durante el sábado, algo totalmente inusual.
Desde la agencia Avantrip, señalaron que no hubo un “aluvión” de compras, pero sí un aumento de clientes que ya tienen su pasaje para volar al exterior y ahora se apuran a completar con el pago de hoteles, alquiler de autos o seguros. Son los que tenían el viaje incompleto, quizás esperando a ver qué pasaba con las fluctuaciones del valor del dólar.
“La aplicación del dólar turista puede ser una idea digerible, teniendo en cuenta la situación de emergencia, si luego ese sobrecosto se puede tomar a cuenta del impuesto a las Ganancias o Bienes Personales. Así estuvo vigente hasta 2015. Pero aún no se conocen esos detalles”, indicó el tributarista César Litvin, CEO de Lisicki, Litvin & Asociados.

Otra vez sopa: una receta conocida
El “dólar turista” ya estuvo vigente desde 2012 hasta el 2015, durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner. En principio tuvo un recargo del 20% que llegó finalmente al 35 por ciento. La medida apunta a reducir el déficit de la balanza turística, que en 2018 rozó los U$S 8.000 millones y este año rondaría los 5.000 millones.
A fines de octubre pasado, después del triunfo electoral de Alberto Fernández, el Banco Central limitó la compra de dólares a U$S 200 mensuales, pero no puso límites al uso de tarjetas de crédito en el exterior. Sí lo puso a las extracciones en cajeros fuera del país que no eran realizadas desde una cuenta local en dólares.

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