En el marco de un convenio firmado con la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), el Centro de Estudios Fiscales (CEF) trabajó en la confección de un modelo para actualizar los valores catastrales de los inmuebles rurales. Ese valor impacta en los pagos de la contribución inmobiliaria y se estudió cómo afectaría a cada departamento. Si se toma en cuenta a la CEF, en Maldonado la Contribución Inmobiliaria Rural debería aumentar el 101%.
El “objetivo” del trabajo fue “diseñar un nuevo indicador que permita la fijación de los valores catastrales de los inmuebles rurales de forma más ajustada a la realidad actual, mejorando la calidad de la información de base de aplicación en la tributación sobre inmuebles rurales”.
“Sobre esta base se espera contribuir a homogeneizar los criterios de determinación de los valores catastrales del conjunto de los inmuebles, en términos de equidad, armonización y actualización de las técnicas que se aplican”, indicaron Bibiana Lanzilotta y Edison Rosas, autores de “Estimaciones del valor de los predios rurales y sus determinantes”.
El estudio calculó “los índices que configurarían los nuevos valores reales”, lo que “constituiría la base imponible para la tributación, en lugar del actual valor real de los padrones”. En el trabajo “se realizaron ejercicios de cambios potenciales en la base contributiva para la contribución inmobiliaria rural”, se indicó.

Cambio sustancial
Según el dictamen, “estos ejercicios mostraron que la aplicación del nuevo indicador modificaría sustancialmente la base imponible para algunos departamentos. Los casos más paradigmáticos son los de Maldonado y Canelones (con signo inverso), pero también afectan a Tacuarembó, Rivera y Colonia”.
Por ejemplo, el valor de los predios rurales para determinar la contribución en Maldonado aumentaría 101,3% y el de Canelones bajaría 55,8%. Los otros que tendrían mayores subas en la base imponible serían Rivera (+15,1%), Rocha (+15%), Tacuarembó (+8%) y Artigas (+7,1%). En cambio, los que más bajarían tras Canelones, son San José (-31,6%), Salto (-22,2%) y Colonia (-13,6%).
“Estos cambios estarían fuertemente relacionados con la incorporación de los nuevos usos productivos (agricultura, forestación y turismo) y de otros criterios, como la distancia y la disponibilidad de infraestructura y de polos logísticos”, explica el trabajo.
Dado que la “contribución inmobiliaria rural se estima a nivel de explotación y no de padrón (ya que constituye un impuesto sobre la propiedad)” y para el estudio no se contó con información “respecto a la titularidad de cada explotación”, los autores no pudieron hacer “ejercicios sobre potenciales cambios de la recaudación por concepto de contribución rural” ni pudieron evaluar “entre titulares de explotación, quiénes son los potenciales perdedores o ganadores de un eventual cambio en los predios”.
Actualmente, el valor de los inmuebles rurales se estima utilizando un “criterio o algoritmo” que surge “a mediados de los años sesenta y considera como casi único factor explicativo” el “índice de suelos Coneat que refleja la productividad de estos solamente con base en su capacidad de producir carne o lana”, señalaron los responsables del trabajo.

Actualizados
Por eso, el estudio “actualiza el criterio de cálculo de valor, incorporando variables como la productividad agrícola, la incidencia de la forestación y la producción minera, el desarrollo turístico y los planes de ordenamiento territorial de los gobiernos departamentales, las políticas estatales de conservación, así como el acceso a vías de comunicación en la determinación de dichos valores”.
“Aunque el índice de productividad Coneat sigue teniendo una contribución relevante dentro del nuevo índice, comparte su importancia con otros indicadores de capacidad productiva referidos a otros usos productivos”. Entre ellos, se identificaron a “la forestación, el turismo, así como otros usos agropecuarios, como la lechería”.
También cuenta “la importancia de la presencia de infraestructura pública en torno a los predios y la disponibilidad de electricidad”. “Uno de los cambios más notorios” en los predios – señaló el trabajo- es la menor significación de la distancia a los centros poblados, y la mayor relevancia de la distancia a centros logísticos”, dijeron los autores.