La Entidad de Gestión de los Derechos de los Productores Audiovisuales (Egeda) –que se encarga de administrar los derechos de autor de productores audiovisuales de la misma manera que por ejemplo lo hace Agadu con la música– consideró que es hora de controlar a quienes realicen comunicación pública sin pagar a los autores de las obras. De esta manera, y en base a normas vigentes de derechos de autor, las casas de comercio que tengan un televisor a la vista de sus clientes, como bares, restaurantes, peluquerías, clínicas y otros, comenzarán a recibir notificaciones para que tramiten licencias de derechos de autor por los contenidos que difunden, principalmente de ficción o de carácter documental.
“No es que entramos a pisar. La formación ya está hecha y esto es un tema de derechos”, dijo al diario El Observador la directora general de Egeda en Uruguay, Helena Nosei. La dirigente aseguró que en los últimos meses ha mantenido con diversas asociaciones de comerciantes y empresas para informar sobre las normas vigentes.

A controlar
La ley 17.616, que regula los derechos de autor, establece que los titulares pueden reclamar una remuneración por la exhibición de sus obras. La norma no se aplica para las reuniones que no tengan fines de lucro o las que solo se realicen con fines didácticos. “Se va a controlar más que nada a las empresas, a todas las organizaciones con fines económicos”, dijo la directora de Egeda Uruguay.
Si una empresa comunica en las pantallas abiertas al público solo contenidos periodísticos, publicitarios, deportivos o de cualquier otro tipo que no sea considerado una “obra” por la ley no deberían pagar. Sin embargo, la gestora entiende que al no tener como fiscalizar que solo se emitan contenidos no considerados obras (películas, documentales o telenovelas), deberían igual pagar por las licencias.
Por otra parte, la gestora dijo que a partir del 30 de abril empezará una campaña para informar sobre los tipos de licencias y cuándo comenzará Egeda a cobrarlas. La institución pondrá a disposición un call center, para que quienes reciban el comunicado puedan asesorarse sobre el tipo de licencia que precisan. A los 15 días emitirá un nuevo telegrama. Si el responsable del local sigue sin darse por aludido, Egeda enviará inspectores para constatar que se difunden contenidos de ficción o documental al público.

En caso de que se encuentre un televisor prendido a la vista de los visitantes con esos contenidos, el responsable del negocio recibirá una factura que deberá pagar si no quiere quedar registrado en el clearing de informes”, informó El Observador. De todos modos, Nosei aseguró que se buscará agotar “todas las vías comerciales” y que la asociación está “abierta al diálogo” para negociar con las empresas.

Por cabeza
Las tarifas se cobran en dólares según el tipo de licencia. La que refiere a la comunicación pública y a la exhibición cuesta alrededor de US$ 10 (unos $ 260) por mes por televisor disponible. Esta es la que se aplicará a los comercios que no tengan cuantificada la cantidad de público que reciben. Quienes sí saben los números deberán pagar alrededor de US$ 1 (unos $ 26) por persona.

La licencia de retransmisión, que es la que necesitan los cableoperadores para emitir contenidos que no son propios cuesta US$ 0,5 (unos $ 13) por abonado al mes.
Egeda comenzará a fiscalizar el respeto a la norma en Montevideo, donde funcionan tiene registrados unos 1.000 bares, restaurantes, parrilladas, cafeterías y chiviterías. La lista preliminar que maneja Egeda para cobrar incluye unos 8.000 locales, entre los que también figuran peluquerías, gimnasios, hoteles, clubes deportivos y bancos. “Pero vamos a seguir trabajando para que no se escape nadie”, advirtió la directora. A fin de año la institución ya estaría aplicando las tarifas en el resto del país.

Unos pocos
Hasta ahora solo había cinco clínicas de Montevideo que pagaban la licencia por los televisores que tienen en las salas de espera y en las habitaciones. En Maldonado también hay centros de salud que pagan por los derechos de comunicación pública. Pero la asociación quiere que las licencias se masifiquen. “Es una gestión costosa, pero la queremos hacer con buena voluntad”, expresó Nosei. En países como Colombia, Ecuador o Perú, donde también funciona Egeda, “todos los productores están cobrando este derecho y la gestión funciona bien”, señaló.


Soluciones amigables
La decisión de ir por los “pequeños usuarios” fue adoptada por Egeda tras arduas negociaciones con los operadores de cable, que son el principal objetivo a la hora de cobrar las licencias. La asociación les reclama una licencia de retransmisión por aquellos contenidos extra que no son producción de los canales. “Hace años que estamos hablando con los cableoperadores para que paguen las licencias. No pudimos llegar a acuerdo amigable y todos están siendo demandados, salvo una empresa con la que se está negociando”, afirmó Nosei.
La directora de Egeda sostuvo que, cuando las señales ceden sus derechos a los operadores de cable, lo hacen sobre sus contenidos propios, pero no sobre las películas o las telenovelas que se incluyen en sus grillas. Eso hace que los cableoperadores deban pagar.

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