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Las fuerzas combinadas que enfrentaban al fuego desatado en el Cerro del Toro debieron aguardar casi dos horas para que UTE diera la orden administrativa de cortar el suministro de energía eléctrica al balneario de Piriápolis.

La demora en cortar el fluido eléctrico ocurrió cuando el fuego se declaró incontrolable en las primeras horas del miércoles. El cable de 30 mil voltios pasa por la zona afectada por el incendio.

El fuego quedó entonces a corta distancia de unas treinta fincas ubicadas sobre la margen este de la avenida Francisco Piria, en la ladera oeste del cerro, en el barrio “La Lechuga”.

“El tema se nos complicó un poco y el fuego avanzó porque en el lugar tenemos una línea de alta tensión de 30 mil voltios que abastece a la ciudad de Piriápolis”, informó Carlos Sayavedra, coordinador de emergencias del municipio de Piriápolis.

“Necesitábamos que UTE nos hiciera la gestión para cortar a esa energía porque sino no podíamos tirar agua. La corriente y el agua no son compatibles. Más en ese voltaje que tenemos. Hubo que esperar una hora y pico para que se consiguiera la autorización para bajar la energía de Piriápolis y poder lanzar el agua desde los helicópteros. El fuego avanzó mucho porque la temperatura era altísima. También el viento. Esto hizo derivar al fuego hacia el barrio La Lechuga”, contó Sayavedra.

Todos apoyando

Luego de que UTE cortara el suministro de energía eléctrica los dos helicópteros Bell UH1H comenzaron con sus tareas de combate al fuego. Las recargas de agua se cumplieron frente a la rambla de Piriápolis lo que generó una imagen similar a la registrada hace diecinueve años, cuando un enorme incendio amenazó con llegar al casco urbano de la ciudad. En esa oportunidad se desalojaron barrios enteros.

“La vimos muy fea. Llegó un momento en la tarde de ayer que pensamos que se nos desbordaba. Por suerte con el apoyo de todos pudimos enfrentar al fuego con éxito”, añadió.

La vigilia del jueves terminó cuando alrededor de las cuatro de la madrugada sonaron todas las alarmas en el comando táctico emplazado a poca distancia de la zona del siniestro. “No fue un foco ígneo de magnitud. Estaba dentro de los parámetros, dentro de las zonas que podían seguir quemándose. Ese foco estaba rodeado por los cortafuegos. La dotación de Bomberos que estuvo al firme durante toda la noche lo dejó a quemar”, indicó Sayavedra.

Los bomberos reaccionaron de inmediato y en colaboración con funcionarios municipales y militares rodearon al foco y lo controlaron.

Desde el aire

La movida área comenzó a las 05:15 cuando las tripulaciones de cuatro Bell UH1H de la Fuerza Aérea Uruguaya comenzaron a lanzar agua de forma ininterrumpida hasta el mediodía.  El ataque de los helicópteros se centró en la cima del cerro. Las decisiones tácticas se definieron de acuerdo a la información recolectada por la tripulación del avión Águila 1 del Ministerio del Interior. Esta aeronave contaba con un oficial de Bomberos que actuó como observador. Desde el aire, este oficial advertía del avance del fuego tanto por comunicación radial VHF como por las imágenes que enviaba a través de whatsapp al comandante de operaciones en tierra, un comisario mayor de Bomberos.

El trabajo dio sus frutos poco después del mediodía de la víspera, cuando el incendio fue controlado a tal extremo que no se observó ninguna llama. Los helicópteros regresaron a su base en Carrasco. Lo mismo ocurrió con la maquinaria pesada de la Intendencia de Maldonado.

Las tareas fueron de enfriamiento desde el aire y de forma manual con bomberos “pie a tierra” equipados con mochilas.

Desde ayer Bomberos dejó a una dotación para que revise cada palmo del predio afectado y apague el fuego que encuentre, por pequeño que sea. Esta tarea continuará durante los próximos días.

 

Una estancia urbana

El incendio afectó sólo la flora y la fauna existentes en unas cien hectáreas de una estancia enclavada en la zona urbana del balneario. Ninguna vivienda sufrió daño alguno a pesar de que el fuego llegó a pocos metros de distancia.

El predio rural está delimitado al oeste por la avenida Francisco Piria, al norte por la ruta 73 y al este por Camino de los Arrayanes. Se trata de una estancia propiedad de una familia de la zona. Parte de esa suerte de campo ingresa a la zona urbana en el barrio conocido como “La Lechuga”.  Sayavedra explicó que durante los trabajos de combate al fuego se alimentó a unos 120 efectivos de Bomberos, Policías, militares y funcionarios municipales. “Sin contar el gasto de combustible de los helicópteros que emplean 300 litros de carburante por hora”, indicó el funcionario.

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