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Por Pepi Gonçalvez

En estos días el pueblo de Maldonado se enfrenta a la abrupta suba de sus impuestos, tanto en la contribución inmobiliaria, como en las tasas y tributos. Mientras se acercan al mostrador de Catastro vecinos angustiados por el reaforo de propiedades, modestas y lejanas a la costa, con los ojos llenos de lágrimas, los dirigentes del Partido Nacional construyen dos tipos de discurso para justificar los hechos a través de los medios de comunicación.

Está el que pretende desmarcarse de la línea del intendente y admite los “errores” mientras compromete una comisión de trabajo para resolver caso a caso los tributos abusivos, y está el que pretende, por la vía de la neutralización, describir este proceso como algo irremediable y al mismo tiempo, transparente.

Juntos pero no revueltos

En las páginas del Correo pudimos leer la versión casi quirúrgica de un curul oficialista que describe el proceso de análisis del proyecto de presupuesto quinquenal presentado por el intendente, pero evita mencionar cómo se votó. Esta verdad a medias oculta un hecho relevante: el presupuesto quinquenal fue aprobado solo por 18 votos de un total de 31. Es decir que hubo 16 ediles del Partido Nacional y dos ediles del Partido Colorado que aprobaron esta suba de impuestos indiscriminada, mientras se opusieron a la misma los 13 ediles del Frente Amplio. No nos olvidemos que el técnico contratado para elaborar este presupuesto fue el ex ministro colorado Isaac Alfie, alguien asociado por todos los uruguayos con el gobierno que llevó el país a la quiebra.

A partir de este presupuesto quinquenal del Partido Nacional, hubo tasas que fueron convertidas en impuestos. Esto impide su exoneración, asunto que golpea directamente en los contribuyentes de más bajos ingresos.

Los aumentos indiscriminados estaban previstos en los artículos del 84 al 86 del presupuesto que fueron puestos a consideración en marzo de 2016 en la Junta Departamental y dejaban en claro cuál era el afán recaudatorio de esta administración. No solo por lo que se aumentaba sino por la forma en que estaban distribuidas esas cargas impositivas. También quedaba claro que esta acción contradecía lo prometido en el programa del PN sobre no crear nuevos impuestos. Es de público conocimiento que se creó uno específico para financiar la instalación de un sistema de cámaras que controla los movimientos de los ciudadanos del departamento durante todo el día y la noche. Nadie sabe en qué momento se dejará de recaudar, lo que sabemos es que se gastaron veinte millones de dólares y no hubo un llamado a licitación.

Por otra parte, el líder de Unión y Cambio se largó en solitario a reafirmar la fábula de la intendencia fundida usando datos que no refrenda ningún organismo de contralor, con la vieja técnica de desinformación de Goebbels: “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”.

Esta es la forma de gobernar de Antía con la complicidad de su partido y el Partido Colorado. Por un lado crea una promoción para que los malos pagadores hagan “borrón y cuenta nueva “con la deuda de sus tributos, por otro aumenta en forma indiscriminada y afecta a los que menos tienen.

Capítulo aparte tienen las apariciones masivas del responsable de Hacienda de la administración Antía dando palo a diestra y siniestra, mintiendo descaradamente, sin presentar fundamentos técnicos pero sí exhibiendo casos puntuales difíciles de escalar y de paso, ofendiendo a ediles elegidos por voto popular al decir que ejercen una suerte de “machocracia” al estilo mexicano. Así de soberbia, petulante e impertinente es la gestión blanqui-colorada.

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