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La Policía trata de identificar al grupo de personas que asistió al ciudadano de Montevideo que privó de su libertad y torturó a los dos supuestos autores del robo de un televisor de plasma de su propiedad. Se trata de siete u ocho personas que colaboraron en la privación de libertad de los dos jóvenes de Pan de Azúcar.

La supuesta victima de un hurto simple se transformó en un victimario y marchó a prisión por la comisión de varios delitos.

En cambio los supuestos autores del robo no fueron imputados de delito alguno porque la presunta víctima no radicó denuncia penal en su contra. Por el contrario, actuó como un justiciero privando de la libertad y agrediéndolos con la ayuda de varias personas.

El juez Souto imputó a B. D. L. S. M., oriental de 30 años, “prima facie” dos delitos de privación de libertad agravados en reiteración real entre sí, en calidad de autor, ambos en reiteración real con un delito de lesiones personales intencionales agravadas en calidad de co-autor, todos en concurrencia fuera de la reiteración con un delito de justicia por propia mano este último en calidad de autor.

Engaño

Los hechos comenzaron entre la noche del viernes 22 y la madrugada del sábado 23 de setiembre cuando el ahora procesado sufrió el robo de un televisor de plasma del interior de su vivienda de las afueras de la ciudad de Pan de Azúcar.

Advertido del robo, el dueño de casa llegó en horas del mediodía del mismo sábado desde Montevideo, lugar donde reside, en un automóvil Peugeot de su propiedad. Su paso por la ruta Interbalnearia fue detectado por las cámaras de video instaladas en los puestos de peajes. Una vez en la zona, el dueño del televisor fue informado sobre la identidad de los supuestos autores del robo. Poseedor de este dato, el sujeto fue hasta la casa de un menor de edad ubicada en el paraje Pueblo Gerona, ubicado en las afueras de Pan de Azúcar.

En el lugar, B. D. L. S. M., encontró a F.S. H. G., a quien invitó a ir hasta el asentamiento La Capuera, ubicado hacia el este junto a Laguna del Sauce. Varias personas contaron después que F.S.H.G., subió a bordo del Peugeot.  Sin embargo, el conductor tomó hacia el oeste sin explicarle a su acompañante la razón del cambio de dirección. B. D. L. S. M, llegó hasta una precaria casa de chapa ubicada en las cercanías del aeropuerto internacional de Carrasco. La vivienda solo tenía unos pocos muebles, entre ellos una cama de una plaza. En el interior de la vivienda lo aguardaban entre siete y ocho personas. “Apenas F. S. H. G. ingresa a la pieza comienzan a agredirlo con puñetazos y patadas, cayendo al piso donde continúa la agresión. Mientras lo agredían el indagado le exigía la devolución del televisor que le había sido sustraído, propinándole también una persona que no pudo ser identificada cinco puñaladas en el glúteo izquierdo estando presente el indagado cuando lo agredían”, se lee en el auto de procesamiento del juez Souto. La propia víctima relata lo sucedido en primera persona: “Venían de a ratos y me golpeaban y se iban y luego venían otros. Me golpeaban con las manos y los pies me daban piñazos y patadas en todo el cuerpo y yo estaba en el piso. Y con una navaja también me lastimaban, no sé cuál era el que me pichaba, M. estaba en ese momento en que me pincharon fue enseguida que entre a la pieza. M. me preguntaba por el plasma, estaban todos juntos creo que eran parientes o muy compañeros”, sostuvo el joven.

“Sí. No vi quien me pinchó con el cuchillo, porque me tapaba la cara con las manos, como yo me cubría la cara y cabeza con las manos ellos me pegaban en las manos y así es como me las lesioné. La navaja era chica, de 10 cm o poco menos tal vez”, agregó el adolescente.

El presumario estableció que las agresiones continuaron durante varias horas y en que todo momento una de las personas ofició de campana en la puerta de la vivienda. “No me ataron, no podía salir porque había gente parada en la puerta, impidiéndolo, era uno  solo el que estaba en la puerta, la pieza era de lata. No traté de fugarme era imposible”, relató la victima de las agresiones.

Alrededor de las 15:30 del mismo sábado, la pareja del privado de su libertad, preocupada por su ausencia, lo llamó a su celular. El aparato, en el bolsillo de la víctima, respondió solo al llamado de la mujer. Lo que escuchó la dejó helada:  F. S. H. G. gritaba “me vas a matar, me vas a matar (..) alcánzame un trapo que me está chorreando sangre”. La mujer denunció el hecho a la policía.

Otra víctima

Mientras tanto, “el ahora procesado retornó al caer la tarde a Pan de Azúcar. El joven cautivo quedó bajo la custodia de las otras personas. Llegó a Pan de Azúcar poco después de las 19:30 dirigiéndose al mismo domicilio de la primera vez. Allí encuentra al menor identificado como M. G. M. A. de 17 años. Éste se encontraba junto a su hermano M. G. M. de 16 años. B. D. L. S. M le pidió al primero de los menores que lo acompañara a su casa para ayudarlo a cargar algunos efectos de su propiedad. Su hermano le advirtió que no subiera al Peugeot. El ahora procesado se encontraba acompañado de otra persona no identificada. El recorrido fue el mismo: hacia la precaria finca del aeropuerto de Carrasco donde se encontraba el otro joven retenido. El menor fue interrogado sobre el destino del televisor al tiempo que recibió un golpe de puño en el rostro. “Luego de un tiempo de interrogatorio hacen que el adolescente

llamara desde el celular del indagado a su hermano M. G. M., haciendo la llamada al celular de su hermana, expresándole que “los gurises “el peperolo” devolvieran el plasma, sino no me dejaban ir, textualmente me dijo que si no aparecía el plasma me iba a matar… M. quedó en que se lo devolvía que se lo iban a dejar a los montevideanos en la casa”.

Poco después el menor entregó el televisor al ahora procesado.

“Luego de que el indagado recibe la comunicación de que habían devuelto su televisor le da al lesionado un pantalón nuevo para que se cambiara ya que el otro estaba todo manchado de sangre, los lleva hasta el aeropuerto y les da dinero para que regresaran a sus domicilios. Cuando ambos descienden del ómnibus en la localidad de Pan de Azúcar son encontrados por la autoridad policial quien ya había iniciado la indagatoria alertados por la denuncia realizada por la pareja del lesionado”, sostiene el auto de procesamiento.

El médico forense determinó que el joven sufrió “5 heridas de 1 cm de largo cada una, que pueden ser producto de un arma blanca, en glúteo izquierdo. Hematoma (…) de ojo izquierdo que no lo ocluye (visión conservada) y edema de dorso de ambas manos y antebrazos que pueden ser producto de golpes de puño. Todo de ayer…Tiempo de curación menos de 20 días. Peligro de vida no”.

El indagado admitió haber venido a buscar a los dos damnificados pero rechazó que los sometió a apremios físicos y privado de su libertad.

 

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