En enero los Blancos recordamos dos muertos ilustres, ejemplos de patriotismo y de vocación por la Democracia. El dos de enero de 1865 fusilan al General Leandro Gómez al caer la heroica Defensa de Paysandú, y el 10 de enero de 1875, muere abrazado de urna electoral el Doctor Francisco Lavandeira en la Plaza Constitución de Montevideo.
En estos dos hechos trágicos con solo 10 años de diferencia, estuvo involucrado un siniestro personaje que fue el General Gregorio Suárez, el conocido por “Goyo Geta”, brutal y sanguinario; al fin fue una triste figura que no prestigió nunca a su Partido Colorado.
Las heridas de las guerras civiles y las confrontaciones que padeció la joven República, fueron dividiendo los Partidos tradicionales y los nuevos poco duraron. La asunción de Ellauri como Presidente y sus Cámaras poco apegadas a la realidad social del País, pero llenas de idealismo democrático, hizo pensar a muchos intelectuales que se podía iniciar una época de normalidad institucional y hacer efectiva una democracia que había demorado.
Terminada la Revolución del lancero Timoteo Aparicio, el Nacionalismo con sus más preclaras figuras comienza a trazar su línea para el futuro. Francisco Lavandeira es el joven de mayor relevancia en aquella generación ilustrada. En una Asamblea a mediados de 1872, decía entre otras cosas: “Nuestro ideal no está en el pasado, sino en el porvenir. . . . Tenemos por divisa los grandes principios de la libertad y de la democracia moderna. . .”

Elecciones y crímenes en la plaza Matriz
Una de las elecciones que se debían celebrar era la de los Alcaldes Ordinarios, que fueron antecesores de los que serían jueces letrados departamentales. El primer día del año de 1875 no se hizo la elección ante la fuerte tensión e incidentes entre distintos grupos políticos, especialmente los amigos de Goyo Suárez, Pancho Belén y Juan Quiróz; se postergó para el día 10 de enero. Tanto los Blancos como los Colorados presentaban divisiones entre los tradicionalistas o netos en cada bando y los principistas de cada uno. Estos últimos mayoritariamente eran jóvenes intelectuales universitarios. En los nacionalistas (el Partido Nacional se había dado su Carta Orgánica en 1872), estaba el Doctor Francisco Lavandeira, joven director del Diario Nacionalista “La Democracia”, profesor de Economía Política y de Finanzas de la Universidad. Los principistas habían acordado tener una lista común, la Lista Popular que para el cargo de Alcalde Ordinario llevaba a José Pedro Varela, y al Doctor Adolfo Artagaveytia para Defensor de Menores. Los denominado Blancos netos levantaron otras candidaturas al igual que los Colorados netos o candomberos. Detrás de éstos Colorados netos o candomberos estaba el General Gregorio “Goyo” Suárez que presidía la Comisión Colorada, publicando un aviso de reunión en el Mercado Viejo “para los hombres de trabuco y de facón” como escribía Eduardo Acevedo sobre la Presidencia de Ellauri.

El 10 de enero
La elección comenzó normalmente, hasta que al mediodía ya era visible que la intimidación de los “netos o candomberos” no hacía efectos. Era evidente que la elección sería ganada por José Pedro Varela y Adolfo Artagaveitya. Los hombres “de trabuco y facón”, se habían reunido en la iglesia Matriz, y cruzaron a la Plaza, en tanto iban llegando grupos provenientes del Mercado Viejo, luciendo todos ellos, botones rojos en sus sacos y divisa colorada en los sombreros. Allí comienzan los tiros y las puñaladas, y empiezan a caer, Ramón Márquez, Antonio Gradín, Isaac Villegas, Segundo Tajes, Antonio Santos, Juan Risso y otros, y entre ellos, en las primeras descargas muere Francisco Lavandeira de un balazo en el corazón. El diario “El Siglo” escribía: “Los ciudadanos que sostienen la Lista Popular (principista) han sido asesinados cobarde y alevosamente por los forajidos de campaña con divisas coloradas. El hecho estaba previsto, preparado y calculado. Se habían preparado fusiles y reunido napolitanos en varios puntos cercanos a la Plaza. Antes de salir para ir a la Plaza a votar se repartieron en la imprenta “El Uruguay” dagas de una vara de de largo que habían sido afiladas cuidadosamente el día anterior. Una hora antes de darse la señal de la degollina se repartieron a todos los grupos de cachafaces divisas de paño colorado de cuatro dedos de ancho…”. No hubo autoridad alguna en la Plaza, y luego se tuvo también noticias de fraude electoral y como en Paysandú, de prepotencia policial; fraude en Canelones y otros Departamentos.
Era el tiempo de irse el Presidente Ellauri. No tenía autoridad para mantener el orden. Quedó como en 1868 un corto provisoriato de Pedro Varela, y hubo apariciones del famoso Batallón de Cazadores a cuyo frente estaba la ascendente figura del Coronel Lorenzo Latorre. El Ejército con Latorre acampó en la Plaza, ocupó el Cabildo y entró al Fuerte, y así como tal, como cuerpo, el Ejército sustituyó el poder civil. Empezaba el militarismo en el Uruguay.
El más notorio e ilustre muerto por la libertad y por las garantías del sufragio, un joven profesor universitario y director del diario nacionalista La Democracia, de 26 años de edad, Francisco Lavandeira cayó con su pecho atravesado por una bala, mientras protegía abrazando la urna que contenía los votos de la voluntad popular. Días antes titulaba en un editorial de La Democracia: “A las urnas” .

1 COMENTARIO

  1. ES una clase de historia..muy buena, para mi persona me enorgullece ser Nacionalista de Verdaderos Principios Gracias amigo siempre a sus ordenes

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