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Las autoridades del Municipio de San Carlos se reunieron esta semana con los integrantes de la Comisión de Legislación de la Junta Departamental para comenzar el análisis de una iniciativa que procura aumentar las multas que se aplican por ruidos molestos. Fernando Franco, secretario de la alcaldesa carolina Alba Rijo, dijo ayer a la emisora FM Gente que el proyecto también propone rebajar el nivel de decibeles permitidos para la música que suena en las fiestas. De esta manera, según dijo, la Alcaldía cumple con un compromiso asumido ante los vecinos, de no abandonar el problema tras la temporada. Según se sabe los ruidos molesto son un viejo problema que afecta todos los veranos a los vecinos de La Barra, El Tesoro y otros balnearios de la jurisdicción carolina.

Franco dijo que la reunión con la Comisión de Legislación del legislativo tuvo lugar este lunes. “Esto se origina en los consabidos problemas de ruidos molestos que hay en la costa, en toda la jurisdicción del Municipio… El Concejo emitió una resolución planteándole la situación al intendente”, indicó.
Asimismo, aclaró que el tema ya se había conversado en una reunión con el jefe comunal, cuando la alcaldesa estaba de licencia. “Ahí se genera un expediente, que es enviado a la Junta. La Comisión de Legislación lo toma y empieza a tratar el tema”, explicó.

Cumplido
Franco destacó que el problema de los ruidos molestos tiene muchos años. Es común que durante el verano se organicen ruidosas fiestas privadas y que las quejas de los vecinos se realicen en forma reiterada.
“El Concejo concurrió a dar su posición y a defender este proyecto que se envía, como se le prometió a los vecinos, respecto a que no se iba a abandonar el tema cuando terminara la temporada. El Municipio está cumpliendo con esa palabra. Ahora la pelota está en la cancha de la Junta Departamental”, dijo Franco.
El Municipio procura aumentar el valor de las multas “y agilizar las coordinaciones con otras instituciones del Estado, para que actúen. Muchas veces no es el Municipio el que puede actuar. Y se busca solucionar un vacío legal que hay, reconocido por todos”, señaló el funcionario.
Franco afirmó que hasta ahora no se conoce otra herramienta de disuasión que no sea la de multar al titular del padrón en el que se producen los ruidos molestos y dijo que ahora la primera multa aplicada cuesta dos Unidades Reajustables. “Para tener una referencia, la primera multa por aguas servidas arrojadas a la calle es de cinco UR. Y estamos proponiendo que la primera multa por ruidos molestos también sea de cinco UR y que se vaya duplicando ante cada notificación”, explicó.
“Esto se acompaña con una rebaja en los decibeles que estaban planteados, que eran muy altos, pero siempre para la música en las fiestas que carezcan de permiso. A las que tienen permiso pero superen los niveles permitidos, se les aplica la multa, como corresponde”, agregó.

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