sanabria

La escribana Paula Sanabria, hermana de quien figura como único propietario del Cambio Nelson, Francisco Sanabria Barrios, presentó a la justicia través del abogado de la firma una propuesta para saldar la deuda que la empresa tiene con sus acreedores solicitando una quita del 50%. Por lo demás, el escrito aseguró que antes de la muerte del padre de familia, ocurrida a fines de setiembre de 2015, el negocio ya se encontraba en una situación crítica que no pudo ser superada desde entonces. No obstante ello, la familia desea tratar de salvar al negocio, que es fuente de trabajo de muchas personas, consignó el documento.

Sanabria reconoció que tiene una deuda de algo menos de nueve millones de dólares -8:700- y anunció que está dispuesta a pagar la mitad en 24 cuotas “bimensuales”. Así fue publicado ayer en una nota del diario El Observador. Si el planteo es aceptado, el pago comenzaría a realizarse a los 180 días. Se estima que la empresa podría pagar la deuda en alrededor de cuatro años.

En el escrito, la familia negó que Cambio Nelson hubiera ofrecido un servicio de depósitos en efectivo a cambio de intereses. También indicó que la operativa de la empresa estaba a cargo de Nelson Calvette, quien a la postre fue sustituido por recomendación del “área de cumplimiento y prevención de lavado de activos y financiamiento del terrorismo”.

Los “mayores esfuerzos”

El documento, que fue presentado por el abogado Julio Soffer, adjuntó la memoria de la empresa Camvirey SA. Allí se explica que el empresario prófugo asumió la dirección de la empresa luego del suicidio de su padre, aquejado por un cáncer.

Francisco Sanabria aseguró que en ese período realizó “sus mayores esfuerzos para cumplir con todas las obligaciones pero se encontró con un panorama cada vez más devastador” a causa de “la falta de dinero”. Para salvar la empresa dijo que puso su patrimonio personal y pidió dinero a familiares y amigos.

En los balances que presentó sostuvo que tiene cuentas a cobrar por US$ 9,8 millones ($ 278.987.679) por lo que el saldo de la firma es de US$ 1,1 millones.

Según el expediente judicial, Sanabria propuso que los montos que se adeuden en dólares se pasen a pesos “al tipo de cambio interbancario comprador a la fecha de la admisión de esta gestión, quedando firmes e inamovibles dichos importes a la tasa cambiaria referida”.

Se plantea que al pago de las primeras 22 cuotas se destinará hasta el 4% del importe de las ventas totales de la empresa de cada bimestre previo, y el 5% del producido neto de acuerdos comerciales con terceras empresas, en caso de existir”.

En el escrito, Sanabria planteó que se celebre la Junta de Acreedores a los 180 días de aceptado el concurso. Además pidió que se conceda moratoria provisional lo que impide que mientras dure el concurso se declare la quiebra o de liquidación judicial de la sociedad.

Fuentes de trabajo

El documento agregó que con la propuesta “se busca lograr la subsistencia de la empresa que es fuente de trabajo directo de numerosas familias, mediante la protección y conservación de este fundo para lograr el repago de sus acreedores continuando su actividad”.

En la memoria explicativa que se adjuntó -y que también está firmada por la hermana de Francisco Sanabria- se asegura que “el inicio de esta empresa fue como consecuencia de que al difunto Wilson Sanabria Mendoza, le recomendaron al señor Nelson Calvette como persona experta en el rubro financiero-cambiario y se le consideró un buen operador para establecer un negocio del ramo”.

También se explica que se contrató a una auditoría externa que constató e informó de “innumerables operaciones de cambio realizadas, las que generaron perjuicios millonarios, sin que hubiera ni necesidad ni explicación para las mismas”.

Nada ilegal

De acuerdo al escrito, en Cambio Nelson no había una actividad ilegal de captación de depósitos. No obstante, se dice que por la necesidad de “concretar nuevas ideas y de ampliar la gama de servicios al cliente” se efectuaron inversiones “a fin de prestar servicios de calidad preferencial”.

Asimismo, se señala que se debieron hacer cuantiosas inversiones en infraestructura, tecnificación y personal, para lo cual se dispuso de ahorros propios, préstamos bancarios y “préstamos parabancarios, muchos de ellos sin contrapartida de intereses por provenir de personas del lugar, con las que existen profundos vínculos de amistad, y otros en cambio, a intereses usurarios”.

El escrito afirma que luego del fallecimiento de Wilson Sanabria, su hijo Francisco “hizo sus mayores esfuerzos para cumplir con todas las obligaciones (…) pero se encontró con un panorama cada día más devastador en lo que significaba la falta de dinero y el tener que estar continuamente proveyendo de fondos para lo que personalmente y muchas otras personas, tanto como familiares, amigos y comerciantes colaboraron para seguir con las puertas abiertas”.

“A pesar de que volúmenes muy importantes de dinero ingresaron por diferentes vías día a día (llegando a hipotecar y transferir el dominio de casi todo el patrimonio familiar disponible y más) para que se mantuviera en pie algo, a lo que con pesar debe reconocerse que ya estaba caído, incluso muchísimo tiempo antes del deceso de Wilson Sanabria”, concluyó el escrito.

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