TANGOPor Florencia Sader

Alguien dijo alguna vez que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia, la segunda como farsa. Fue don Karl Marx. En el siglo siguiente en los cafetines de Buenos Aires se escuchaba el famoso tango “Por la vuelta” de Enrique Cadícamo. “La historia vuelve a repetirse, mi muñequita dulce y rubia, el mismo sol, la misma lluvia y ese loco, loco afán…”, escribió el vate porteño. Como se quiera todo parece volver a repetirse. Como siempre.

Y acá en Punta del Este la historia y el loco afán vuelven a repetirse como en el tango. Y como profetizó don Carlos. Los argumentos son los mismos que se han usado ad nauseam. Unos presionan alegando futuras inversiones faraónicas, que darán trabajo, traerán prosperidad y toda clase de bondades.

Van a las reuniones munidos de renders y un reloj que hace tic-tac, tic-tac bien fuerte para recordarles a los jerarcas, asesores y demás participantes de estas tertulias de que si las cosas no se hacen “ya” los inversores se retiran.

En estos escenarios siempre está el favorcito, siempre hay una “excepción” que hay que hacer para que la inversión sea más rentable. Perdón, dije “excepción” una mala palabra para algunos y algunas. En la nueva jerga la excepción o favorcito se transformó en modificación a la ordenanza de la construcción o “favorazo”. Eso de “modificación a la ordenanza de la construcción” suena mejor, menos personalizado, más transparente. Esto parece ser solamente un tema de vocabulario favorecido por cierto partido político, ya que según lo que hemos visto últimamente, las modificaciones a la ordenanza vendrían a ser excepciones que abarcan a más de un padrón.

El 25 de junio del 2013 la bancada oficialista de la Junta Departamental de Maldonado aprobó en solitario, después de escuchar los argumentos de los ediles opositores, una modificación a la ordenanza de la construcción en la zona de Piedras del Chileno. La edificabilidad de la zona que va desde la playa Las Grutas hasta la Laguna del Diario fue modificada esa noche, permitiendo edificios de cinco pisos y bloques bajos. La justificación para la reconversión de esa tierra era un gran puerto para yates y cruceros con un gran complejo hotelero y residencial que allí se iba a instalar en un futuro lejano e impreciso.

Tres ediles de la bancada oficialista dieron su voto a regañadientes, ya que se sintieron obligados a acompañar al resto de la bancada por disciplina partidaria. Uno de esos ediles fue nada más y nada menos que el Presidente de la Comisión de obras de la Junta Departamental, el frenteamplista Hebert Nuñez, que hacia el final de la sesión, que culminó pasadas las tres de la madrugada, dijo lo siguiente “Ha sido una gran farsa, aguanté la paliza y la verdad que hay cosas que son ilevantables (sic) y que es una lástima, pero es bueno que hayamos pasado por esta situación porque de todas las situaciones se aprende. Hubiera dado los plazos, lo dije públicamente, lo dije en la bancada y hasta último momento intenté revertir esa situación porque, en definitiva, esta misma norma que hoy ha sido criticada a cuatro manos, en diez días la votaban todos con alguna ligera modificación.- Por eso vuelvo a decir, si esta norma dentro de quince días iba a ser buena, ¿por qué iba a ser tan mala como se pintó hoy acá?”

La gran pregunta es: Si había tanta resistencia, incluso dentro del mismo partido de gobierno, y lo único que se estaba pidiendo en esa instancia es que se diera más tiempo para estudiar la propuesta, ¿por qué el apuro del oficialismo por aprobarlo esa noche?

Ahora que trascendió que el Poder Ejecutivo acaba de resolver dejar sin efecto el permiso concedido a la empresa Bandeluz SA el 31 de octubre de 2005, en el que dicha empresa se comprometía a construir un complejo compuesto por un puerto para yates y cruceros, comercios, un hotel 5 estrellas con sala de convenciones, centro de espectáculos, casino privado y viviendas en bloques, nos queda un sabor amargo. La sensación de que una vez más se le toma el pelo a la ciudadanía.

Es más que evidente que en la sesión de esa noche de junio lo único que pasó es que algunos de esos supuestos inversores que estaban detrás de los que vinieron munidos de renders, labia y apuro vieron aumentado su patrimonio de la noche a la mañana,

Según palabras del edil del Partido Nacional Rodrigo Blas, ese loco, loco afán de aprobar el proyecto esa noche de junio parece haber sido provocado por lo siguiente: “El apuro es hoy, y el apuro es hoy porque hoy se está disolviendo Bandeluz SA, hoy se están repartiendo los porcentajes y las acciones de Bandeluz SA, y el señor que hoy tenía el 7% de U$S 20:000.000 mañana va a tener el 7% de U$S 68:000.000. Y hay una bancada y una mayoría que se lo da hoy y no la semana que viene, y no dentro de diez días”.

¿Habrá sido realmente así? La historia vuelve a repetirse y tarde o temprano las cosas quedan en evidencia. Los señores apurados se fueron y los que estaban esperando la llamada de que el cambio había sido aprobado no tuvieron siquiera que asomar la nariz.

Los que quedan para dar la cara son nuestros representantes electos. Estos le deben una explicación a quienes depositaron en ellos su confianza, o sea a todos nosotros. En menos de sesenta días van a pedir nuevamente nuestro voto. Votemos a conciencia, investiguemos en manos de quien dejamos el futuro de nuestro departamento y nuestro país. Es lo menos que podemos hacer si no queremos que la historia vuelva a repetirse como en el tan

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