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Efectivos de la Guardia Republicana desembarcaron el domingo pasado por la noche en la avenida Gorlero: una presencia que no es habitual y tres integrantes de ellos intervinieron a un sujeto que pretendía trabajar como cuidacoches en la principal avenida del balneario.

Luciendo sus boinas negras y su camuflado uniforme, los efectivos redujeron al individuo que, según trascendió, pedía propinas de mal modo a los conductores que procedían a estacionar su automóvil a última hora del domingo. El accionar de los efectivos fue saludado por los transeúntes que observaron el procedimiento.

Al menos tres vehículos y unos veinte integrantes del Regimiento Guardia Republicana se encuentran en el departamento de Maldonado por decisión del Ministerio del Interior. Su zona de patrullaje se encuentra al norte de la ciudad de Maldonado. Empero, en las últimas horas se los observó en otros puntos del territorio del departamento como el caso de la avenida Gorlero.

Robo a empresario

Aunque no se trata de una consecuencia directa, el desembarco de la Republicana se produjo dos días después de un robo denunciado el viernes de noche por el empresario Federico Behrens, propietario del restaurante Baby Gouda de La Barra y de otros emprendimientos gastronómicos. Behrens contó que después de salir de una sucursal bancaria en Punta del Este, fue “encarado” por un chileno cuando estaba a punto de subir a su camioneta. En su poder llevaba una cantidad de dinero que le fue robada mediante una vieja estratagema.

Según el testimonio que divulgó en su página de Facebook, el ocasional interlocutor le preguntó por una calle inexistente. “Enseguida después, cuando iba a arrancar se me para al lado un auto rojo chico, tipo Suzuki, con otro tipo que hablaba con acento extranjero, para que le indicara cómo llegar a Los Dedos; y cuando quise arrancar de nuevo se me cruzó por delante, de forma extraña, una mujer que estaba con el primero, obligándome a frenar por unos segundos”, continuó.

“Al final arranco y al rato, camino a Maldonado por la parada 11, advierto que tengo la rueda trasera pinchada, totalmente baja. Decido parar. Me bajo a cambiarla. Al rato se me acerca uno que estaba hace un rato en la esquina, con chaleco de trabajador y gorro de una empresa de supergás, a ofrecer ayuda, a lo cual respondo que no, gracias”, explicó.

“Sigo con la tarea y como no podía por un problema con la rueda de repuesto, me decido a llamar al auxilio. En ese momento me doy cuenta que faltaba el bolso con el dinero, las chequeras y otros documentos”, expresó a sus amigos.

El portero del edificio donde estacionó Behrens para cambiar la rueda pinchada observó la situación. De inmediato, el trabajador llamó a la Policía.

“Cuando el portero me los describió, comprobé que eran los mismos que me habían encarado a la salida del banco. Eran tres hombres y una mujer en un auto rojo. Me cayó la ficha al toque”.

La policía logró detener al hombre del chaleco, “pero como no tenía antecedentes lo dejaron ir”, señaló Behrens. “Por lo menos tienen los datos de ese chileno. Espero que los agarren aunque tengo muchísimas dudas. A estar atentos en Punta con esta nueva modalidad (vieja en otros lados). ¡Lo que nos faltaba es que vengan a robar de Chile también!”. “Realmente estamos mal”, concluyó el empresario.

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