mieresPor Pablo Mieres

La ventaja de no tener diferentes fracciones internas permite que los consensos políticos y electorales surjan con mayor fluidez que en los demás partidos adversarios. Así es que de cara a las elecciones internas el Partido Independiente, igual que en elecciones anteriores, no presenta un escenario de competencia interna para la candidatura nacional.

Esta circunstancia genera algunas dificultades desde el punto de vista de la movilización y de la motivación para que los ciudadanos concurran a las urnas a manifestar su voto por nuestro partido. De hecho, en cada instancia de elecciones internas nuestro porcentaje de votación fue sensiblemente menor al que se registró luego en las elecciones nacionales. El hecho de que no exista competencia interna sumado a la voluntariedad del voto y la fecha en que se realiza la elección conspira para que los votantes que marcan su presencia en las internas sean mucho menos que los votantes efectivos del partido.

Sin embargo, la ventaja que genera la ausencia de competencia es la posibilidad de avanzar en definiciones sustantivas mucho antes que nuestros adversarios. Así es que el pasado 20 de marzo presentamos nuestro programa partidario. No fue necesario, como ocurre en los demás partidos, que se dirima la elección interna para definir nuestras propuestas programáticas de gobierno. De hecho, hoy está disponible en todo el país nuestra propuesta tanto en versión completa como en versión sintética, tanto en versión papel como electrónica.

De esta forma, todos los ciudadanos que así lo quieran pueden conocer con detalle el pensamiento de gobierno de nuestro partido.

El otro paso que podemos dar es la definición de nuestro candidato a la Vicepresidencia, en la medida que la propuesta de designar al compañero Conrado Ramos para esa responsabilidad cuenta con el consenso de todo el partido.

Así es que mientras este tema se convierte en objeto de disputas, conflictos, tensiones y pulseadas de poder muchas veces mezquinas, y la lucha interna tiñe toda la agenda electoral del partido de gobierno, nosotros en cambio, damos una señal de unidad y consenso al mismo tiempo que de apertura política para el crecimiento.

En efecto, por unanimidad la Mesa Ejecutiva Nacional del Partido Independiente resolvió proponer a la Convención Nacional que se reunirá después de las elecciones internas a Conrado Ramos como el candidato a la Vicepresidencia de la República.

Esta decisión, que nos enorgullece y alegra enormemente, se debe a un conjunto variado de razones.

En primer lugar, Conrado Ramos demostró poseer un gran coraje político. En efecto, hay que tener coraje político para transitar el camino de salida de un partido que posee la mayoría absoluta y el ejercicio del gobierno desde hace una década para ingresar a un partido más chico que, además, está fuera del poder.

Conrado Ramos, después de haber trabajado y ofrecido su mejor esfuerzo para aportar al gobierno del Frente Amplio, concluyó que el camino de los cambios sociales profundos que debe realizar nuestro país requería del aporte de un partido socialdemócrata que pudiera incorporar nuevas, renovadas y originales propuestas para avanzar hacia una sociedad más solidaria, próspera y justa.

En segundo lugar, Conrado Ramos es uno de los técnicos de mayor relieve en un area de primera prioridad para los cambios en nuestro país, como lo es la reforma del Estado. Desde hace años trabaja para lograr esta transformación que figura entre los asuntos más urgentes y prioritarios de la agenda del Uruguay de los próximos tiempos.

Su designación pone de relieve que para el PI este es un tema absolutamente prioritario que condicionará nuestro posicionamiento político en el próximo período de gobierno.

En tercer lugar, Conrado Ramos trae a la actividad electoral un aporte nuevo, puesto que si bien ha tenido responsabilidades de gestión de gobierno, no había ingresado a la arena electoral y a la competencia política directa. Su candidatura es una bocanada de aire fresco que apuesta a una renovación de figuras públicas que, ciertamente, Uruguay necesita. Es además un hombre joven, aunque con experiencia y madurez suficiente para combinar ambas cualidades adecuadamente.

Ante tanta recurrencia y falta de originalidad, la candidatura de Conrado será una señal para las nuevas generaciones sobre la importancia de abrir oportunidades a nuevas figuras políticas.

Por otra parte, esta designación es la demostración del carácter abierto y plural del Partido Independiente que no duda en ofrecer posiciones relevantes a aquellos compañeros valiosos que toman partido por esta fuerza política. Hay que destacar la generosidad de nuestros compañeros que no dudaron en promover a Conrado Ramos sin discutir ni poner en cuestión aspectos relacionados con las historias o trayectorias personales en nuestro partido.

Vale reivindicar la capacidad de mirar lejos y apostar al crecimiento que expresa el Partido Independiente cuando designa a su candidato vicepresidencial. Es una señal también para muchos que pueden ver en nuestra alternativa una opción diferente ante la decepción que ha generado el Frente Amplio luego de una década en el gobierno.

En síntesis, una decisión generosa de ambas partes. De parte de Conrado Ramos por su coraje y su aporte sustantivo al pensamiento político de nuestro partido; de parte del partido por su apertura para propiciar los espacios políticos de aporte directo de aquellos que se suman a nuestra lucha y aportan nuevas ideas.

Seguramente esta es una de las principales razones por las que el Partido Independiente está creciendo. Porque estamos trabajando con seriedad, responsabilidad y generosidad.

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