mieresPor Pablo Mieres (*)

Los analistas más conocedores de la política uruguaya han sabido interpretar los hechos ocurridos y, por lo tanto, no han hecho mención alguna a la performance del Partido Independiente en estas elecciones internas. Sin embargo, otras voces, seguramente más distraídas o menos experientes, han sacado conclusiones ciertamente apuradas y equivocadas.

Cualquier análisis objetivo y desapasionado de la situación electoral de cara a las elecciones internas indicaba que los niveles de competitividad y motivación para el votante eran, ciertamente, muy diferenciales entre los partidos que nos presentábamos a esta instancia.

Para los partidos tradicionales la instancia de elecciones internas es muy relevante porque se utiliza para definir el orden de las listas legislativas y para determinar los candidatos a Intendentes en el Interior del país. Por ello, ambos partidos generan una fuerte movilización a todo nivel y se aplica una enorme cantidad de recursos financieros, materiales y humanos para obtener el mejor resultado en esa competencia.

Por otra parte, en el caso del Partido Nacional, además, se generó una fuerte competencia muy pareja por la candidatura presidencial única.

En el Frente Amplio la competencia es de menor intensidad, aunque como acabamos de ver, su resultado ha sido determinante nada menos que para la definición de la candidatura a la Vicepresidencia de ese partido. Justamente por ello, la instancia de elecciones internas es relevante para que cada sector marque sus votos e intente predominar sobre los demás. Ciertamente, la competencia presidencial era de menor intensidad aunque generaba un poco más de motivación.

Es por eso que, igual que en 2009, la votación del Partido Nacional superó a la del Frente Amplio. Sin embargo, nadie duda de que este último tiene una intención de voto para la elección nacional de octubre sensiblemente superior a la del Partido Nacional.

En este sentido, la situación del Partido Independiente era absolutamente diferente. No existía competencia por la candidatura presidencial, ni existen diferentes sectores o fracciones internas. No había nada para obtener, bastaba con alcanzar una votación mínima que nos diera paso a la siguiente etapa.

En función de ello, la inversión fue mínima. El Partido Independiente definió su campaña electoral como una única campaña cuyo punto de llegada es octubre. No existió una campaña electoral específica para las elecciones internas, diferenciada de la campaña para las elecciones nacionales. La mínima inversión realizada (unos pocos minutos de televisión y un circuito de vía pública en Montevideo) se definió tomando como referencia la apuesta a las elecciones de octubre.

Si se calcula lo que cada partido ha invertido en minutos de televisión con respecto a los votos que obtuvo, se observará que el resultado alcanzado por el Partido Independiente fue muy razonable.

En efecto, según la consultora Mediciones y Mercados el Partido Nacional contrató 184.470 segundos de TV y obtuvo 409.246 votos, lo que determina que obtuvo 2.2 votos por segundo. El Partido Colorado alcanzó a 137.547 votos y contrató 35.725 segundos de TV, lo que indica que obtuvo 3,8 votos por segundo. A su vez, en el caso del Frente Amplio la inversión en televisión fue de 49.030 segundos alcanzando 298.031 votos, lo que significa que obtuvo 6.1 votos por segundo. Finalmente, el Partido Independiente invirtió 834 segundos y obtuvo 4.169 votos, lo que significa 5 votos por segundo.

O sea que dada la bajísima inversión realizada, el Partido Independiente obtuvo un retorno electoral muy razonable y mucho más alto que el que obtuvieron los partidos tradicionales. Y esto sin considerar que además estos partidos realizaron una enorme inversión adicional en cartelería de vía pública y en publicidad radial.

En tales condiciones y en una elección con voto voluntario, obviamente el resultado electoral debía ser muy magro. En efecto, el Partido Independiente obtuvo 4.169 votos, lo que representó el 0.5% del total de votantes.

Aun así y a pesar de que el número de votantes que participó de las elecciones internas descendió significativamente, el Partido Independiente aumentó su votación con respecto a cinco años atrás en un 25%. En efecto, si se toma la secuencia de las tres elecciones internas en las que hemos participado, en cada elección se obtuvo un resultado mejor al anterior.

Por otra parte, se ha señalado que el Partido Independiente quedó en quinto lugar, detrás de Asamblea Popular. Esto ya había ocurrido en 2009. Sin embargo, luego en las elecciones de octubre el Partido Independiente obtuvo el 2.6% de los votos, alcanzando dos puestos en la Cámara de Diputados, mientras que Asamblea Popular obtuvo tan solo el 0.7% de los votos lo que le impidió obtener representación parlamentaria.

En las dos oportunidades anteriores, el Partido Independiente multiplicó de manera muy significativa su votación de junio en octubre. Nada indica que esta vez sea diferente, particularmente si se toman en cuenta los registros de las encuestas que en los últimos meses han medido la intención de voto para las elecciones nacionales.

Por lo tanto, la evaluación del resultado de las elecciones internas hay que hacerla con relación a sus objetivos. Para el Partido Independiente el objetivo propuesto fue sobradamente alcanzado: mejorar la votación de junio de 2009 y acumular fuerzas para las elecciones nacionales de octubre.

Ahora comienza la etapa decisiva para todos los partidos y en esta etapa el Partido Independiente aplicará todos sus recursos políticos, organizativos y financieros para alcanzar el resultado electoral que lo convierta en un actor decisivo del próximo período de gobierno.

 

(*) Presidente del Partido Independiente

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