20150717_170519 20150717_181414La historia por conocida no deja de sorprender a propios y extraños. El talentoso director sueco Ingmar Bergman fue descubierto en Punta del Este. El gran Homero Alsina Thevenet quedó maravillado cuando vio “Juventud, divino tesoro” del cineasta nórdico. HAT, como algunos lo llamaban, formó parte del jurado de críticos del segundo Festival de Cine de Punta del Este realizado en 1952. Alsina Thevenet puso su certera mira en la obra de Bergman y no le erró. Los festivales de cine proyectaron a Punta del Este al mundo. Desde el primero, realizado en 1951, una pléyade de estrellas desembarcaron en el balneario. La lista es enorme: Walter Pidgeon, Ives Montand, Anita Ekberg, Yul Brynner, entre otros. El anuncio del primer festival fue en agosto de 1950. En unos meses estaba todo listo. En apenas unos meses. El cine, la famosa boîte Noa Noa y otros locales fueron construidos para el certamen cinematográfico del verano de 1951.

¿Quién estaba detrás de semejante movida capaz de hacer venir a este lado del mundo a semejantes figuras del mundo del cine? Un joven emprendedor que cuatro años antes, el 2 de febrero de 1947, había terminado de construir el Cantegril Country Club.

El argentino Mauricio Litman conoció a Punta del Este a comienzos de los años cuarenta. Llegó con su esposa Blanca Mazer a pasar su luna de miel. En principio le hablaron de Piriápolis. No le convenció. Recién casado no paraba de pensar en nuevos negocios. De Piriápolis saltó a Punta del Este. No dudó ni un instante.

“En 1943 participó de una cena en el Hotel Casino Punta del Este con mi madre, Blanca Mazer, y algunos amigos, cuando le ofrecieron unas tierras que sólo podía recorrer a caballo, ya que no había caminos para llegar a ellas. Se trataba de una gran superficie arbolada con pinos, acacias y eucaliptos, ubicada al norte de un estrecho camino que con el tiempo se convertiría en la avenida Roosevelt”, indicó su hijo, el arquitecto José Luis Litman.

Tenía apenas veintipico de años cuando, atraído por el potencial del balneario, compró medio centenar de terrenos. Con 32 años fundó el Cantegril Country Club al mismo tiempo que levantaba el barrio del mismo nombre sumergido debajo de un bosque de pinos. El barrio Cantegril comenzó a desarrollarse sobre la costa a partir de 1940, cuando se aprobó el fraccionamiento. En principio lo comercializó la inmobiliaria Iturrat. Litman se asoció con esa empresa y terminó siendo su propietario.

Emprendedor

Litman nació el 17 de julio de 1915 en Buenos Aires. A los 11 años murió su padre. Dejó sus estudios y tuvo que ponerse a trabajar. Era un joven emprendedor dotado de un fino olfato para los negocios y de un buen gusto sin igual, por lo que pronto pasó a jugar en las ligas mayores. De la noche a la mañana se transformó en uno de los prósperos comerciantes porteños. A tal extremo que uno de sus emprendimientos fue de los más importantes en el ámbito de las ferreterías. También fue concesionario de una marca de automóviles estadounidenses. Su firma Ciervo Sociedad Anónima se dedicó a la industria de la construcción.

Junto con su mujer, Blanca Mazer, que lo sobrevive en Buenos Aires, resolvió que su vida estaba en Punta del Este.

“Era una persona sumamente positiva, creativa e incansable. Con su lema “ todo se puede” , ninguna piedra que le pusieran delante lo frenaba en sus objetivos y proyectos de magnitud”, recuerda su hijo José Luis.

Al tiempo que compraba más predios en la zona de Playa Mansa, Litman fundó su inmobiliaria. En su mente tenía la idea de cómo forjar un imperio. Encontró en el ladrillo la forma de construir casas de veraneo acordes con el bosque existente sobre los médanos. A tal extremo, que compró la firma Cerámicas y Ladrillos Sociedad Anónima, conocida por sus siglas CYLSA. Esta fábrica proporcionaría los elementos para construir los edificios y mas de medio millar de chalets en los predios que había adquirdo. En la actualidad, la Dirección de Obras y Tallares de la Intendencia de Maldonado, ubicada en la ex ruta 39, es conocida como “la ex Cylsa”.

El ladrillo y las cerámicas no solo fueron empleadas por Litman para construir más de quinientas casas. Los edificios Vanguardia, Kennedy y aún el Lafayette, todos emprendimientos de Litman, tienen la misma impronta.

