Desde la Asociación de Supermercados del Uruguay se observa con atención e incertidumbre lo que pueda ocurrir en la próxima temporada de verano.
La cuenta es simple: lo que gasta un uruguayo en un supermercado de la zona lo deja de gastar en un supermercado del lugar donde reside, léase Montevideo u otra localidad del interior del país. Es lo que se denomna por los especialistas como “la venta incremental”, que corre por cuenta de los clientes argentinos y brasileños.
“Hay miedo porque la incertidumbre es grande”, afirmó Daniel Menéndez referente de la Asociación de Supermercados del Uruguay, entidad que defiende los intereses de las principales empresas del sector. “No se sabe mucho de lo que pueda pasar porque dependemos mucho de los turistas tanto argentinos como brasileños. Ellos son los que están en peores condiciones sanitarias. Por lo tanto, de mantenerse esta situación será muy compleja la temporada de verano”, expresó el ejecutivo.
Menéndez destacó el esfuerzo que hacen las cadenas de supermercados en mantener sus sucursales abiertas durante todo el año para prestar sus servicios no sólo en la temporada de verano. “Los supermercados con actividad en el este del país están haciendo un gran esfuerzo por mantener sus sucursales abiertas durante todo el año. Y lo hacen con la expectativa que el verano venga con un viento de cola fuerte, que le dé el impulso necesario que permita asegurar la viabilidad de cada sucursal”, agregó. “Esperemos que esa recuperación se dé en el próximo verano. De lo contrario será una situación muy compleja. El esfuerzo se está haciendo contra viento y marea”, dijo.

Acuerdo
Menéndez recordó que en el último minuto del pasado martes culminó el plazo de noventa días acordado entre el gobierno y los supermercadistas para no aumentar precios de una canasta de productos alimenticios y de higiene que se estableció en mayo. El ejecutivo dijo que el convenio “marchó bien”. “En la parte privada, lo valoramos bien, porque pudimos cumplir con los que nos pidió el Ministerio de Economía”.
Las autoridades también consideraron, en una reunión que se cumplió el jueves con jerarcas del Ministerio de Economía, que los objetivos se cumplieron y agradecieron a los supermercados, a los proveedores y a los fabricantes.
“Quedó claro que la idea no era renovar el acuerdo. Era por 90 días y ya terminó el martes”, recordó Menéndez.
En ese lapso “algunos productos incluso bajaron de precio. Los que estaban en la canasta y algunos por fuera de la canasta. Y fue por coyuntura de mercado. No hay que olvidarse que esto viene a raíz de un problema que tuvimos en los primeros 45 o 60 días de la pandemia, donde había una volatilidad y una incertidumbre muy grande. Y obviamente que los precios no escapan a eso. Incluso el precio del dólar”.
“Desde mayo hasta ahora, todo se tranquilizó. Conocimos mucho más de la pandemia, la controlamos. En aquel momento no se sabía si se controlaba o no. Los primeros mensajes eran: todos nos vamos a contagiar. Y eso genera mucha incertidumbre y temor. Pero en estos 90 días aprendimos a controlarla, la población se comportó en forma excelente en el cuidado de la salud, el tipo de cambio se planchó, la inestabilidad cesó. Por tanto, hubo productos que no fue necesario seguir aumentando”, indicó.
“Y esto es lo que puede suceder a partir de ahora. Algunos especulan con un aumento de precios al fin del acuerdo y quizás no suceda nada, porque las variables macroeconómicas se están comportando excelentemente. Las tarifas no volvieron a subir, el combustible mantiene los precios del año pasado y, con el período ‘puente’ que se estableció en el Ministerio de Trabajo, tampoco hubo que hacer ajustes por Consejos de Salarios, más allá del correctivo”, afirmó.

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