Columna de opinión: “Mujeres del mundo unidas”, por la doctora Marie Claire Millán

 

Debo confesar que, luego de tantos años de militar en defensa de los derechos de las mujeres, ver a tantas miles y miles de mujeres alrededor del mundo manifestando en las calles me produce una intensa emoción.
Saltos de calidad que le dicen. Momentos que resumen años de lucha. Claro ejemplo de ello fue la marcha del 8 de marzo de 2017 en Maldonado: fueron cuadras y cuadras donde mujeres de todas las edades, muchas muy jóvenes y varones también muy jóvenes, caminaban en defensa de esos derechos.
Marchas que se repitieron a lo largo y ancho del departamento y del país todo. Por el respeto, por la ampliación, por la concreción de derechos que son de las mujeres pero que son de la humanidad en su conjunto.
Porque cuando hablamos de igualdad, estamos hablando de igualdad para hombres y mujeres, para todos, cualquiera sea su sexo, color, orientación sexual, religión, etc. De larga data, nuestra Constitución estableció que todas las personas son iguales ante la ley, no reconociéndose otra distinción entre ellas sino la de los talentos y virtudes (art. 8). Me encantan esas palabras. Porque resumen el pensamiento artiguista. Sin embargo, concretar lo que tan meridianamente claro allí se expresa, ha costado y seguirá costando mucho.
Porque tener derechos es tener poder y como sabemos, quien tiene poder no lo deja amablemente. El poder hay que conquistarlo. Y en eso estamos las mujeres hace mucho, mucho tiempo.
El movimiento de mujeres en el mundo entero ha luchado por la igualdad, por el reconocimiento de sus derechos humanos, desde el voto hasta la lucha actual por el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo.
Las mujeres argentinas, han recorrido un largo proceso de acumulación que tiene un momento de inflexión en el movimiento Niunamenos, denunciando la violencia de género y la obligación del Estado para su erradicación, movimiento que se extendió internacionalmente y dio lugar a multitudinarias manifestaciones en el mundo entero. Hoy (aunque lleva ya 13 años) la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, congregó nuevamente a las mujeres argentinas y a todas las demás en un ejemplo maravilloso de solidaridad internacional.
Acá mismo, en nuestro departamento, en la ciudad de Maldonado, muchas mujeres se juntaron frente al Consulado Argentino (que increíblemente colocó una valla y varios policías frente a la puerta!) con los pañuelos verdes que identificaban el apoyo a la ley que se estaba discutiendo en ese mismo momento.
Se juntaron pacíficamente y con la convicción de que estar haciendo historia. La mejor historia.
Y eso se repetía en ciudades del mundo entero.
La lucha por el reconocimiento de que los derechos de las mujeres son derechos humanos ha llevado mucho tiempo. Con avances y retrocesos. Y con continuas amenazas de retrocesos. Eso nos requiere estar siempre atentas, alertas. Porque todo avance conservador en nuestras sociedades, trae consigo consignas de retroceso de los derechos conquistados, no solo de las mujeres, sino de muchas otras personas más.
A modo de ejemplo, ya se empiezan a escuchar en nuestro país, con la proximidad de las elecciones nacionales, a actores políticos diciendo que si ganan promoverán la derogación de la ley de matrimonio igualitario y la de interrupción voluntaria del embarazo.
Son los mismos que se oponen a la educación sexual en los centros de estudio (pero dicen que esa es la vía para que no se produzcan abortos!!) Por eso es tan necesario, una y otra vez, marchar, manifestar, escribir, hablar en eltrabajo, en la familia, de que el respeto de los derechos de las mujeres es un deber que tenemos como sociedad.
Porque no hay sociedad justa sin el pleno reconocimiento de los derechos de las mujeres y de la adopción de las todas las medidas que los hagan efectivos (tanto en el plano económico, como cultural, educativo, etc.).
Cantaba Silvio Rodriguez:
“Me estremecieron mujeres
Que la historia anotó entre laureles
Y otras desconocidas gigantes
Que no hay libro que las aguante
Me han estremecido”
Y siguen estremeciendo el mundo entero.