Columna de opinión: “Cambiar sin volver atrás”, por Pablo Mieres

 

El país atraviesa un punto de inflexión ante el final de un ciclo caracterizado por una sucesión de gobiernos del Frente Amplio que, además, disfrutaron en forma permanente de mayoría parlamentaria absoluta en ambas Cámaras.
En estos casi quince años, que se completarán en marzo de 2020, se hicieron varias cosas positivas, otras negativas y, sobre todo en este último período, el partido de gobierno exhibe un evidente agotamiento encerrado en sus cada vez más notorias diferencias internas, hegemonizado de manera cada vez más acentuada por las posiciones más anacrónicas y dogmáticas e incapaz siquiera de sancionar a los dirigentes corruptos que forman parte de esa fuerza política.
Es claro que la disputa electoral del año próximo tendrá como eje central del debate la cuestión entre la continuidad y el cambio. De un lado, el Frente Amplio trabajará para convencer a los uruguayos sobre la necesidad de un cuarto gobierno y del otro lado los diferentes partidos que estamos fuera del gobierno ofreceremos alternativas de cambio.
En este debate central, nosotros nos ubicamos contundentemente entre los que impulsamos un cambio, en la medida que la continuidad del Frente Amplio en el gobierno es garantía de que no se realizarán las transformaciones y reformas imprescindibles y urgentes que nuestro país necesita.
La reforma educativa, la recuperación de la seguridad, la profunda reforma del Estado, la definición de una agresiva política de apertura al mundo, la transformación de las políticas sociales con sentido promocional e integrador, la recuperación de la competitividad y el consiguiente impulso del empleo son las líneas centrales de nuestra propuesta de gobierno, que presentaremos con propuestas claras y precisas a la ciudadanía en los próximos meses.
Hemos trabajado muy intensamente este año en la elaboración de nuestra propuesta de gobierno para ofrecerle a los ciudadanos una alternativa seria, responsable, viable y profunda.
Tenemos muy claro que todas estas líneas de acción urgentes para el país, seguramente no serán impulsadas en un eventual nuevo período de gobierno del Frente Amplio. La prueba más contundente es la ausencia total de soluciones de parte de este gobierno inerte y agotado.
Sin embargo, esta primera disyuntiva no agota el debate de la campaña electoral. Con tanta importancia como el debate entre continuidad y cambio, se instalará la discusión sobre qué tipo de cambio queremos impulsar. En efecto, como hemos dicho muchas veces, no existe “la oposición” en singular, como si fuera un fenómeno homogéneo o idéntico.
Por el contrario, existen oposiciones que se expresan en la presencia de diferentes partidos. Nosotros queremos un cambio hacia el futuro, un cambio sin restauración, un cambio sin vuelta atrás.
El año que viene, la ciudadanía tendrá que resolver, no sólo entre continuidad o cambio, sino que tipo de cambio prefiere. Por eso es tan importante promover una alternativa de centro izquierda, con profunda sensibilidad social, radicalmente democrática y con un firme compromiso con la transparencia en la forma de hacer política.
Desde hace ya varios años estamos trabajando para construir una alternativa más amplia que nosotros mismos.
Desde el Partido Independiente hemos estado trabajando para lograr que los que pensamos igual sobre el futuro del país y representamos un espacio de progresismo democrático de centro izquierda, podamos votar juntos.
Nuestro partido ha expresado con hechos y conductas la necesidad de una opción capaz de quebrar una dicotomía que no es buena para el país. No es bueno que la disyuntiva sea bipolar o bipartidista: o sigue el Frente o vuelven los partidos tradicionales. No es bueno que la alternativa al Frente Amplio sea el retorno de una coalición de los partidos tradicionales.
Lo mejor para los intereses de nuestro pueblo es que el nuevo gobierno represente un cambio con sentido social, democrático y plural. Los próximos meses serán decisivos para que se instale esta alternativa de cambio hacia adelante.
Queremos formar una coalición alternativa, de centro izquierda o de izquierda democrática, que les ofrezca a los uruguayos una auténtica propuesta con ideas concretas, con respaldo de equipos técnicos de máximo nivel, como alternativa al Frente Amplio y a los partidos tradicionales.
Estamos convencidos desde hace años que la ausencia de una opción real de gobierno de estas características es una de las grandes “asignaturas pendientes” que tiene el desarrollo de nuestro país.
Nuestro objetivo, entonces, es que dentro de un año cuando la gente tenga que votar, elija el cambio sin volver atrás, porque se puede cambiar este país y devolverle la esperanza y el entusiasmo a nuestra gente en sintonía con los desafíos del Siglo XXI.