El Estado cambió el protocolo de captura de lobos marinos para venderlos al exterior

 

Una resolución adoptada en abril pasado por la Direccíón Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) cambió parcialmente la manera en que se capturan lobos marinos finos (Arctocephalus australis) para venderlos vivos a parques acuáticos de otros países.
Hasta ahora, estos animales eran capturados por funcionarios de la propia Dinara, que debían trasladarse hasta la Isla de Lobos. Pero como la ausencia de los funcionarios es perjudica a la administración, ahora se decidió permitir la participación de personal de las empresas que compran los mamíferos.
Alberto Ponce de León, director del Departamento de Mamíferos Marinos de la Dinara, dijo ayer al sitio de noticias Montevideo Portal que no se trata de tercerizar la operación de captura sino de rebajar el número de funcionarios gubernamentales a un 50 %. De todos modos, precisó que “todo se hace bajo la tutela de la Dinara” y no hay grandes cambios en la operativa. “De hecho, ahora el protocolo queda más claro y se explicita más”, apuntó.
Ponce dijo que son solo tres las empresas que compran lobos y aclaró que deben cumplir una serie de requisitos para participar de la captura. Se coloca un chip a los animales, se hace un seguimiento y se controla que estén ubicados -y se los mantenga- en buenas condiciones. El decreto explica en detalle los requerimientos necesarios, comentó.
También debe hacerse presente un veterinario de la empresa, debidamente registrado en la Dinara. Son las empresas las que se hacen cargo de los gastos de los encargados de la captura al viajar a Isla de Lobos, tanto de sus trabajadores como de los funcionarios de Dinara. La citada resolución también indica en qué tipo de contenedores deben ser trasladados los lobos y exige varios aspectos relativos al bienestar animal. La captura de lobos marinos suele realizarse entre el 1º de abril y el 31 de octubre.

Zafra
La venta de animales a parques acuáticos se realiza desde hace muchos años. Ponce recordó que “hasta 1991” los lobos no se exportaban sino que “se faenaban”. “Prefiero mostrar lobos y no matarlos. Esto no conduce a una faena”, comentó.
Probablemente fue en respuesta a integrantes de organizaciones animalistas, que protestaron por el mantenimiento de la venta de ejemplares de una especie de la fauna nacional protegida.
Hasta 1991, en un período de unos 30 años, el Estado faenó unos 200.000 ejemplares de lobos marinos finos, principalmente para el aprovechamiento de pieles y grasa. Ponce de León aclaró que en la década del 80 y los dos primeros años de los 90 se faenaban entre 6.000 y 7.500 lobos por año. Hasta 1977 se sacrificaba también el león marino.
Las faenas terminaron con la supresión de ILPE, (Industria Lobera y Pesquera del Estado). La idea de faenar reapareció en 1996, cuando la isla pasó a formar parte del Parque Nacional de Islas Costeras. Pero un decreto de 1998 prohibió la persecución y caza de todas las especies de pinnípedos (focas, lobos marinos y leones marinos) y de cetáceos. La venta de ejemplares vivos a parques había comenzado ya en los 80.
“Hoy hay más de 300.000 ejemplares de lobos y se quitan entre 120 y 150 por año, un porcentaje ínfimo”, aclaró Ponce de León.
“Los ejemplares destinados a parques acuáticos son vendidos a 48 unidades reajustables en caso de tratarse de un macho (unos 51.500 pesos) y 65 UR si es una hembra (69.600). Esto significa que por este rubro el Estado puede ganar unos ocho o nueve millones de pesos anuales”, aclaró Montevideo Portal.