juntasesion“Si podemos hacer que el 2015 sea un año en el que se tenga en cuenta la gran importancia de la inclusión de las mujeres en el trabajo, la igualdad y la equidad, y sobre todo la creación de la cultura del trabajo que las valorice debidamente, habremos dado un paso más en el largo camino que tenemos por delante”, sentenció la edila socialista Alba Clavijo en la Junta Departamental. La afirmación coronó una larga ponencia sobre la cuota política en la que la legisladora estimó que hubo sectores partidarios que hicieron trampa para sustraerse a la obligatoriedad de tener un tercio de mujeres en sus bancadas.

Clavijo recordó entre otras cosas que “en las elecciones de octubre se aplicó por primera vez la cuota de género para las elecciones legislativas. La novedad consiste en que las listas de candidatos deben incluir, obligatoriamente, en los tres primeros lugares, a personas de ambos sexos”, indicó. “La norma fue sancionada a comienzos del 2009 con votos de todos los partidos. Lleva el sugerente título de ‘Participación equitativa de ambos sexos en la integración de los órganos colectivos y la dirección de los partidos’. En su Artículo 5° señala que la cuota de género regirá para las elecciones nacionales y departamentales de los años 2014 y 2015 respectivamente. En función de los resultados obtenidos, la legislatura que se elige evaluará su aplicación y posibles modificaciones para futuras instancias electorales. Significa que cuando den los exámenes las mujeres, allí se verá si sigue la cuota o no”, agregó.

“Decisión equivocada”

La edila aseguró, no obstante, que “lo que es un motivo de alegría para miles y miles de mujeres dedicadas a la política se ha vuelto para muchos hombres una decisión equivocada y aberrante al sistema político uruguayo. Pocos lo dicen en voz alta, pero la cuota de género es una medida que incomoda en el presente y tendrá muchos detractores en el futuro”, añadió.

A su juicio, “los conservadores solo creen que las mujeres están poco interesadas en los asuntos públicos, al tiempo que, por razones naturales, carecen de los atributos básicos para desempeñar la función. Los varones que ofrecen esta visión suelen aceptar la participación de las mujeres siempre y cuando ocupen cargos marginales o de escasa importancia: si son ministras, deben ir a carteras vinculadas con el interés de la familia; si son legisladoras, deberán integrar comisiones vinculadas al área social; si son simples militantes, deberán vender rifas, barrer el comité o cobrar las cuotas de los adherentes. O sea, una actividad en la que solo los hombres pueden participar a sus anchas”, afirmó. “Las reuniones se realizarán en horario nocturno gracias a que las propias esposas de los participantes se harán cargo de las tareas hogareñas. Cuando la exdiputada Nora Castro asumió la Presidencia de la Cámara de Representantes, trasladó la sesión del Plenario para la mañana con el propósito de adecuar la labor parlamentaria a la de una jornada laboral normal, como la desarrolla cualquier trabajador. Sin embargo, el cambio duró poco tiempo, lo que dura un lirio, porque el siguiente presidente de la Cámara volvió a las sesiones a su horario habitual, o sea, de la tarde a la noche.

Hasta el año 1995 la Cámara de Senadores (…) ni siquiera contaba con las comodidades mínimas para que una mujer realice su labor, tanto como tener un baño para sus necesidades. Por lo tanto, las mujeres solo podrán asumir cargos y responsabilidades marginales, pero lo más conveniente será que se queden en su casa”, señaló.

En otra parte de su exposición, Clavijo indicó que la cuota femenina molesta a los hombres que quieren hacer carrera política. “El razonamiento es más o menos el siguiente: en los sectores donde los líderes seleccionaban y ordenaban las listas de candidatos, las mujeres ocuparían puestos que antes eran reservados para colaboradores leales dispuestos a competir para obtener y mantener la banca. En los sectores donde las listas se elaboraban de acuerdo a las elecciones internas, las cuotas de género introdujeron una perturbación a un procedimiento basado en el peso electoral de cada aspirante. Los legisladores y aspirantes rumian su descontento en privado, prometiéndose que la cuota no sobrevivirá más allá del 2020”, aseguró.

“Avance significativo”

De todos modos, la edila estimó que “contar con más mujeres legisladoras implicará un avance significativo en uno de los escasos rubros donde todavía se encuentran vergonzosamente relegadas. Para nuestro viejo Parlamento contar con más mujeres supondrá fortalecer su capacidad de representación y mejorar la calidad del trabajo legislativo. Las legisladoras uruguayas tienden a ser más productivas que sus colegas hombres, al tiempo que cumplen mejor con sus compromisos, faltan menos a las reuniones e imprimen otra sensibilidad a la política cotidiana”, aseguró.

Asimismo, añadió que “los enemigos de la cuota de género permanecerán al acecho, apoyados y alentados por argumentos ideológicos y prácticas corrientes que hacen a la política. Muchos estarán también motivados por un interés egoísta basado en el único deseo de extender sus carreras. Unos y otros pertenecen a otro tiempo y la ciudadanía, particularmente las mujeres, deberían interpelarlos de acuerdo a sus creencias”, indicó.

Al concluir su extensa exposición, Clavijo también aseveró que “la autonomía femenina e igualdad de género sin condiciones excluyentes es la consigna para el nuevo milenio”.

 

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