Los responsables del Grand Hotel de Punta del Este esperan reabrir el complejo en un plazo de treinta días, según indicaron fuentes desde el mismo complejo. A media mañana del pasado domingo, los peritos de la Dirección Nacional de Bomberos terminaron con su trabajo de inspección y devolvieron el manejo del edificio a sus propietarios.
El peritaje dejó en claro que el complejo no sufrió daños en su estructura. En una primera versión, se afirmó que el fuego desatado en la azotea del edificio fue provocado por el cortocircuito en una de las lámparas existentes en el lugar.
Sobre la azotea se encontraba un deck o tarima de madera tratada, de origen chino. El cortocircuito provocó las llamas, que rápidamente destruyeron todo el maderamen. De inmediato, fueron evacuadas más de ciento treinta personas, entre clientes y empleados.
Al llegar al lugar, los Bomberos encontraron que los funcionarios del hotel habían conectado mangueras a la red contraincendio. Esto permitió que cuatro bomberos pudieran salir a la azotea con varias líneas de agua. Se estima que fueron arrojados unos ochenta mil litros de agua para apagar el fuego.

Alturas
Diez días antes del incendio, los responsables del hotel habían llevado adelante un simulacro de siniestro que resultó exitoso. El domingo de madrugada el caso fue real y también exitoso.
El siniestro del domingo hizo recordar nuevamente que Punta del Este no tiene una escalera adecuada para atacar llamaradas que se desaten a gran altura. O para evacuar a personas alojadas en apartamentos elevados.
Desde hace dos décadas propietarios de varias torres de la zona se ofrecieron a colaborar con Bomberos entregando una suma por unidad, en dólares, para adquirir una escalera apta para este tipo de siniestros. En ese entonces, los edificios de Punta del Este no superaban los setenta metros. Ahora hay algunos que superan los cien metros.

Contenido publicitario