Al mismo tiempo que construía casas y edificios, Litman dotaba a Punta del Este de una larga lista de actividades que proyectaron al balneario al mundo entero. Los certámenes Miss Punta del Este, Reina de las Azafatas y las fiestas animadas en el Cantegril por los artistas de las tallas de Xavier Cugat, entre otros, forman parte de una irrepetible historia de Punta del Este.

En la mira

Litman era un personaje atrapante. También discutido y resistido. Los militares de la dictadura que gobernó el país entre 1973 y 1985 lo pusieron en su mira. Era el claro ejemplo de corrupción y connivencia entre políticos y empresarios. Su patrimonio fue intervenido en 1974. Litman huyó del país. Pasó por Argentina donde construyó el Bariloche Center. Luego vivió en Colombia y en los Estados Unidos. El gobierno de facto de Gregorio Álvarez propuso un arreglo para restituirle parte de su patrimonio y liquidar las deudas por impuestos no pagos que Litman habia generado. Su abogado, Alfredo Cambón, cerró el acuerdo. Los militares le entregaron una cifra estimada en más de cuatro millones de dólares de la época a fines de la dictadura. El estado se quedó con los edificios y predios donde se encuentran las sedes Central, el Cine, el campo de golf, entre otras.

Litman regresó al Uruguay en 1985. Siempre pensando en concretar algo importante, de mayúsculo tamaño. Propuso levantar un hotel con casino privado en el mismo lugar donde hoy se encuentra el Conrad. La muerte lo encontró el 24 de abril de 1988. Lo sobreviven su esposa, Blanca Mazer y sus hijos Silvia, Alejandro, Diego, Enrique, José Luis y Guillermo.

“Era sumamente familiero, cálido y generoso. Nos enseñó a todos el valor de su labor y que era el honor y deber de toda la familia cuidar y hacerla crecer”, aseguró José Luis.

 

Litman y el mal trago de la dictadura

 

-¿Como afectó a su padre la intervención de la dictadura?

-Comenzó con la intervención ordenada por la dictadura militar, con lazos comerciales con el general Alfredo Stroessner de Paraguay y otros grupos económicos diversos. Esto explica la persecución que sufrió injustamente durante 14 años. Esa persecución tuvo el objetivo final de desplazarlo del monopolio que ostentaba su empresa líder hasta ese momento en la actividad turística, de construcción e inmobiliaria. Así aparecieron de la nada empresarios con lazos comerciales ligados a los militares comprando tierras a precio vil, en licitaciones a sobre cerrado; perjudicándolo enormemente.

 

-¿Qué pasó con la intervención?

-La intervención nunca rindió cuentas de los millones, de los miles de m2 de tierra que integraban sus 36 sociedades anónimas. El 25 de enero del año 1984, bajo amenazas, la familia vendió el Cantegril Country Club y el Club de Golf de Punta del Este. Fue una venta con un consentimiento viciado. O aceptábamos el ridículo precio que nos ofrecían o nunca más devolverían ninguno de los bienes que todavía quedaban.

 

-¿Cuánto recibieron ustedes?

-Lo que pagaron representaba un 20% del valor real a precios de mercado de ese momento. Evidentemente además del perjuicio económico que sufrió por la dilapidación de sus bienes por parte de los interventores, existió un evidente daño moral, hasta ahora nunca reparado, ni compensado.

 

-¿Fue amenazado por los militares?

-Sí, fue amenazado hasta el punto de inventar delitos inexistentes y llegaron al punto de apresar a uno de sus hijos, que fue torturado mantenido encapuchado en la base naval de la Laguna del Sauce en Maldonado sometido a todo tipo de vejámenes. Hasta ahora nunca hubo una reparación de ninguno de los gobiernos de turno a ese atropello. Mientras tanto, se iba tejiendo esta trama de la asociación ilícita entre los militares que ordenaron la intervención y las empresarios que aparecieron ocupando el lugar vacante que él había dejado.

 

-¿Cómo terminó?

-Una verdadera trama que continuó hasta que pudieron terminar de malvender como dije el 80 % de su patrimonio y siempre con la amenaza de que no iban a devolver nada del resto.

 

-¿Le restituyeron todo su patrimonio?

-Un 20%

 

-¿Cuál es el legado de Mauricio Litman?

-Punta del Este le debe su gran proyección internacional y el país, por extensión, el reconocimiento por la enorme contribución al desarrollo del turismo. Transformó la península en un hito y un punto de reconocimiento internacional. Tanto desde el punto de vista del desarrollo urbanístico como el de los festivales y promociones internacionales que transformaron a Punta del Este en ‘El balneario internacional y reconocido de Sudamérica’ por excelencia.

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