Por Andreina Himy

Casi la mitad de los residuos sólidos que se producen a nivel mundial son orgánicos y biodegradables. A falta de ser tratados adecuadamente, gran parte de ellos acaban en basurales de cielo abierto. Allí se descomponen con ausencia de oxígeno y producen gas metano, un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono. Si bien es un problema, los residuos orgánicos y biodegradables pueden también ser un gran recurso, siempre y cuando sean tratados adecuadamente.
El compost es una manera fácil, rápida, y accesible, de tratar los residuos orgánicos y biodegradables desde nuestras casas y participar en la economía circular. Nicolás Leers, el emprendedor detrás de Compostar.uy propone a residentes de Punta del Este implementar una compostera de diseño para transformar residuos orgánicos en abono y reducir el impacto de nuestra basura.
“El residuo que generamos en nuestra casa es donde palpamos que se puede reutilizar, reciclar, y reducir. Uno puede reciclar sus plásticos, pero después de depositarlos en un contenedor siempre queda la duda: ¿qué pasa con ellos? Con el compost hay certeza, conocemos el destino final de nuestros residuos orgánicos,” explica Leers.

Cuestión de animarse
Fue su experiencia como cocinero la que motivó en Leers la creación de Compostar.uy “hace años me inquietaban los residuos que se generan en la cocina. Sabía que se podían compostar.” De su oficio también nació la filosofía que él comparte con sus clientes, “siempre comparo este proceso con el de cocinar una torta por primera vez. Queres hacer una torta que nunca hiciste, mezclas los ingredientes y la pones en el horno. No sabes si va bien o va mal, pero el primer paso es animarse, seguir los pasos, y confiar que va a salir.”
Leers nota miedos que predominan en clientes a la hora de invertir en una compostadora y comprometer la dedicación necesaria. Muchos temen el olor, pero este miedo está basado en un mito, explica. “Si el compost tiene un balance de residuos húmedos (frutas y verduras) y secos (hojas), no produce mal olor. El olor al compost es el de un bosque húmedo”. En segundo lugar, está el miedo a los bichos, “muchos esperan tener ratas, comadrejas. Pero eso solo pasaría si el compost tuviese aceites, grasas y carnes.”
La técnica es sencilla y parte de la colocación de un núcleo básico de lombrices, tierra y materia orgánica no procesada. El producto final consiste de un abono natural, llamado hummus, usado para cultivar alimentos y nutrir plantas.

Acciones individuales
Leers observa en Maldonado una conciencia ambiental colectiva. Sin embargo, nota que “hay un factor que no se puede dejar de lado: el tema de la densidad de población. Es algo que hay que tener en mente cuando uno piensa un proyecto y quiere ponerlo en marcha”. Emprendimientos que buscan ofrecer servicios de recolección de residuos a domicilio pueden tener éxito en ciudades y grandes centros urbanos. En un contexto como Punta del Este, las acciones individuales pasan a ser esenciales. Es importante que residentes de Punta del Este, especialmente aquellos que habitan edificios, busquen reducir sus propios residuos.
Muchos suponen que el compost requiere un espacio verde. “Personas interesadas me dicen que viven en un departamento sin plantas y sin huerta. Pero éste es un compostador que sirve para para balcones, o incluso para interiores, siempre y cuando tenga contacto con ventilación — por los gases que emanan los residuos cuando se descomponen”. “Hacia la preocupación de no tener un espacio verde propio para usar el compost, digo que no es una traba. Siempre hay un familiar, un amigo, un vecino, o una plaza para regalar el hummus.”

Apoyo incondicional
Detrás de Compostar.uy hay una visión utilitaria y social, “mi objetivo principal es que la gente composte y que tenga acceso a un instrumento lindo y económico para hacerlo”. Su proyecto busca crear un sentido de comunidad a partir del apoyo incondicional que Leers les da a sus clientes.
“Tengo clientes que no tienen idea por dónde empezar, pero sí saben que quieren hacerlo. Yo entrego el compostador con una guía comprensiva y mis clientes cuentan con el apoyo incondicional al contactarme ante cualquier situación. Eso ayuda a que la gente encare el proyecto”. Leers también ha dado lugar a que la comunidad se extienda más allá de los que compran su producto, “en las redes me sorprende la cantidad de gente que me sigue y ya composta, no van a comprar mi compostador, pero buscan asesoramiento con el suyo”.
Desde padres que deciden compostar por que sus hijos piden conciencia ambiental en sus casas, a una amiga de Leers que logró crecer una tomatera en una botella de Salus adentro de su apartamento, el compost brinda aventura y descubrimiento. “Este es un proyecto de conciencia, uno no sabe qué va a disparar o dónde uno va a terminar con el proyecto de un compost” agrego Leers. “Si uno se las rebusca y está en contacto con la tierra, ella crece”.

 

 

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