“Por el sendero de Honorio”, por el Prof. Gustavo Toledo

Las urnas hablaron y lo hicieron con contundencia. A nivel nacional, ganaron los favoritos en todos los partidos en los que hubo competencia, salvo en el Colorado, en el que triunfó por amplio margen el candidato de la renovación, Ernesto Talvi. Hijo político de Jorge Batlle, quien lo motivó a abandonar la Academia y lanzarse al ruedo electoral, construyó a través de estos meses un sector con representación en todo el país y un discurso propio, en el que combina solidez técnica, empatía personal y una poca habitual franqueza para decir lo que muchos otros no se animan a decir por especulaciones o cálculos menores (“con demagogos y autoritarios no”, por ejemplo) que dio sus frutos.

Asimismo, confirmó lo que había mostrado al frente de CERES: su capacidad de diálogo y articulación, una cualidad indispensable para quien vaya a tomar las riendas del país el 1 de marzo de 2020, habida cuenta del complejo y fragmentado Uruguay que heredará. Cualidad que, no tengo dudas, muchos otros compatriotas también valorarán y por la cual –entre muchas otras- lo acompañarán en octubre y eventualmente en noviembre.  

En Maldonado, su candidatura se impuso a la de sus competidores, y su representación local, las listas 87600 a nivel nacional y la 87 a nivel departamental, lideradas ambas por el dirigente Carlos Flores, superaron al resto de las propuestas coloradas, conquistando así la mayoría partidaria.

Flores, descendiente de una casta de servidores públicos y un digno heredero de su mentor político, el ex senador Honorio Barrios Tassano, construyó un grupo de vecinos de diferentes orígenes, perfiles y condiciones sociales, que, a lo largo y ancho del departamento, sin recursos económicos ni padrinazgos de ninguna clase, logró acercar a miles de maldonadenses el mensaje de “Ciudadanos” y conquistar su apoyo el pasado domingo.

Se abre, así, en nuestro departamento un tiempo nuevo, signado por la revitalización de las instituciones partidarias, la camaradería interna y la apertura a una sociedad civil, ávida de referentes éticos e interlocutores confiables.   

“Ciudadanos Maldonado” demostró que es un actor necesario en el escenario político local y que el Partido Colorado –como enseñaba el querido Honorio- tiene la obligación de ofrecerle a los vecinos del departamento una alternativa potente, creíble y transformadora que rompa la actual polarización entre blancos y frenteamplistas y nos devuelva a todos la esperanza de un futuro mejor.