Columna de opinión: “El partido “jorgebatllista””, por Gustavo Toledo*

Primero fue Amado, quien, fiel a su estilo, parió la “ocurrencia” de referirse al actual Partido Colorado como “el partido de Jorge Batlle” en contraposición al Batllismo original de Don Pepe. Luego fue Mujica, un viejo herrerista devenido en socialista sui generis, quien suscribió la boutade y le dio trascendencia pública hablando de “jorgebatllismo”.
Más allá de la ostensible intención que los impulsa (por cierto, rastrera y chicanera), tienen razón en reconocer que el Partido Colorado de nuestros días tiene la impronta de Jorge. En primer lugar, porque el “jorgebatllismo” al que aluden representa una suma de valores, principios e ideas que no contradice -en lo esencial- el cerno de la tradición colorada, ni violenta los pilares sobre los que se asienta el Modelo Batllista. Por el contrario, los complementa y aggiorna. Y, en segundo lugar, porque a ningún colorado de bien -¡a ninguno!- le pesa tener como punto de referencia la figura del ex presidente y proclamarse “jorgista”, aun no habiéndolo votado nunca.
Obviamente, sus detractores están al tanto del don de gente y la trayectoria política del ex presidente Batlle.
Ambos saben que fue el primer líder político uruguayo en ir preso (“por ataque a la fuerza moral de las FFAA”), cuando a fines de 1972 denunció el avance de los milicos felones y la connivencia de algunos de ellos con elementos de la guerrilla tupamara, cosa que luego confirmaría en el Batallón Florida.
Ambos saben que Jorge fue proscrito, que su diario fue censurado y él mismo y sus allegados investigados por infamias como la de la “infidencia”, inventadas por canallas de la peor estofa. Algunos de los cuales siguen en “actividad”.
Ambos saben que pese a todas las limitaciones impuestas por el régimen de facto, integró junto a Amilcar Vasconcellos y a Raumar Jude el triunvirato que condujo clandestinamente al Partido Colorado durante ese período, reuniéndose con correligionarios y adversarios a lo largo y ancho de todo el país, lo que lo expuso a las represalias de los sátrapas de aquella época.
Ambos saben que militó en favor del “No” en 1980, que fue el promotor del acto del Obelisco (como reconoció públicamente hace algún tiempo el Dr. Gonzalo Aguirre), que fue el primero en proclamar –todavía proscrito- la fórmula Sanguinetti-Tarigo tras las elecciones internas del 82, y que fue uno de los grandes ausentes de la carrera presidencial de 1984.
Ambos saben que Jorge Batlle aprendió de su padre, Luis Batlle Berres, que de la presidencia “se sale caminando o con los pies para delante” y que la democracia se defiende sin alharacas ni aspavientos, pero con uñas y dientes si es necesario, como bien lo hizo Don Luis en los años treinta, cuando combatió por todos los medios la dictadura de Terra, y a fines de los cincuenta, cuando sacó “a patadas en el culo” (Seregni dixit) a quienes le sugirieron que el Partido Colorado no entregara el gobierno.
Del mismo modo, ambos saben que en medio de la peor crisis económica y social de nuestra historia reciente, Jorge Batlle mantuvo las riendas del gobierno sin vulnerar las libertades de los ciudadanos, ni afectar las instituciones, pese a las presiones que venían de afuera y a los reclamos de renuncia que algunos francotiradores disparaban desde la prensa con el visto bueno de los oportunistas de siempre.
Ambos saben que en aquel maremágnum, Jorge recibió a los familiares de los detenidos y desaparecidos de la Dictadura y armó una comisión de notables de diferentes orígenes y tendencias para investigar el paradero de sus seres queridos y así sellar la paz entre los uruguayos. Y ambos saben que Jorge cayó en combate, con casi 89 años de edad, luego de treparse a un ómnibus de línea para ir a Tacuarembó a juntarse con un puñado de correligionarios, para continuar haciendo lo que más le gustaba hacer (¡política!) y seguir dibujando el país del porvenir. Sí, el Partido Colorado es “jorgebatllista”, como bien dicen sus nuevos-viejos adversarios. ¡Orgullosamente “jorgebatllista”! Y eso significa que vamos por buen camino (¡y que nos tienen miedo!).
Desde algún lugar, Jorge se está riendo a carcajadas.

*Ciudadanos Maldonado
Partido Colorado