En los próximos días, la firma a cargo de la demolición del chalet Loma Verde mudará a su personal y equipos a la manzana 815 de Punta del Este, donde se encuentra el hotel San Rafael. Pronto culminarán el trabajo de tirar abajo la lujosa casa ubicada al Este del excomplejo hotelero que, según anunció su nuevo propietario, Giuseppe Cipriani, será demolido para luego ser reconstruido en su totalidad.
En torno al San Rafael, Cipriani posee once lotes, uno de los cuales fue adquirido a la propia Intendencia de Maldonado.
El equipo de demolición tendrá como primera tarea derribar las construcciones existentes en los padrones números 10.003 y 10.002 de la manzana. En el primero existe una serie de instalaciones que eran empleadas para el servicio a los clientes alojados en el hotel. En el otro se levanta una casa que fue empleada para uso personal de la antigua propietaria del complejo.
Así queda de manifiesto en la autorización concedida por el intendente Enrique Antía cuando aprobó, el pasado 27 de diciembre, la resolución que habilita la demolición de las edificaciones. También se autorizó la instalación de una valla de madera que rodea toda la manzana y que se denomina “barrera de obra”. La extensa valla forma parte del cordón de seguridad que evitará el ingreso de personas cuando comiencen las obras.
Hasta el momento, la Intendencia de Maldonado, mediante resolución expresa del intendente Enrique Antía, no ha dado luz verde a la anunciada demolición del complejo. Así lo establecen las normas vigentes que obligan a tramitar los permisos correspondientes para tirar abajo cualquier tipo de construcción. La única autorización involucra a la casa de residencia de la familia expropietaria y a otro tipo de instalaciones empleadas para guardar los efectos del complejo hotelero.
A nuevo
En una nota concedida a un periodista de este medio el 8 de diciembre, Giuseppe Cipriani adelantó que el viejo hotel será demolido para luego ser reconstruido “ladrillo por ladrillo”.
El empresario indicó entonces que existen razones técnicas, de diseño y hasta históricas para realizar la tarea de tirar abajo el edificio cuya construcción finalizó en el año 1948.
“El hotel no está bien desde el punto de vista de su estructura. El proyecto prevé primero la demolición y luego la reconstrucción del San Rafael”, aseguró el inversionista italiano.
“Está muy embromado, sobre todo por el tipo de construcción de lujo que vamos a hacer. Es un proyecto de los años cuarenta del siglo pasado. El tamaño de los cuartos, la altura de los techos o las ventanas no se ajustan a lo que quieren los clientes de ahora para un hotel 5 estrellas”, dijo Cipriani.
“Al hotel le falta toda el ala derecha. Mirando de frente ves que a la izquierda hay varias ventanas. Del lado derecho, solo una. ¿Por qué? Cuando lo construyeron se quedaron sin acero por el desabastecimiento impuesto por la guerra. Sí les alcanzó para el ala izquierda, no para la derecha”, graficó.
El nuevo hotel tendrá su ala derecha igual que la izquierda, como estaba previsto en los planos originales.
La obra
En una primera etapa la obra se limitará a la construcción de los estacionamientos y otras áreas de servicio, además de la propia sala de juego. Se espera que la inversión sea superior a los 450 millones de dólares.
De forma paralela, el empresario italiano sigue ordenando los aspectos formales y tributarios tanto del padrón propiedad de la empresa Fosara S.A. como de los diez predios que forman parte de la manzana Nº 815 y que eran propiedad de la empresaria Santina Manoukian. Entre otros, la deuda de Contribución Inmobiliaria de los once predios.
El padrón donde se levanta el hotel debía $ 1:173.024 de Contribución y los restantes tributos y tasas que se perciben en la misma planilla.
Los otros diez padrones debían, en conjunto, otros $ 990.246. La deuda por este concepto fue saldada en los primeros días de enero pasado al aceptar el intendente Enrique Antía que el deudor pudiera acogerse al régimen de facilidades de pago existente para los morosos de los impuestos y tributos municipales. Estos predios estaban morosos respecto a los ejercicios 2012 a 2018.
En el mismo sentido, a comienzos de enero, el intendente Enrique Antía determinó la forma del pago producido por la venta de un predio de propiedad municipal que se encontraba en la misma manzana 814 de Punta del Este.

Foto: Patricia Llano

No más loma… ni verde
La destrucción de Loma Verde deja paso a miradas de cierta nostalgia en el balneario, que todavía no se recupera de una mala temporada de verano. Los pocos conductores que circulan a estas horas por la rambla Lorenzo Batlle Pacheco paran un momento para tomar las últimas imágenes de lo que va quedando, de lo que fue hasta hace poco una residencia icónica del lugar, donde opulentos veraneantes tenían sus casonas para toda la familia.
La destrucción de las paredes, techos y pilares se lleva adelante con una pala retroexcavadora que apoya su cuchara para tirar abajo enormes trozos de mampostería. El trabajo comenzó a fines de febrero pasado y culminará en las próximas horas. Luego quedarán la etapa de levantar el tendal de escombros que dejó la demolición. Sic transit gloria mundi.