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Contradicciones, guerras permanentes en determinadas regiones que no nos son ajenas, amenazas de violencia, políticas migratorias diferentes y discriminatorias entre diversos países, presupuestos militares que crecen, siendo EEUU un claro ejemplo, profundizando incertidumbres respecto de la relación con Corea del Norte, que no es el único, obviamente.

En la región ¿cómo estamos para enfrentar esta caótica situación? Debilitados política y socialmente ante la pérdida de fuerza de gobiernos progresistas del pasado reciente, aquellos que generaron años atrás, que The Economist nos llamara La Década Latinoamericana. A lo que se suma el fortalecimiento actual de la derecha y ultraderecha en nuestra región. Es en este panorama que irrumpe el magnate Presidente Trump, complicando aún más la situación.

¿Existe liderazgo en nuestro continente como para llevar adelante una integración sólida pensando en el futuro? ¿Qué papel juega hoy Brasil, en el que su territorio, su P. B. I. y población, son aproximadamente la mitad de nuestro continente? Bastante irrelevante por el momento. Recuérdese que el hoy renunciante canciller José Serra, en 2016 viajó a nuestro país a presionar a nuestro gobierno, argumentando que se sentían atados por el MERCOSUR. Agreguemos la fragilidad política de nuestros dos grandes vecinos. Todo nos lleva a pensar que no son demasiado promisorias las perspectivas de liderazgo.

Nuestra región debe pensar estratégicamente el futuro internacional, enfrentando sus problemas estructurales. ¿Podemos seguir dependiendo esencialmente de los comodities”? Se ha dicho que “actualmente somos una suma de primarizaciones nacionales” Se habla de un 60% con escaso valor agregado. Habrá que encarar estilos de producción con mayor inversión tecnológica, pensar en cadenas productivas, etc, originando más productividad, por tanto más competitividad.

Nuestro continente ¿no debería desempeñar un papel más protagónico pensando en los años venideros? Hoy parece ser que los pasos a seguir serían los TLC, la Unión Europea, etc. A propósito, ¿qué opinan esta última y el BRICS al respecto? ¿Nada tienen que decir sobre las políticas de Trump? Si se aprovechara la coyuntura y considerando estratégicamente el tema, ¿no podría transformarse en una oportunidad positiva? ¿No sería posible encarar y profundizar otros acuerdos regionales y extrarregionales? Como han dicho el Presidente Vázquez y el Papa Francisco, la cuestión no es crear muros sino tender puentes. Recordemos que cuando la crisis 2007-2008, nuestra región desaprovechó oportunidades. Era una época en la que existían más gobiernos progresistas. Hoy con el retroceso de los mismos y con los notorios avances de la derecha y ultraderecha, la situación es por demás compleja, obviamente.

Por otra parte se aprecian reacciones contradictorias. Cuando el TPP era la estrella de EEUU, el objetivo era dejar afuera a China que es un país esencial sin duda, hecho que muchos aplaudían. En los últimos años ya no se le ve tan mal a dicho país. Obsérvese lo importante que es para el comercio y para inversiones en nuestra región. Aplaudimos el pragmatismo, pero ¡cuidado! Sin visiones coherentes, estratégicas y herramientas adecuadas, puede constituir un profundo riesgo.

Indudablemente existe desorientación internacional. Y por supuesto que habrá que modificar, profundizar y reforzar nuestras instituciones públicas, fundamentalmente sus capacidades de gestión y de fiscalización, entre otras.

En definitiva, no concebimos que en el futuro nuestro proyecto de integración vaya a ser, como tantos otros, un eslabón más de una larga cadena de fracasos, tal cual ha sucedido en el pasado. ¿Ejemplos? Banco del Sur, Gasoducto, el SUCRE como moneda única, etc. Repetimos una vez más: teoría y realidad persisten en su alejamiento.

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