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Actuando en conjunto con el Sindicato Médico del Uruguay (SMU), el Banco de Previsión Social (BPS) prepara una batería de medidas con el propósito de regular las certificaciones médicas en vistas de que, en los últimos años se incrementaron exponencialmente las pérdidas de la institución a causa de las licencias por enfermedad.

Hace algo más de 10 años, en 2005, estas licencias generaban una pérdida de $ 500 millones, mientras que el año pasado fueron más de $ 4.200 millones, que equivalían a más de US$ 150 millones.

Según informó ayer el diario El País, médicos del BPS apoyados por el sindicato están diseñando una tabla que establece los días de licencia que recibirá cada persona según la enfermedad que padezca. Todo esto dependía hasta ahora solo del sentido común del médico tratante.

“Cada vez que surge el tema de cuánto gasta el BPS en certificaciones médicas, se pone en tela de juicio al colectivo médico. Esto nos preocupa y nos molesta. Queremos un reglamento, algo que esté regulado institucionalmente y que diga cuántos días se dan según cada enfermedad”, dijo el dirigente del SMU, Gustavo Grecco.

El sindicalista, que trabaja con el BPS para mejorar el proceso de certificaciones, dijo al diario capitalino que “existen parámetros para certificar”. Lo que se quiere crear es “una tabla por el cual una gripe son tantos días, un esguince otros tantos, y así con todas las patologías”, señaló.

Avalado

Se pretende que esa tabla esté disponible para inicios de 2017, cuando se pretende que sea avalada por la Universidad de la República (UdelaR). Luego el SMU se encargaría de brindar cursos para médicos ya recibidos. En tanto, la Facultad de Medicina incluiría la enseñanza de estos conocimientos en un curso para los alumnos de pregrado.

“Es necesario que los médicos que están en el consultorio tengan mejores herramientas, porque muchas veces la certificación médica está sujeta a la tensión que se da al final de la consulta, cuando el paciente pregunta cuántos días se le va a dar”, dijo Grecco.

Otro reclamo de los médicos que el BPS estaría dispuesto a contemplar es que se lleve a cabo un cambio en el software que tiene el organismo. Los galenos estiman que con el actual sistema no se puede hacer un control real de ciertas certificaciones.

El problema radica en que hay un gran porcentaje de licencias médicas que son solo por tres días. Luego que el médico certifica, entrega la documentación al final de su jornada laboral a una oficina del prestador de salud en el que trabaja. Esta oficina tiene tres días para notificar la certificación al BPS. Por deficiencias del sistema, el Banco lo termina recibiendo al quinto día, por lo que que los médicos del BPS no pueden controlar que en verdad la persona esté enferma y haciendo reposo.

“Se necesita un sistema que sea más eficiente en controlar al trabajador que se certifica. Se precisan mecanismos que permitan fiscalizaciones reales. Y la capacidad de control en tiempo real requiere una logística que hoy no está”, advirtió Grecco.

El BPS anunció a inicios de 2016 que iba a trabajar en una actualización o directamente hacer un cambio de su software, pero esto aún no se verificó.

Otros cambios

El SMU también formuló otra propuesta que es analizada por el BPS: que haya un plan de regreso parcial de los trabajadores, en caso de que la patología que tengan les permita trabajar menos horas. Actualmente, en caso de que esto ocurra, como no existe una certificación parcial el trabajador termina faltando toda la jornada.

El sindicato también presentará una propuesta al Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), para que se inste a las instituciones a acelerar ciertos procesos que permitan una disminución del tiempo de las certificaciones médicas.

“Lo que queremos es una articulación con el prestador de salud, para que en caso de que una patología no permita a una persona ir a trabajar ésta tenga prioridad, por ejemplo, en caso de que esté esperando por una resolución quirúrgica. Si alguien tiene que operarse puede ser que en el lapso en que espera tenga que estar certificado, y estos tiempos a veces se demoran mucho”, señaló el dirigente.

Dentro del rango

Grecco afrmo además que, en comparación con otros países, Uruguay no tiene un gran porcentaje de certificaciones médicas. “Estamos dentro del rango internacional. Mientras hay aproximadamente un millón y medio de trabajadores anotados en el BPS, las certificaciones rondan las 30.000 o 40.000. O sea que estamos hablando de menos del 5%, cuando lo aceptado internacionalmente es de un 10%”, indicó.

En cuanto a casos como el de un médico que daba certificados “truchos” a pacientes sanos, Grecco dijo que “desviaciones hay en todos lados”. Ese profesional cobraba 300 pesos por certificado y le hizo perder US$ 550 mil al BPS.

El SMU realizará el 6 de diciembre una jornada de debate sobre el tema de las certificaciones. Allí se contará con la presencia del BPS y la UdelaR. Grecco dijo que allí se espera arribar a nuevos acuerdos que permitan mejorar la situación.

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