¿Por qué yo, ciudadana que pago mis impuestos y respeto la ley (como dicen en las películas),“tengo que participar” cuando desde el gobierno (nacional, departamental o local) me convocan a ello? Me dicen que me organice, que me junte con otras personas, que presente proyectos o ideas o iniciativas que puedan ser beneficiosas para el lugar donde vivo.¿Por qué yo, ciudadana, tengo que interesarme por lo que pasa a mi alrededor cuando ya voté y por cinco años, quienes fueron elegidos, tienen que hacer lo que dijeron que harían? ¿Por qué una chiquilina de 12 o 13 años o un chiquilín de 14 o 15, que todavía no vota, debería acudir a una convocatoria “a participar”?
La promoción de la participación ciudadana ha sido un diferencial de los partidos políticos que creen que las personas, ciudadanas y ciudadanos, cualquiera sea su edad o condición social, tienen el derecho pero también el deber de involucrarse en los asuntos de su comunidad. A veces a eso se agregan las tradiciones del lugar que desde el fondo de su historia nos muestran y nos dicen, una y otra vez, que “este pueblo siempre fue rebelde”. San Carlos es un lugar con esas características. Desde su fundación, hace ya más de 250 años y hasta hoy, se plantó diciendo acá estamos, entre dos arroyos, dispuestos a “permanecer y florecer”. Y así se vio, a lo largo de los años, una comunidad que formó comisiones vecinales, asociaciones de lo más diversas, que tuvo su gobierno local desde el año 1949 y que se movilizó para que esas autoridades fueran electivas, allá por el año 1994 cuando en el Uruguay arreciaban las políticas neoliberales y Fido Dido era un ícono nacional. Pero no fue hasta que el Frente Amplio tuvo su primer representante en ese gobierno local (el compañero Pocho Huelmo), que comenzó a marcarse la diferencia: no es lo mismo que el FA esté integrando un gobierno a que no lo esté.
Será en el año 2000, cuando – ya siendo electiva- el compañero Toto Nuñez asume la Presidencia de la Junta Local y junto con el compañero Baliñas, el FA se convierte en gobierno. Con mil dificultades. Con un 3 a 2 permanente en la toma de decisiones (el Partido Nacional y el Partido Colorado sumaban 3 votos), San Carlos ya no fue el mismo pueblo y el gobierno local tampoco fue el mismo. Las organizaciones vecinales crecieron en el período 2000-2005 y el proceso siguió adelante.
¿En forma lineal? No. Con altos y bajos. La sociedad va cambiando y la pregunta con la que iniciábamos esta nota vuelve una y otra vez. Y nos desafía una y otra vez. El Presupuesto Participativo fue la gran apuesta a la participación. Disponiendo el 20% del presupuesto de inversiones (3 millones de dólares en el periodo 2010-2015) para que las organizaciones propusieran sus proyectos y en fecha determinada, votáramos para elegir los que serían ejecutados. 4.000 personas votaron en el año 2010 y más del 95% de los proyectos fueron ejecutados en ese período de gobierno.Votaban los mayores de 18 años, con la cédula de identidad en un proceso eleccionario supervisado por la Corte Electoral. Limpio y transparente.
Para el período 2015-2020 el Municipio de San Carlos vuelve a disponer que el 20% de su presupuesto de inversiones se dedicaría al PP (la convocatoria realizada en el año 2015 en la cual votaban los mayores de 18 años volvió a reunir 4.000 voluntades) y haciendo suya la propuesta que nosotros habíamos lanzado en la campaña electoral, se comienza a implementar el Presupuesto Participativo Joven.
Se dividen los recursos que quedaron (luego del brutal recorte del presupuesto que hiciera el Intendente Antia) en 3 etapas, convocándose por primera vez en el año 2017 y ahora nuevamente en el año 2018. Se destinan para la edición de este año un millón ochocientos mil pesos al PPJ, correspondiendo un máximo de ciento ochenta mil pesos a cada proyecto. Debemos decir acá, que el Presupuesto Participativo Joven de San Carlos ES EL UNICO QUE SE REALIZA EN EL URUGUAY. Y fue reconocido con una mención por OPP en el rubro Buenas Practicas de Participación Ciudadana en el año 2017.
Se convocó a jóvenes entre 12 y 18 años en 2017 y hasta los 29 años para 2018 (haciendo coincidir los límites de edad con las políticas del Instituto Nacional de la Juventud). Tres categorías: cultural, deportiva e interés general serán en las que podrán presentarse siendo la votación los días 21 y 22 de junio de 2018 presentándose los proyectos en 3 zonas: la ciudad, la zona costera y la zona rural de la jurisdicción del Municipio.
Los proyectos ganadores de la elección en el año 2017 en buena parte ya se han ejecutado y otros están en proceso de ejecución. El Municipio supervisa todo el proceso. Y si en el año 2017 votaron 700 jóvenes (como se dijo era la primera vez que se realizaba esta experiencia) aspiramos a que la participación sea mayor en la convocatoria de este año. Dos elementos juegan, a mi juicio, en la actitud que la sociedad asume cuando es convocada: * la confianza que le genere el convocante respecto de que efectivamente seremos escuchados, de que los procesos serán transparentes, de que el dinero para la ejecución estará disponible, de que elproceso es serio, etc. * la convicción, más o menos fuerte, de que no vivimos aislados, de que el “hacé la tuya” no es un buen lema para la vida a pesar de que buena parte de nuestro entorno (la publicidad, los medios de comunicación, etc, etc) nos esté diciendo lo contrario. En el caso de San Carlos, se agrega esa larga tradición de involucramiento a que hacíamos referencia más arriba. Y volviendo a la pregunta inicial: por qué una joven o un joven que vive en la jurisdicción del Municipio de San Carlos debería participar cuando es convocado?
Me animaría a decirle que hay un gobierno local que quiere saber que piensa, que ideas tiene, que iniciativas promueve, cuales son sus intereses, no individuales sino colectivos. Que piensan cuando conversan en la plaza, cuando están en el recreo del liceo, cuando se juntan a ver que pasa. Que les gustaría hacer o que cosas les gustaría fueran diferentes. Mucho antes de tener edad para votar porque ahí es donde todo comienza. Cuando parece que lo que piensan o sienten no le interesa a casi nadie. Escuchar que tienen que decir las y los jóvenes no es una práctica corriente. Más bien, es lo contrario. Nuestra sociedad no trata bien a la juventud. Y no es de ahora. La estigmatiza más de lo que la ensalza. La reprime más de lo que la promueve. Por eso el Municipio de San Carlos está, sin duda, con esta iniciativa, haciendo historia. De la buena, de la mejor historia.

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