El coronavirus llegó a Chile y Argentina

Se trata de adultos jóvenes que regresaron a la región después de estar de viaje, uno por Italia y España y otro por el sudeste asiático

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Las autoridades sanitarias de la Argentina aseguraron en la tarde de este martes que un individuo que regresó al país desde Italia trajo el primer caso de coronavirus, causante de neumonía COVID-19. El ministro de Salud, Ginés González García, dijo en conferencia de prensa que se trata de un paciente de 43 años que vive solo.
“Tenemos el primer caso de coronavirus confirmado en el país. Es un paciente importado, que viene de Italia, estamos trabajando, como desde el primer día, cumpliendo con todos los protocolos”, precisó. El hombre fue internado en la Clínica y Maternidad Suizo Argentina, del barrio porteño de Recoleta. Está aislado y no se encuentra grave. Regresó el domingo pasado de un viaje por Italia y España en un vuelo de Alitalia en primera clase. Le tomaron la temperatura en el Aeropuerto de Ezeiza, pero no tenía fiebre. Pero el lunes fue por su cuenta a la clínica de Recoleta, con síntomas propios de la enfermedad: fiebre y sintomatología respiratoria, informó Clarín.
Poco después del anuncio del ministro argentino, también el gobierno chileno anunció su primer caso del virus. Se trata de un hombre de 33 años que estuvo viajando cerca de un mes por el sudeste asiático. Está hospitalizado en buenas condiciones.

Tranquilidad
Mientras tanto, el flamante director general de Secretaría del Ministerio de Salud Pública (MSP), Miguel Asqueta, informó que Uruguay está preparado para atender la posible llegada del virus. Tras participar de una reunión sobre el tema, aclaró que el ministerio dispone de kits de diagnóstico para su detección y confirmó que el plan de contingencia está en revisión permanente en función del avance del virus en el mundo.
Asqueta recordó que el virus no está en el país, pero insistió en que la OPS habló del alto riesgo de su llegada debido a que los casos registrados en la región. “Queremos transmitirle tranquilidad a la población de que aquí no hay casos de COVID-19”, como circuló, sobre todo, en redes sociales, dijo. Señaló que se dieron casos de otros tipos de coronavirus, que provocan resfrío y fiebre, pero nada tienen que ver con la epidemia desarrollada en China y parte de Europa.
Además, aseguró que Uruguay está preparado para atender esta situación e informó que se redefinieron grupos de trabajo para controlar cada área desde el punto de vista técnico y logístico. Consideró de especial importancia que prestadores públicos y privados, Sanidad Policial y Sanidad Militar y las emergencias móviles reciban a la brevedad una puesta a punto y actúen en forma uniforme y sistemática.
El ministerio resolvió tomar todos los insumos técnicos en los departamentos que dependen de la Dirección General de Salud (Digesa). Asqueta aseguró que se dispone de la información necesaria y que existe una definición de caso. En este sentido, confirmó que hubo dos casos sospechosos, provenientes de regiones donde hay epidemia, pero que al ser analizados en el Laboratorio Central del MSP se descartó que se tratara del referido virus. Asimismo, garantizó que el país cuenta con kits para realizar diagnósticos.
Sobre las vías de acceso al país y los controles dispuestos, aclaró que no hay evidencia que indique que, al ingresar una persona al país, haya que tomar medidas particulares. Si ingresara un caso sospechoso (con síntomas) de un área donde hoy hay epidemia, debe reportarse y, en la misma frontera, el ministerio actúa para tomar muestras y refiere a los prestadores correspondientes.

 

Precauciones para evitar el contagio

La Organización Mundial de la Salud dio a conocer nuevamente un decálogo de medidas recomendadas para evitar el contagio de la enfermedad. Es el siguiente: Lavar las manos frecuentemente con agua y jabón o con gel antiséptico. El virus puede transmitirse al tocar superficies contaminadas, por lo que esta acción reduce los riesgos.
Limpiar regularmente determinadas superficies, como los escritorios en lugares de trabajo o en la cocina.
Asegurarse de que la información sobre el COVID-19 procede de fuentes fiables, como las agencias nacionales de salud pública, profesionales médicos, o la propia OMS. Saber, por ejemplo, que la enfermedad suele comenzar con fiebre o tos seca, no con molestias nasales.
Evitar los desplazamientos si se tiene fiebre o tos. Si experimenta síntomas durante un vuelo, avisar inmediatamente a la tripulación, y una vez en el domicilio, contactar con profesionales de la salud, informando el historial de viaje.
Toser o estornudar sobre el pliegue del codo (no sobre la mano) o usar un pañuelo que deberá ser inmediatamente tirado a la basura, para después lavarse las manos.
Si se tienen más de 60 años o problemas de salud tales como una enfermedad cardiovascular, respiratoria o diabetes, hay mayor riesgo de que el cuadro sea más grave ante un hipotético contagio, por lo que deben tomarse precauciones extra, evitando zonas concurridas o lugares donde podría haber contacto con potenciales enfermos.
En caso de sentirse mal, quedarse en casa y llamar a un médico o un profesional sanitario, que debería preguntar los síntomas, dónde se ha estado y con quién se tuvo contacto.
En caso de contraer la enfermedad, quedarse en casa, separarse del resto de la familia, incluso al comer y dormir, y utilizar diferentes cubiertos y platos.
Llamar al médico si nota falta de aliento.
En caso de vivir en una comunidad afectada, es comprensible sentir ansiedad. Buscar la manera en la que se puede ayudar en ella, y a la vez informarse de cómo garantizar la seguridad en lugares de trabajo, escuelas o lugares de culto.