“No construir la grieta”, por Pablo Mieres

"La democracia se fortalece cuando existen alternativas de cambio. El debate crucial de este año es entre continuidad y cambio; pero también es el debate entre los diferentes proyectos de cambio"

Existe un alto riesgo de que esta campaña electoral derive en una empobrecedora discusión en términos de “blanco y negro”, “buenos y malos” o “todo o nada”.

Hay quienes se han empeñado en sostener que el país comenzó o se reinició (para usar un lenguaje más tecnológico) en 2005, cuando el Frente Amplio comenzó a gobernar, señalando que todo lo anterior era malo, equivocado, injusto o despreciable.

Son los mismos que sostienen cada vez con mayor estruendo que si vuelven los partidos tradicionales, el Uruguay perderá todos los avances ocurridos en estos años. Sostienen que se eliminarán las políticas sociales y las conquistas laborales, así como el avance en la agenda de derechos.

Del otro lado, muchas voces señalan que nuestro país debe refundarse en 2020 y no son capaces de reconocer logros de estos quince años de gobiernos del Frente Amplio. Descartando aciertos y corriendo el riesgo de “echar el agua con el nene adentro”.

Estos dos discursos contrapuestos y enfrentados, paradójicamente, coinciden en una misma consecuencia. Son promotores de un país dividido, polarizado y enfrentado. Coinciden en promover la grieta en nuestra sociedad, lo que lleva a un debate maniqueo en donde ganan los extremos que, lamentablemente no son los que proponen las mejores opciones para el país del futuro. Nuestro país, afortunadamente, con sus problemas, dificultades y virtudes, es resultado de un largo proceso de acumulación de políticas, con respuestas, soluciones, crisis, éxitos y fracasos que han ido determinando nuestra actual fisonomía. Lo cierto es que hoy tenemos graves problemas que se han acumulado y agravado en los últimos años por la incapacidad del gobierno de asumirlos y resolverlos.

El trágico fracaso educativo, la galopante y creciente inseguridad, los problemas de competitividad de todo nuestro aparato productivo, el desequilibrio macroeconómico y la gravedad de la crisis del empleo deben ser resueltos en el próximo período de gobierno y, por eso, nosotros sostenemos e impulsamos un cambio imprescindible para dar solución a tales dificultades que nos afectan de manera decisiva.

La democracia se fortalece cuando existen alternativas de cambio.

El debate crucial de este año es entre continuidad y cambio; pero también es el debate entre los diferentes proyectos de cambio. En tal sentido, sentimos que nuestra propuesta de cambio es la mejor y a ello dedicaremos todos nuestros esfuerzos en los meses restantes para la decisiva elección de octubre. Pero, promover un cambio político para impulsar las soluciones necesarias para resolver estos graves problemas pendientes no implica construir un debate dicotómico, entre desechar todo lo hecho o defender todo lo actuado.

Lejos de eso. Nuestro planteo consiste en señalar, en todos los temas, qué es lo que se ha hecho bien y vamos a continuar haciendo; qué es lo que se está haciendo mal y vamos a dejar de hacer y, sobre todo, qué es lo que no se ha hecho y nosotros vamos a hacer. En cada tema, en cada asunto, ese será nuestro enfoque y nuestra propuesta.

Por ejemplo, en materia educativa, dónde el fracaso es gigantesco y es imprescindible realizar una profunda reforma educativa; sin embargo, reconocemos que la creación y desarrollo de la Universidad Tecnológica ha sido un acierto que se debe preservar. Del mismo modo, nos parece valioso el esfuerzo realizado por la Universidad de la República en su expansión en el interior del país. Al mismo tiempo, proponemos sustituir con urgencia el sistema de elección de horas en enseñanza media que es de carácter perverso porque amplía las distancias en los aprendizajes entre los estudiantes de los sectores socioeconómicos más bajos y los que pertenecen a los hogares de nivel socioeconómico más alto. También, impulsamos una profunda transformación institucional de la educación que implica la gestación de comunidades educativas en cada centro de estudios con docentes estables y permanentes y con proyectos de centros liderados por un proyecto educativo, que incluya la participación de las comunidades y familias.

Lo mismo pensamos en materia de seguridad. Hay que reconocer la recuperación salarial policial de estos años, así como la incorporación de tecnología y modernización del armamento.

Pero, al mismo tiempo, hay que revertir el horroroso desmantelamiento de las comisarías y recuperar la presencia policial permanente en los barrios y desarrollar un conjunto de medidas que den la señal imprescindible de que la policía cuenta con el respaldo político del gobierno para desarrollar su accionar de enfrentamiento a la delincuencia. Valen los dos ejemplos de cómo nosotros encaramos esta campaña electoral.

Preservar lo positivo, dejar de hacer lo que ha generado malos resultados y hacer de una vez lo que no se ha hecho, todo desde la perspectiva de un partido que quiere una profunda transformación de la realidad que vivimos, convencidos de que la alternancia es parte de la vida y de la solidez de la democracia. Pero, también convencidos de que los próximos tiempos requerirán de diálogo, acuerdos y entendimientos plurales que no admiten la construcción de una grieta que sólo traería más confrontación y pérdida de energía para la inmensa tarea que tenemos por delante.

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