Las campanas comenzaron a doblar por las grandes mansiones que dieron a Punta del Este su particular característica. Desde fines de los años treinta, cuando se fraccionó San Rafael, sobre la costa de la Brava, familias argentinas multimillonarias trajeron al balneario parte de su fortuna, su arquitecto de confianza y un gusto refinado que se traslucía en la mueblería, la decoración interior y los enormes jardines.
Además de San Rafael, en esa zona está Rincón del Indio y el barrio Parque del Golf, donde subsisten, ya en peligro, algunos de los chalets majestuosos de antaño.
Hace unos 40 años, el boom inmobiliario de la “plata dulce” argentina comenzó a demoler la casi totalidad de las grandes casas construidas sobre la rambla Claudio Williman. En su lugar, algunas torres y edificios de apartamentos de cuatro pisos y de dimensiones cuadriculares, dieron cabida a una gran cantidad de familias de la clase media acomodada de la vecina orilla. Pero hasta el presente, las grandes mansiones ubicadas sobre la rambla “Lorenzo Batlle Pacheco” sobrevivieron a las épocas de “fiebre edilicia”.
Incluso en los noventa, con la política de la convertibilidad, de Domingo Cavallo, y con la todavía mayor expansión de la construcción entre 2005 y 2011. Pero ahora todo indica que el perfil de Punta del Este será tallado por la piqueta fatal del destino. El balneario se vuelve un enclave para las clases medias; los más ricos siguen huyendo hacia el este y pronto todo se llenará de torres y estrés, al estilo Mar del Plata. Será más “democrático”, pero mucho menos atractivo, mucho más estresante.

Loma triste
Al día de hoy existe una enorme presión sobre los propietarios de varias de las mansiones ubicadas sobre la rambla de la Brava. Una de las más grandes ya fue vendida en una cifra millonaria. Otras están en venta o sus propietarios reciben tentadoras ofertas para venderlas a interesados en construir bloques de edificios. En tanto, los hábitos cambian con el paso de las generaciones y se dice que los descendientes de los propietarios originales entienden que no vale la pena gastar una fortuna en mantener una casa de grandes dimensiones para usarla unas pocas semanas al año. Los altos impuestos locales más el blanqueo impositivo impulsado por la administración Macri también impactaron en los propietarios que decidieron poner en venta esas magnificas mansiones.
El 25 de junio de 2018 se informó sobre la venta de unas de las emblemáticas mansiones de Punta del Este, propiedad de la familia argentina Kaplan. Se trata de “Loma Verde” una enorme casa de 1.495 metros cuadrados construida sobre el padrón 2381 de la manzana 848, a la altura de la parada 14 de la rambla Lorenzo Batlle Pacheco. La enorme mansión está enclavada en un predio de 5.148 metros cuadrados de superficie y tiene un valor catastral de 36:938.628 pesos. Un grupo de inversores argentinos propietarios de la firma Ganímedes Sociedad Anónima desembolsó más de cinco millones de dólares para quedarse con la casa.
Los inversores solicitaron a la Intendencia de Maldonado ajustar su propuesta a los parámetros vigentes en el fraccionamiento Lobos donde se levantan las torres Le Parc, Trump, Lobos y Tiburón. Es decir, 25 pisos de altura. Empero, la ordenanza de construcción establece para ese lugar una altura máxima de 12 metros a partir de la recta de comparación. Esto es planta baja y tres pisos. La administración Antía respondió que la altura fijada para ese lugar es de 12 metros al definir al complejo San Rafael, propiedad de Cipriani, como el “non plus ultra” en materia de altura.
En las últimas horas, por atribuciones delegadas, el director de Control Edilicio de la IDM, arquitecto Juan Reyes, dio luz verde al pedido de los nuevos propietarios. “Loma Verde”, que alguna vez alojó al presidente George Bush, “debe quedar limpio y libre de escombros”. El nuevo proyecto edilicio que lo sustituirá, correrá por cuenta del estudio argentino BMA Arquitectos Asociados.

Aldeberán
Esta casa fue el refugio preferido en Punta del Este de la poderosa empresaria argentina Amalia Lacroze de Fortabat, dueña de una fortuna de más de 1.600:000.000 de dólares. “Aldeberán” fue recibida en herencia por Bárbara Bengolea, nieta de Amalia. La casa tiene 873 metros cuadrados de superficie y se ubica en un terreno de 16.441 m2. Allí descansaba la acaudalada propietaria rodeada de familiares y custodios. Ahora la propiedad está a la venta. Sus actuales dueños piden U$S 2:800.000.
La casa se divide en tres plantas. La principal tiene una estufa a leña de grandes dimensiones, un living acorde, comedor, tres suites. En la segunda planta hay dos dormitorios en suite, una master suite con estufa a leña, vestidor, hidromasaje y terraza. Un ascensor conecta a las tres plantas. Fortabat sufrió en 1999 una intervención por un accidente que le fracturó la cadera. Aldebarán era uno de los sitios donde encontró paz y pasó sus últimos años.
En tanto, la casa de la extinta propietaria de Clarín, Ernestina Herrera de Noble, sufrirá una división. Los dos hijos de la empresaria, Marcela y Felipe Noble, acordaron dividir la gran casa que conecta la ruta panorámica “Carlos Páez Vilaró” con la costa de la bahía de Portezuelo en la ladera oeste del “Lomo de la Ballena”, como se conoce al citado paraje.

Al suelo con ella
“Loma Verde” salió de la tabla de dibujo del arquitecto Gomara a pedido de la familia Kaplán. Construida a fines de los 70, tiene 7 dormitorios, 5 baños, uno de aseo, entre otras comodidades pedidas por la familia industrial argentina que la mandó construir.
Uno de los mitos tejidos alrededor de esta casa lleva hasta el derrocado Mohammed Reza Pahlevi, Sha de Irán. Alojado en la Isla de Contadora, aquejado de la enfermedad que luego lo mató, el monarca persa ofertó una fuerte suma de dinero por “Loma Verde”. Se dice que la familia Kaplan ni se molestó en contestar. Diez años después, la embajada de los Estados Unidos buscó, con la intermediación de un conocido inmobiliario de la zona, un lugar para albergar por una noche al presidente de los Estados Unidos. George Bush (padre) llegó en diciembre de 1990 y pasó una noche en la casa. Al otro día salió a correr por los médanos de la playa Brava lo que disparó uno de los operativos de custodia más importantes que recuerde Punta del Este.

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