El BCU incrementa la tasa de política monetaria hasta 10,25% y anticipa nuevos ajustes antes de fin de año

Comunicado del Comité de Política Monetaria

En la foto, de izquierda a derecha: Washington Ribeiro, Vicepresidente; Diego Labat, Presidente; Ignacio Berti, Director; Gerardo Licandro, Gerente de la Asesoría Económica; Juan Pedro Cantera, Superintendente de Servicios Financieros; Leonardo Vicente, Gerente de Política Monetaria; Adolfo Sarmiento, Gerente de Política Económica y Mercados; y Jorge Christy, Secretario General.

El Banco Central del Uruguay (BCU) incrementó la tasa de política monetaria (TPM) en 50 puntos básicos hasta 10,25%.
En un comunicado del BCU se informa que la decisión del Comité de Política Monetaria (COPOM) profundiza la fase contractiva de la política monetaria tras evaluar que persiste la rigidez de las expectativas de inflación de los agentes, y que la inflación, así como la subyacente, se mantienen fuera del rango meta.
Para esta decisión se valoraron otros aspectos de la coyuntura internacional y local.
En el mundo se agudiza la preocupación por el menor crecimiento de la actividad económica, y la prolongación del conflicto en el Este europeo, entre otras tensiones geopolíticas, aunque se observan señales de desaceleración de la inflación mundial por la reducción de precios de los commodities, una menor tensión en la cadena de suministros, y temores asociados a una recesión global.

Tasas consistentes
En Uruguay, la actividad económica continuó su recuperación en el segundo trimestre, que se mantiene en el tercero, aunque a un ritmo algo más moderado.
En ese contexto, el COPOM mantiene la preocupación por la rigidez de las expectativas de inflación de los agentes, valora positivamente los canales de transmisión de la política monetaria que funcionan en el sentido esperado, y entiende necesaria y oportuna la suba referida en la TPM. A su vez, anticipa continuar con aumentos similares en las próximas reuniones, considerando que con ello se llegaría hacia fin de año a niveles de tasa consistentes con la convergencia de las expectativas hacia el rango meta. No obstante, reafirma el compromiso de profundizar el talante contractivo de la política en caso de mantenerse rígidas a la baja dichas expectativas.