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El temporal que afectó al país a comienzos de semana en el sur del país causó graves y multimillonarios daños en la infraestructura de servicios de la costa del departamento de Maldonado. Los daños se registraron a pocos meses del inicio de una nueva temporada de verano y se suman a una gran cantidad de problemas de infraestructura existentes en la zona por la falta de inversión de varios años.

La pasarela de madera existente entre las paradas 1 y 3 de la rambla “Claudio Williman” de Punta del Este quedó fuera de servicio y al borde del colapso. Los accesos a las playas de la Mansa también fueron destruidos por el temporal. A tal extremo que las escalinatas de hormigón de la parada 13 de la playa “El Grillo” de Punta del Este fueron demolidas por la acción conjunta del viento y el mar.

En Piriápolis, en tanto, la rambla de Punta Fría colapsó en dos puntos de su trazado, el más importante casi a la altura de la imagen de la Virgen emplazada en la ladera sur del Cerro San Antonio. En ese lugar, la rambla colapsó por el fuerte y continuo embate del mar. El dañó dejó fuera de servicio a la mano este de la rambla y ahora representa un problema a reparar cuyo costo es de miles de dólares.

El alcalde de Piriápolis, Mario Invernizzi, calificó de “desastre” lo ocurrido entre el martes y el miércoles de la pasada semana en su jurisdicción.  “Hay árboles caídos por todos lados voladuras de techo, la Rambla de San Francisco a Punta Fría quedó destrozada. Es todo un gran lío”, afirmó.

El vendaval arrojó miles de toneladas de arena a la rambla de los balnearios San Francisco, Punta Negra, entre otros, lo que obligó al empleo de maquinaria pesada para liberar dichas arterias de tránsito.

Destrozos

La directora de medio ambiente de la Intendencia de Maldonado, ingeniera Betty Molina, aseguró que los daños sufridos tanto por la playa como por la infraestructura costera fueron muy graves. Molina aseguró que habrá que reparar todos estos daños porque la temporada está a la vista. “La preocupación es no solo por este evento reciente. En el escenario de cambio climático que estamos viviendo, estos eventos tendrán quizás cada vez mayor intensidad y serán más frecuentes, lo que nos obliga a redoblar esfuerzos para estar preparados para estas situaciones”, dijo Molina.

La jerarca recordó que las tareas de mantenimiento del cordón dunoso realizadas por personal de la Intendencia mitigó el impacto del temporal. “Podría haber sido mucho peor”, indicó, al tiempo de recordar que la arena es un capital que tiene la zona y que su presencia asegura un capital de calidad que ofrece el lugar a sus visitantes.

Los trabajos realizados en Playa Brava, donde maquinaria pesada excavó una suerte de trinchera junto al murallón que separa la playa de la vereda, evitó que toneladas de arena fueran a parar a la rambla.

“En este evento, más allá de la intensidad del mismo y de los destrozos que provocó en otras playas, esa trinchera funcionó a la perfección y no tenemos arena en la rambla, en ese tramo de costa”, explicó.
Molina explicó que lamentablemente no se puede armar una trinchera en otros puntos de la costa porque el cuerpo de la duna está muy encima de la divisoria con la vereda o la calle. “En esos casos lo que hemos tratado de hacer es instalar cercas captoras, como por ejemplo en la Parada 3 de La Brava donde se demolió el viejo parador La Olla, en la 15 y medio, en la 17 de La Mansa. Pudimos observar que las cercas quedaron absolutamente desbordadas y que también salió arena hacia afuera”, añadió
“Para el próximo año tendremos que redoblar esfuerzos en la instalación de esas cercas captoras. También instalamos en Tío Tom y en Chihuahua y quedaron totalmente tapadas de arena, pero tampoco fue suficiente para que se pierda arena hacia la ruta, o las calles del balneario. Por eso lo tomamos como una oportunidad para mejorar la gestión para el año siguiente”, expresó.

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