“De hijos y entenados”, por David Rabinovich

¿Es ineludible la concentración de los ingresos? Se puede intentar una política de redistribución en base a impuestos a quienes ganan mucho, al mismo tiempo que se ayuda a aquellos que carecen de ingresos o los tienen muy bajos.

La transformación del pensamiento progresista – liberal, en liberal- conservador y luego en liberal – reaccionario que observo en algunos ‘actores políticos’ locales, no me resulta difícil de entender. Hay una base cultural que hace de la familia, no tanto de las familias reales como de las idealizadas, la base de la sociedad. Transforma el patrimonio familiar en una suerte de virtud social producto del ‘esfuerzo’ de generaciones. En tanto su vinculación con el campo y la producción rural lleva implícito el hacer de ‘la tradición’ un valor en sí misma. Tradición, familia y propiedad son la tríada sobre la que funcionan desde hace bastante tiempo corrientes de acción y pensamiento, profundamente reaccionarias que –faltaría más- se legitiman en medio de este clima de época, derechoso, si los hay. Hay que decir que se trata de una visión particular de la tradición, de la familia y de la propiedad, construcciones históricas por excelencia y que tienen significado muy diferente según quién las está considerando.
Diferente me impacta la trasmutación que cambia a un joven progresista inteligente, en un intelectual liberal y anticomunista acérrimo. O la alquimia que a una profesional brillante, -profesora, abogada y escribana, secretaria en el despacho de un senador comunista-, la transforma en flamínea espada del herrero-ruralismo. Son ejemplos que tienen nombre y apellido, pero me los reservo.
“Cosas veredes, Sancho.” Dijo Don Quijote acojonado. Extrañas confluencias de quienes vienen de tan distantes vertientes de pensamiento y sentimiento. Del batllismo o de la militancia de izquierda, de aquel ‘wilsonismo’ que tan insuficiente parecía, desembocar en la coalición multicolor que ampara hasta el militarismo genocida… ¿Parece mucho, no?
Son los que hoy dicen en un documento oficial: “El gobierno sigue construyendo fortalezas para ser un país de inversión”. 1
El gobierno presenta el país y se presenta, ante los inversores extranjeros, en ese informe. Y allí consigna que tenemos un “País socialmente estable con baja desigualdad e informalidad en términos relativos, y una amplia red de seguridad social”. Es cierto que “El desarrollado sistema de asistencia social para personas en edad laboral en Uruguay consiste en un acceso casi universal a la atención médica, seguro de desempleo y de enfermedad, y beneficios para niños y familias.” No fue una construcción de los últimos años, eso viene del batllismo, aquel viejo batllismo históricamente enfrentado al herrero-ruralismo. Los gobiernos del Frente Amplio ampliaron, profundizaron, mejoraron notoriamente lo mejor del sistema heredado.
“Apenas asumió, el nuevo gobierno avanzó rápidamente en su promesa de reducir el déficit fiscal mediante recortes de gastos” se consigna en el documento. La historia dirá si se baja el déficit fiscal mediante recortes de gastos que, además, sabremos de qué forma y medida afectarán a los diferentes sectores de la sociedad. Ya se anunció de forma explícita que los considerados “malla oro” de la sociedad (los sectores propietarios de capital) no se verán afectados ni recortados. Toda una definición.
Se proponen “ahorrar 15% en gastos operativos, de inversión y administrativos”: ¿Puede hacerse sin debilitar (quizá herir de muerte) los servicios públicos que tan importantes resultaron para enfrentar la pandemia? ¿Se podrá sin afectar los programas sociales que sacaron de la pobreza a tantas familias?
Además “sólo un tercio de las vacantes de personal en el gobierno central podrán cubrirse durante el año, a excepción de maestros, personal de salud y de seguridad.” Educación salud y seguridad explican el ingreso del 80% de los empleados públicos del gobierno central en el último período. Analizar, en todo el Estado, qué funcionarios, para qué tareas, cómo ingresaron, no es posible en una nota como esta. [Pero toda la información está en https://www.gub.uy/oficina-nacional-servicio-civil/comunicacion/publicaciones/informe-sobre-vinculos-laborales-estado-2019]
Con el nuevo gobierno multicolor habrá una “nueva gobernanza de las empresas públicas”. A esos efectos se aprobó la llamada Ley de Urgente Consideración N° 19889 [https://www.impo.com.uy/bases/leyes/19889-2020] ; está en proceso el nuevo presupuesto y seguramente asistiremos a un debate amplio, profundo y todo lo serio que el sistema de medios -parte interesada en el asunto- lo permita. Sin desconocer los problemas que tienen las empresas públicas, ANCAP en especial, los avances de UTE en los cambios de la matriz energética y el liderazgo de ANTEL en telecomunicaciones, son notorios y notable. De la mano de gobiernos de izquierda Uruguay pasó a ser ejemplo en materia de generación sustentable y conectividad por fibra óptica.
Consigna también el MEF que “Las robustas reservas internacionales son un importante respaldo para la estabilidad externa y ancla clave de la política.” Poco se puede agregar.
¿Gracias a qué políticas? “La inversión privada más grande en la historia del país continúa de acuerdo a lo programado”. ¿Qué gobiernos crearon las condiciones que permiten afirmar: “Uruguay se prepara para recibir grandes flujos de inversión extranjera directa”?
Uruguay ha sido ampliamente reconocido por la transformación de su matriz energética en la última década que redujo dependencia en combustibles fósiles; a menudo el país es referido como un “líder global en energía verde”. ¿Qué decir del Plan Ceibal, la fibra óptica, los investigadores de la UDELAR, el Clemente Estable o el Instituto Pasteur? Por poner algunos ejemplos.
En todo lo anterior no se considera ninguna opción “anticapitalista”, porque los cambios de sistema no están en la agenda. Sin considerar siquiera el papel y los impactos de la inversión extranjera en las economías dependientes, ni la posibilidad de intentar un desarrollo endógeno y una integración regional diferente. Todo eso no está, por ahora, en la agenda progresista. Esa falta de perspectivas más ampias me parece una grave limitante, en especial porque con toda política hay quienes se benefician y quienes se perjudican. Continúa, entonces y con renovados bríos, algunos debates viejos. En las nuevas relaciones sociales que traerá la “nueva normalidad” ¿también habrá hijos y entenados? Podrían no ser los de siempre… Aunque todo pinte como más y peor de lo mismo.
¿Dónde está? ¿Cuál es realmente la terrible herencia que dejaron los gobiernos de izquierda? Nos están haciendo el cuento del tío… Del Tío Sam, sí; ése que parecía que ya no lo creía nadie.

1 https://www.gub.uy/ministerio-economia-finanzas/comunicacion/noticias/presentacion-pais-gobierno-sigue-construyendo-fortalezas-para-pais-inversion

Contenido publicitario