Audiencia de control de acusación del autor material del asesinato de Edwar Vaz Fascioli será el 24 de noviembre

Con el juicio de Barboza el caso ingresa a su última instancia; el hombre enfrenta la mayor condena de cárcel que establece el Código Penal

Luego de transcurridos 860 días desde el 18 de julio de 2019 –cuando se efectuó la audiencia de control de detención- el autor material del asesinato del profesor de inglés Edwar Vaz Fascioli será conducido el próximo 24 de noviembre al Centro de Justicia de Maldonado.
Raúl Marcelo Barboza –el sicario autor del disparo que mató a Vaz Fascioli- será trasladado a la sede judicial a cargo del caso para participar de la denominada audiencia de control de acusación.
El artículo 268º del Código de Proceso Penal establece que, una vez vencido el plazo anterior, el juez convocará a las partes y a la víctima, si hubiere comparecido a la audiencia de formalización, a una audiencia de control de la acusación, dentro de los diez días siguientes. Como cuestión previa en la audiencia, la defensa podrá: objetar la acusación señalando defectos formales; oponer excepciones; instar el sobreseimiento; y proponer acuerdos.
Barboza fue el autor material del balazo que terminó con la vida del docente de inglés, exesposo de la madama Lulukhy Moraes, dueña de la famosa Mansión del Sexo, lugar de orgías y de encuentros swinger durante años. Este hombre es conocido de Carlos Mauro Machado, ex pareja de Lulukhy Moraes, y del conductor del automóvil que trajo a los dos sicarios desde Montevideo hasta la parada 42 de la Playa Mansa, identificado como Mathias Emmanuel Guateche Viera, hoy uno de los siete condenados en esta causa.

Limpio y prolijo
Para perpetrar el asesinato, uno de los hombres identificado como Carlos Alberti, que se ganaba la vida como limpiavidrios fue bañado y provisto de ropa nueva, cuestión de que tuviera una apariencia más presentable. Su trabajo consistió en hacer salir del departamento a la víctima, tocando el timbre y haciéndose pasar por amigo de la hija de Vaz Fascioli y Lulukhy.
“¡Tu hija está grave, tenés que venir!”, exclamó el limpiavidrios por el intercomunicador del apartamento. La trampa funcionó: la víctima salió. Allí recibió el disparo a bocajarro de un revólver calibre .38 efectuado por Barboza.
Después de ejecutar a su víctima, los dos sujetos corrieron hacia el automóvil Gol conducido por Franco Gustavo Silvera Herrera. Éste los llevó hasta la parada 42 de la playa Mansa donde los aguardaba Mathias Emmanuel Guarteche Viera, quien los llevó de regreso a Montevideo.
Ninguno se percató de que las cámaras de videovigilancia tomaron sus rostros por cada lugar que pasaron. Esto permitió, casi un año después, poner nombre y apellido a los dos sicarios que aún no estaban detenidos.
Fuentes del caso indicaron que el limpiavidrios cobró 2 mil pesos por su trabajo.
En tanto, el autor del disparo embolsó 8 mil pesos. Tenía la orden de ejecutar también al limpiavidrios, pero esto no ocurrió. Alberti cree haber salvado su vida porque le cayó bien a Barboza, que lo había reclutado en la calle.
Ahora el caso ingresa a su última instancia con el juicio de Barboza quien enfrenta la mayor condena de cárcel que establece el Código Penal.